¿Hacia dónde vamos? Orgullosos de haber sido reconocidos socialmente durante la pandemia, los profesionales del manejo integral de plagas levantaron la frente y avanzaron. Como hemos mencionado con anterioridad, el COVID-19 ha cobrado muchas vidas, empleos e inclusive empresas. Aquellas que resistieron los embates de este enemigo invisible, fueron víctimas de políticas de estado poco sostenibles e insustentables. Desde una visión ecológica, hasta podríamos decir termodinámica, la clase dirigencial a omitido las relaciones entre organismos y el ambiente. Muchas medidas han sido definidas e implementadas careciendo de una visión horizontal… holística. Quienes pudieron adaptarse, reemplazaron servicios de MIPU (manejo integrado de plagas urbanas) por desinfecciones y hoy en día están retornando a los servicios tradicionales frente a la caída en la demanda de sanitización. La vorágine y el virus de moda no nos permiten proyectar, nos nubla la vista y perdemos foco. Si logramos tomar conciencia de la realidad biológica asociada al virus, podremos percibir que se trata de un microorganismo complejo, pero no muy distinto a otros tantos con los que la sociedad mundial convive hace cientos de años. ¿Se han puesto a pensar la mortalidad ocasionada por otras enfermedades diferentes a producida por el SARS-COV2? Son varias las que han ocasionado mayor número de decesos, pero como siempre, la propaganda, el amarillismo y el uso de la información para traccionar beneficios a distintos sectores están a la orden del día. Dos cosas sabemos a ciencia cierta, una es que hoy sabemos mucho menos sobre el virus de lo que vamos a conocer en unos años, y la otra es que la humanidad podrá sobreponerse a este microorganismo y será una anécdota en el futuro, al igual que lo fue la gripe española en el año 1.918. En este contexto, resulta importante recuperar la visión estratégica y pensar hacia dónde va nuestra industria y las exigencias de quienes consumen servicios de MIPU y vectores de enfermedades. El concepto de “going green” que comenzó hace un par de décadas, va cobrando relevancia en manos de una sociedad mucho más consciente sobre el daño ambiental que estamos generando como raza. Nuestra actividad, segura mientras es desarrollada por personal idóneo, no escapa a la observación permanente de quienes desarrollan políticas ambientales y mucho menos a determinados consumidores de servicios que por preferencia o necesidad, solicitan más eficiencia y menos productos plaguicidas. Estos nuevos paradigmas desafían permanentemente a quienes desarrollan herramientas de control químico y físico, que deben actualizar sus portafolios para no caer en la obsolescencia y la pérdida de mercado. También requiere de adaptación, actualización y capacitación permanente de las empresas de servicio. Es necesario comprender que la venta de “know how” puede implicar mayor dedicación y tiempo a los servicios, pero también mayor rentabilidad. Es difícil pensar hoy en la prestación de un servicio general de MIPU sin la aplicación de alguna herramienta de control químico. Es una práctica para la que hay que preparase y no resulta imposible, es sumamente viable, pero requiere mucho conocimiento específico. Las plagas no se generan espontáneamente en ningún sitio, suelen ser la consecuencia del mal manejo de los ambientes. Por esta razón, el diseño sanitario inicial, el mantenimiento estructural, los programas de limpieza y sanitización han ido cobrando relevancia en estos tiempos. Una empresa de servicios debe estar preparada para control un organismo plaga sin plaguicidas. Sabemos que la adaptación de moléculas y formulaciones hacia productos más específicos y menos peligrosos para el ambiente nos va a permitir disponer de estas herramientas por muchos años más, pero es clave que comprendamos que en algún momento serán requeridos nuestros servicios sin su utilización. Quienes trabajan asociados a la industria de los alimentos comprenderán estas líneas y no les resultarán nuevos estos argumentos dadas las restricciones de uso de formulados que existen en esos ámbitos. La comprensión profunda sobre las razones que justifican la existencia de un individuo plaga en un ambiente, permitirá realizar el camino inverso para limitar su presencia. Equipos generadores de altas o bajas temperaturas, aspiradoras, trampas diversas, placebos, feromonas, repelentes y un gran número de alternativas de manejo, deben considerarse antes del uso estratégico y preciso de las herramientas de control químico. Nada nuevo si apelamos al concepto de manejo integrado de plagas. Idea conocida por todos, al menos la mayoría, pero no siempre implementada. El futuro de la industria está en nuestras manos y dependerá de nuestra pericia colectiva el crecimiento y reconocimiento que obtengamos. Ing. Guillermo J. Tarelli CHEMOTECNICA S.A. EDITOR DE LATAMPLAGAS
Editorial: decimotercera edición de Latam Plagas
Presentación editorial de la edición 13, con los ejes, el contexto y la mirada técnica que orientan este número de Latam Plagas.
