Las plagas sinantrópicas han acompañado al hombre desde que éste comenzó a ser sedentario, con la llamada revolución agrícola hace aproximadamente 12,000 años. Las fuentes de alimento, agua y zonas de refugio proporcionadas por el hombre asentado favorecieron el desarrollo y supervivencia de plagas, entre ellas, las cucarachas. Aquellas cucarachas de importancia para la salud pública representan hasta la actualidad un verdadero dolor de cabeza debido a que son muchos los casos conocidos y documentados, a lo largo de los años, de aversión alimentaria y resistencia a numerosos ingredientes activos presentes en los productos comerciales destinados a su control. Las cucarachas son insectos paurometábolos (huevo-ninfa-adulto) pertenecientes al orden Blattodea, considerándose menos del 1% de este orden como plagas domésticas. Así mismo, son potenciales transmisores de diversos acha americana” y Blattella germanica “cucaracha alemana”, ambas de comportamiento críptico, actividad nocturna y omnívoras. P. americana vive típicamente en exteriores, aunque también puede ingresar a interiores de las instalaciones. Esta cucaracha se caracteriza por su tamaño relativamente grande, periodo de desarrollo prolongado y bajo potencial reproductivo. La supervivencia de esta especie no está vinculada con la actividad del hombre. Por el contrario, B. germanica vive exclusivamente en interiores, no se conocen hasta la actualidad poblaciones viviendo en exteriores, se podría decir que esta es la cucaracha más sinantrópica de todas, ya que depende únicamente de la comida, refugio y las condiciones proporcionadas por el hombre. Esta cucaracha se caracteriza por su tamaño pequeño, un ciclo de desarrollo relativamente corto, un alto potencial reproductivo y una resistencia muy marcada a diversos plaguicidas del mercado, de los cuales podemos mencionar como ejemplo a los piretroides. La resistencia puede expresarse en estos individuos de la siguiente manera: una mayor degradación metabólica del ingrediente activo, reducida penetración cuticular (engrosamiento de la cutícula), menor sensibilidad en el sitio objetivo o diana y conductual (cambios en el comportamiento que permiten evadir los residuos de plaguicidas). Lo mencionado anteriormente constituye un verdadero dolor de cabeza para los PMP (profesionales de manejo de plagas), los cuales observan, muchas veces con frustración que sus esfuerzos para el control de estos insectos no rinden los resultados esperados a la hora de realizar tratamientos químicos. A lo largo del tiempo el uso de insecticidas ha sido y sigue siendo una herramienta eficaz para el control de cucarachas bajo el enfoque del manejo integrado de plagas urbanas (MIPU). Sin embargo, desde mediados de la década de 1980 los programas convencionales de manejo dejaron de depender únicamente de los insecticidas líquidos, para incluir a los cebos cucarachicidas. Diversos autores señalan que un gel cucarachicida debe ser una sustancia que incorpora un insecticida en un alimento atractivo y palatable, no repelente, efectivo en términos de causar alta mortalidad incluyendo el efecto de cascada (a través de la necrofagia y la coprofagia) y de fácil de consumo. Los primeros geles desarrollados tenían en su composición, entre otros componentes de la matriz alimenticia, la glucosa, la cual tenía la función de ser la fuente de atracción (fagoestimulante) para estos insectos, sin embargo, se comenzó a observar a finales de los 90 la aversión hacia los geles. Silverman & Bieman (1993), fueron los primeros autores en evidenciar esta aversión a la glucosa en B. germanica. La aversión a la glucosa es un comportamiento heredado en cucarachas, las cuales evitan alimentos o productos a base de este monosacárido. En otras palabras, las cucarachas asocian la glucosa del cebo como un compuesto “amargo”. Estudios posteriores en estas poblaciones de cucarachas con aversión alimentaria revelaron la mutación en el cromosoma VIII lo que provocaba que aquellos insectos que no comían los geles con glucosa, proporcionaban a su descendencia esta capacidad de aversión, por consiguiente, no consumían esos cebos hiperglusificados. Los cebos usados en la actualidad emplean otros tipos de fuentes atrayentes alternativas de carbohidratos evitando de esta manera la aversión. Ahora bien, vale mencionar que siempre se patógenos (que están presentes generalmente en las patas, piezas bucales y excrementos) y responsables de ocasionar cuadros alérgicos en las personas, de ahí su importancia en la salud pública. En nuestro medio, las cucarachas más comunes presentes en áreas urbanas son Periplaneta americana “cucarMIP debe optar por usar geles “nuevos” ya que los cebos envejecidos o expuestos a altas temperaturas provocan la hidrólisis de los azúcares complejos (fructuosa y sacarosa) originando nuevamente la formación de glucosa y provocando nuevamente el fenómeno de aversión. Por otro lado, a pesar de que en el mercado actual existen diversos geles con diferentes ingredientes activos (i.a); el uso indiscriminado, prolongado y sin una adecuada rotación de cebos con diferentes mecanismos de acción, han generado nuevamente el desarrollo de poblaciones resistentes, haciendo de esta manera aún más complicado su control. De hecho, la resistencia conductual o de comportamiento en B. germanica se da como resultado a una exposición continua a geles. Del mismo modo que con el fenómeno de la aversión, la resistencia de B. germanica hacia diferentes i.a presentes en los geles es heredada a las siguientes generaciones. La resistenMIP Fipronil al 0.05 % cia a la mayoría de clases de insecticidas presentes en muchos cebos comerciales ha sido documentada en diversos artículos, como el de Shao-Hung Lee., et al. (2021), quienes evidenciaron la resistencia de diversas cepas colectadas de B. germanica en la ciudad de California, EE.UU. Así mismo, concluyeron que estas cepas fueron resistentes a aquellos insecticidas ausentes en los programas de control en las zonas de las cuales fueron colectadas, lo cual podría explicarse, según los autores a una exposición previa que resultó en el desarrollo de mecanismos de resistencia estables, presencia de mecanismos de resistencia de amplio espectro o resistencia cruzada. Los cebos son y siguen siendo una herramienta útil para programas de manejo de cucarachas, sin embargo, si no tenemos un uso responsable y un programa adecuado de rotación de plaguicidas (con diferente mecanismo de acción) se tendrán lógicamente problemas de resistencia en las poblaciones, particularmente hablando de B. germanica. Así mismo, el uso de otras medidas integradas en armonía, dentro de un programa de manejo de plagas (MIP), como la limpieza, medidas de exclusión (hermeticidad), entre otras, complementarán en gran medida al uso de estos productos químicos para no depender esencialmente de ellos.