Cuando hace casi 20 años pasé de técnico a jefe técnico, el gerente de la empresa en la que trabajaba me encomendó la labor de responsable de compras. Para ello me dijo solo una frase que se quedó grabada en mi mente: “Julio has de conseguir cañones a precio de pistolas”. A finales de los 90, la importancia del control DDD basado en químicos (lacas, emulsiones, ) era muy elevada. Sin embargo los primeros geles alimenticios para el control de Blatella germánica empezaban a aparecer y a cobrar su cuota de mercado. Cuando me reuní con el primer comercial de una distribuidora de plaguicidas y le comenté lo anterior (en búsqueda de un gel definitivo) me dijo otra frase que no olvidaré: “Julio, el mejor gel contra Blatella en malas manos no funcionará, y el peor gel del mundo en manos expertas tampoco”. El secreto del éxito en el uso de cebos (geles) contra cucarachas no está basado únicamente en la calidad del mismo, sino en la pericia y destreza del operador que lo utilice. Es por ello que en este breve artículo expondré algunas líneas maestras que en el transcurso de estos 20 años han ayudado a numerosos técnicos a llevar a cabo controles exitosos de Blatella germánica usando cebos alimenticios. Cómo primer punto básico, hay que tener en cuenta que el uso de geles sólo tiene sentido dentro de un manejo integrado de plagas (MIP), y nunca como arma exclusiva de control. Ya que un gel jamás podrá revisar la mercancía continuamente servida por proveedores o usuarios de la instalación, o sellar grietas, u ordenar y limpiar un almacén. Es por ello que tenemos que considerar al gel como una pieza más (con su importancia) dentro de un adecuado control de cucarachas en las instalaciones a controlar. Una vez asumido esto, podemos proceder a establecer una serie de pautas que optimizará su uso y resultados. Si asumimos que hemos realizado una inspección a fondo del local y constatada la presencia de Blatella germánica, así como de los problemas estructurales o de conducta de los usuarios, podemos proceder con los siguientes pasos en el uso de los geles: A- Asistencia de monitoreo: Un uso eficaz de los cebos requiere de una buena monitorización previa que nos permita conocer el nivel de infestacion, los movimientos poblacionales estacionales y la pirámide poblacional (que fases predominan). Y por supuesto definir los puntos críticos donde el tratamiento es realmente necesario. B- Colocación racional de los puntos de cebado: a. Han de ser puntos en zonas de paso frecuente y próximo a los puntos de refugio, ya que las cucarachas suelen optimizar sus desplazamientos al igual que el ser humano. b. No colocar cebos en puntos con excesiva suciedad o con acceso a contacto con ella, ya que se podría contaminar afectando a la palatividad, atracción y conservación del cebo. c. Precaución con puntos excesivamente calientes. Aunque las cucarachas prefieren motores y áreas calientes para su anidación, si este es excesivo no favorecerá este proceso y además acelerará el desecado de geles sin capacidades higroscópicas adecuadas. d. Acercar el gel a zonas como grietas, hendiduras y puntos estrechos (huecos entre mobiliario) favorece que las cucarachas accedan al mismo, ya que por naturaleza buscan este tipo de refugios. C- No exceder el número de puntos de control. Una colocación inteligente y adaptada a lo detectado en el proceso de monitoreo, será mucho más efectiva que una colocación a discreción de puntos, ya que evita desperdicio de producto, riesgos, y sobre todo no favorece la dispersión poblacional a áreas que no nos interesan. D- Tamaño de gotas y distribución que favorezcan el acceso. Las gotas no han de ser excesivamente grandes o acabarán produciendo repelencia y/o estropendose más rápidamente. Un tamaño de 2-3 mm de diámetro suele ser el ideal. Y una separación entre puntos de al menos 10 cm también es recomendable. E- Seguridad del cebo. En los primeros tiempos del uso de cebos, el ingrediente activo (IAT) predominaba sobre cualquier tipo de concepto de seguridad. Pero actualmente es importante que nuestro cebo sea lo más específico para las especies problema y seguro para los usuarios de la instalación. Componentes activos que se activan por ingesta de la especie objeto (como el indoxacarb) o que provocan el rechazo de especies no diana (como el bitrex®) son requisitos cada vez más demandados por los clientes. G- No mezclar. Es importante que cuando cambiamos de gel de control (ya sea en IAT o en matriz alimentaria) retiremos los restos del gel anterior no consumido. Ya que por un lado alterarán los resultados del nuevo gel (al secarse provocan repelencia y desplazamiento de las poblaciones), y por otro pueden llevarnos a error en la interpretación de