La lucha por la existencia, como decía Charles Darwin en su libro “EL ORIGEN DE LAS ESPECIES” incluye no sólo la vida del individuo, sino la capacidad reproductiva establecida como el éxito de dejar descendencia para perpetuar la especie. En cuanto a las plagas se refiere ese éxito pasa necesariamente por la interacción con factores bióticos y abióticos que determinan el curso de su vida. Los recursos necesarios para la subsistencia primordialmente están vinculados al alimento como medio fundamental para la generación de energía que permite la continuidad. La búsqueda de ese recurso nos pone en

conflicto con las plagas pues invaden nuestro territorio para intentar aprovechar los nuestros, sin embargo, limitar el acceso de las plagas a fuentes de nutrición es primordial para su control. En ese contexto, con una mirada preventiva, muchas de las normas de seguridad e inocuidad alimentaria exigen la implementación de programas destinados a obtener ambientes adecuados, desde la perspectiva sanitaria, para la elaboración y almacenamiento de alimentos. Dichos ambientes deben procurar limitar el ingreso de plagas a través de la gestión de rutas de acceso, originadas por fallas en la infraestructura y limitar

el ofrecimiento de alimento, agua y refugio como consecuencia de la intensificación de las acciones de saneamiento e higienización. Si bien el objetivo del diseño sanitario es disminuir o eliminar el riesgo de que pueda existir una fuente de contaminación física, química o microbiológica para los alimentos, tanto de forma directa como indirecta también persigue otros dos propósitos el facilitar la limpieza y desinfección, así como contribuir a la conservación y mantenimiento del propio equipo o instalación. Debe considerarse el tipo de superficies en contacto con alimentos y la geometría de las mismas, es

necesario privilegiar una fácil accesibilidad y desmontaje, drenaje, estanqueidad, rugosidad, así como materiales de acuerdo al proceso (tipo de acero inoxidable, aluminio, materiales poliméricos, etc.). Desde la perspectiva del Manejo Integrado de Plagas Urbanas, el diseño sanitario debe considerar fundamentalmente hermeticidad para impedir el ingreso de plagas a las instalaciones que se busca proteger, facilidad de limpieza de superficies y equipos, así como de accesibilidad, es decir facilitar la obtención del grado de limpieza deseado con el mínimo esfuerzo, orientando estos esfuerzos a limitar

el acceso a alimento, agua y refugio. El mantenimiento sanitario se orienta al sostenimiento de las condiciones iniciales en el tiempo, bajo el mismo esquema y estándares, incluyendo la gestión de los subproductos y los residuos de los procesos. En cuanto a los esfuerzos de exclusión con enfoque de hermeticidad el uso de cortinas de aire con caudal o flujo mayor a 8 m/s medido a 1 m del suelo y una inclinación hacia afuera entre 12° y 20° disminuye notablemente la presencia de insectos voladores en ambientes sensibles. El empleo de burletes de jebe con estructura metálica en la parte baja de puertas, burletes de ventanas, mallas con mesh adecuado, puertas de cierre automático, cortinas de pvc o hawaianas bien instaladas en cuanto a cobertura y traslape, pastas sellantes con perlas de poliestireno, cementos de contacto y en algunos casos con alta presión externa de plagas el uso de antesalas de ingreso, contribuyen a evitar intrusiones indeseadas. La limpieza en un factor gravitante en el enfoque de mantenimiento sanitario toda vez que elimina los ofrecimientos de alimento, agua y refugio. Establecer un programa de saneamiento con frecuencias apropiadas, tecnología ajustada a las necesidades específicas y productos propios para cada circunstancia resulta fundamental. El uso de aspiradoras industriales de alta potencia permite recoger grandes cantidades de polvo, granulados o subproductos de los procesos en áreas

donde es inconveniente el uso de agua. El vapor saturado seco es una alternativa de gran relevancia toda vez que permite remover suciedad, desinfectar y desinsectar a través del shock térmico producido por agua a más de 180° C de temperatura y más de 10 bares de presión, sin el riesgo de contaminación química. En otros casos, el uso de detergentes, alcalinos, neutros o ácidos, según la necesidad, contribuyen a la disolución y remoción de suciedad sin dañar las superficies u objetos donde se aplican. Todo lo descrito debe ser implementado a partir del desarrollo sistemático y periódico de inspecciones minuciosas que permitan, además de identificar la presencia de plagas, su distribución y abundancia, tener una mirada preventiva de las infestaciones a partir de un

ejercicio crítico, analítico e interpretativo de las condiciones que pueden favorecer su presencia, de manera que se pueda gestionar lo necesario para limitar el ingreso, atracción, desarrollo y diseminación de plagas. Conseguir los resultados esperados en cuanto a abundancia poblacional de plagas sin la implementación de un programa de diseño y mantenimiento sanitario es irreal. Articular y vertebrar un programa de manejo integrado de plagas urbanas sólo en base al uso de plaguicidas no sólo es un error conceptual, sino que, en la industria alimentaria, incrementa el riesgo de contaminación química y de intoxicación por exposición a plaguicidas sin garantizar la inocuidad de los alimentos elaborados, procesados y almacenados.

LA LIMPIEZA EN UN FACTOR GRAVITANTE EN EL ENFOQUE DE MANTENIMIENTO SANITARIO TODA VEZ QUE ELIMINA LOS OFRECIMIENTOS DE ALIMENTO, AGUA Y REFUGIO