EEUU: la EPA registra la cepa Wolbachia ZAP de mosquitos tigre asiáticos

El 3 de noviembre de 2017, la EPA registró un nuevo mosquito biopesticida ZAP Males, que puede reducir las poblaciones locales de Aedes albopictus, o mosquito tigre asiático, especie capaz de transmitir numerosas enfermedades de importancia para la salud humana, incluido el virus Zika.

Los ZAP Males son mosquitos machos vivos que están infectados con la cepa ZAP, una cepa particular de la bacteria Wolbachia. Los machos infectados se aparean con las hembras, que luego producen crías que no sobreviven. Los mosquitos machos no pican a las personas. Con liberaciones continuas de estos machos, las poblaciones locales de Aedes albopictus disminuyen.

Las Wolbachia son bacterias naturales que se encuentran comúnmente en la mayoría de las especies de insectos. Este registro por tiempo limitado le permite a MosquitoMate, Inc. vender los mosquitos machos infectados con Wolbachia durante cinco años en el Distrito de Columbia y en varios estados de Estados Unidos, entre ellos California, Connecticut, Delaware, Illinois, Indiana, Kentucky, Massachusetts, Maine, Maryland, Missouri, New Hampshire, Nueva Jersey, Nevada, Nueva York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island, Tennessee, Vermont y West Virginia.

Fuente citada por la revista: International Pest Control.

Tanzania: programa de control biológico maneja la oruga militar tardía

Un programa desarrollado por Russell IPM manejó exitosamente la oruga militar tardía, Spodoptera frugiperda, en Tanzania, reduciendo el daño en el maíz de invierno a menos del 5 %, en comparación con tratamientos pesticidas que generaban daños del 25 al 30 %.

La investigación, realizada por TPRI en Arusha, Tanzania, se llevó a cabo en tres regiones de ese país sobre cultivos de maíz de invierno entre junio y septiembre. El programa, basado en los productos Biotrine, Antario y Recharge, fue presentado como el resultado de años de desarrollo por parte de la compañía. Informes posteriores desde Camerún también confirmaron que la misma solución sostenible podía superar con éxito a los pesticidas tradicionales.

Además de desarrollar una mezcla de feromonas necesaria para monitorear la plaga, los ensayos ayudaron a identificar el genotipo del brote actual y su origen. La oruga militar tardía es una plaga invasora originaria de las regiones tropicales y subtropicales de América. En 2016 se detectó en Nigeria, Sao Tomé, Benín y Togo, y luego su presencia fue confirmada en Ghana, Zimbabwe, Swazilandia, Kenia, Zambia y la República Democrática del Congo.

La revista remarca que, debido a la naturaleza compleja de estas infestaciones, su rápida expansión, alta capacidad reproductiva y amplio rango de hospederos, la plaga probablemente colonizaría gran parte del continente africano con fuerte impacto en la seguridad alimentaria.

Fuente citada por la revista: International Pest Control.

U.K.: avión de British Airways no despega por la presencia de chinches de cama

British Airways se vio obligada a cancelar uno de sus vuelos después de que se detectara una infestación de chinches y la tripulación de cabina se negara a volar. La tripulación se retiró poco antes de despegar de Heathrow hacia Ghana. Finalmente se encontró un avión de reemplazo y el vuelo salió con cuatro horas de demora.

La compañía informó que dejó el avión fuera de servicio tan pronto como surgió el problema. La fuente citada en la revista fue Daily Mail.

U.K.: ratas y mosquitos para el control de plagas mediante impulso genético

Investigadores en Escocia desarrollaron dos formas diferentes de alterar la fertilidad femenina en ratas y ratones, basándose en un enfoque similar al que ya se ha probado en laboratorio para eliminar mosquitos portadores de malaria. La técnica, conocida como impulso genético, busca empujar genes modificados a través de múltiples generaciones superando los procesos biológicos normales.

De ese modo, todas las crías terminan portando dos copias de un gen, una de la madre y otra del padre. Aunque la técnica es extremadamente poderosa, también es polémica, ya que estos organismos modificados genéticamente podrían tener un impacto irreversible en el ecosistema.

El atractivo central del impulso genético es su efecto duradero sobre las plagas, sean insectos portadores de enfermedades o roedores que se alimentan de cultivos. Además, al requerirse un número relativamente pequeño de animales liberados inicialmente, el costo potencial del enfoque sería bajo. Si tiene éxito, podría aplicarse a otras especies plaga no insectiles, como conejos, visones o sapos de caña.

Fuente citada por la revista: Reuters.