los resultados obtenidos. Por supuesto en caso de usar un apoyo de control por el uso de un biocida con emisión de vapores, los puntos han de ser repuestos una vez pasado el tiempo de espera adecuado. F- Adaptar el tipo de cebo al problema. Una de las ventajas de los cebos actuales frente a los inicios a finales de los 90, es la multitud de geles con diferentes IAT, matrices alimenticias y efectos en la población diana. Lo cual nos permite no sólo seleccionar el cebo más adecuado a la situación del local, sino que a su vez nos facilita el muy necesario régimenderotaciones para evitar adaptaciones poblacionales. H- Uso de plaguicidas combinables. Además del uso de monitores cómo apoyo, es importante seleccionar otros biocidas que nos ayuden a un control efectivo, tales como las diatomeas (nos permiten proteger zonas más amplias de paso, y actuar sobre los inMIP dividuos que se acercan atraídos por el gel), o las lacas tipo gel que nos permiten confinar a una población en el área en el cual queramos potenciar el consumo de gel y evitar así que accedan a otras fuentes de alimento. I- Protección de los puntos. Es ampliamente conocido que muchos usuarios de las instalaciones tratadas no tienen paciencia y pretenden acelerar los resultados aplicando sus propios productos (y contaminando nuestros puntos), o por desconocimiento los pueden eliminar en procesos de limpieza. Es por ello que en áreas donde esto pueda ocurrir o tengamos sospecha de ello, procedamos a proteger nuestros puntos con estaciones de cebado que permitan el acceso de las cucarachas al cebo, pero no de agentes contaminantes. Una vez tenemos claro cómo usar un gel alimenticio contra cucarachas, vamos a explicar los tipos de geles que nos podemos encontrar y para que usarlos: 1-Geles de Alta Palatividad: En aquellos casos que la infestación sea elevada por número de ejemplares, y estos sean de todas las fases de desarrollo deberemos recurrir a un gel de gran palatividad y con efecto mortalidad no excesivamente lento. Una posibilidad serían geles alimenticios con alta cantidad en agua lo que los hace muy atractivo. 2- Geles de Actividad Mixta: Actualmente disponemos de formulaciones con varios activos en su fórmula. Esto permite combinar los efectos de un IAT adulticidas con los de un IAT ovicida que afecte al desarrollo de las ootecas y por tanto debilitando la capacidad de reposición de ejemplares en las futuras generaciones. Un ejemplo de este tipo de geles es el Magnum®/Ultimatum® gel IGR contra cucarachas, que dispone en su fórmula de Imidacloprid (adulticida) y S-Metopreno (ovicida). 3- Geles de Alta persistencia (mantenimiento): Cuando tratamos una instalación, llega un momento en que debemos disponer de geles alimenticios que sean capaces de mantenerse frescos y palatables largos periodos de tiempo que permitan al gel enfrentarse de forma efectiva a posibles reinfestaciones. Una alta efectividad higroscópica (capacidad de captar la humedad ambiente). Un ejemplo de geles con alta persistencia y efectividad mantenida en el tiempo es el Magnum®/Ultimatum® gel contra cucarachas, un gel con capacidad de mantenerse fresco por periodos de 6-8 semanas incluso en zonas de elevada temperatura. 4- Geles contra la Aversion: Cada vez es más común encontrarnos poblaciones de blatella con la mutación que les provoca tener aversión a la glucosa en nuestras instalaciones. Por lo que tener acceso a fórmulas que no sólo varíen el IAT, sino que nos permitan usar una matriz alimentaria libre de azúcares (para evitar así la aparición de glucosa por degradación de los mismos), es básico para poder controlarlas. Un ejemplo de este tipo de gel sería el Magnum®/ Ultimatum® gel Optimum, especialmente diseñado para las blatella con aversión, pero que también puede ser consumido por las que no la tienen. Un buen aplicador será capaz de utilizar los tipos geles descritos anteriormente, según varíe la situación del local, respondiendo y adaptándose al control de la forma más efectiva que este nos reclame. Implantar programas activos de rotación evitará la aparición de adaptaciones poblacionales que disminuyan la efectividad del control, y por tanto no desarrollar una selección de un grupo frente a otros con diferentes capacidades o cualidades. Lo que espero nos quede claro tras esta explicación es que los cañones nunca serán más efectivos (por muy barato que sean) que unas buenas pistolas de precisión manejadas con sapiencia por hábiles tiradores. La formación continua de nuestros técnicos, así como el conocimiento de las novedades en tecnología y componentes facilitarán su respuesta a diferentes problemas y situaciones en las que los biocidas por sí solos no tendrán resultado sino se usan adecuadamente.