Nuevamente la realidad desafía nuestras capacidades individuales y grupales de adaptación. El SARS-coV-2, un enemigo diminuto, pero de impacto gigante sobre la humanidad, nos ha puesto en jaque. Ninguno de nosotros había vivido el concepto de pandemia con tanta claridad como en los últimos seis meses. El aislamiento social, los cuidados preventivos, la prohibición de muchas actividades, la diseminación rápida y eficiente del virus, y el colapso de los distintos sistemas de salud en el mundo, han fijado un nuevo punto de partida. Sin dudas, y sin ánimo de forzar contrastes, nuestra vida podrá considerarse “antes y después del covid”. Las rutinas personales y organizacionales han cambiado consistentemente y muchos paradigmas han sido desintegrados. Como toda “catástrofe”, esta situación claramente nos dejará cambios positivos y otros negativos, pero sin ninguna duda habrá diseminado muchas enseñanzas. Nuestra industria en su conjunto, integral y globalmente hablando, se ha visto muy favorecida. La virtualidad y la posibilidad de conectarnos con cualquier lugar del mundo en segundos nos permiten impartir o acceder a capacitaciones, conferencias, congresos o cualquier evento que homogenice y eleve los estándares de profesionalismo y excelencia en los servicios que brindamos. A su vez, la sociedad ha comenzado a comprender con mayor precisión, nuestra función como auxiliares de la salud. Claramente la demanda de sanitización y desinfección persigue la “eliminación” del virus de los distintos ámbitos, aunque ha medida que evoluciona la información en relación con este microorganismo, vamos comprendiendo la necesidad de profesionalizarse en estos aspectos. Durante muchos años las empresas de servicios y su personal se han

“entrenado” y preparado para el manejo de diversos organismos plagas, pero sin visualizar como opción de negocio el ofrecimiento de la desinfección. Hoy en día, forzadas por la realidad, muchas empresas han crecido en volumen de negocio o se han mantenido, gracias a la comercialización de servicios de sanitización o desinfección. Por el contrario, y desgraciadamente, aquellas compañías que no han podido sustituir los servicios perdidos (escuelas, locales gastronómicos, cines, teatros, salones de fiestas, hoteles, etc.) se han visto sumamente perjudicadas y en algunos casos han tenido que cerrar. Desde LATAMPLAGAS hemos asumido el compromiso de sostener la divulgación técnico-científica con relación al manejo profesional de plagas urbanas, industriales y vectores de enfermedades, procurando desde ahora acercarles lo relacionado al manejo integral sanitario de ambientes (MISA). En este sentido, la especialización, requiere conocer productos, equipos y estrategias, además de los aspectos biológicos relacionados al virus SARS-coV-2 y otros tantos patógenos.

Ing. Guillermo J. Tarelli

CHEMOTECNICA S.A. EDITOR DE LATAMPLAGAS