Desde una visión antropocéntrica podríamos definir a las hormigas como una verdadera plaga. Existen negras o coloradas, grandes o pequeñas y de interior o exterior. En algunas ocasiones, bajo condiciones ambientales adversas, puede verse hormigas de exterior invadiendo el interior de hogares y construcciones diversas. La presencia de estos individuos puede ocasionar verdaderas pérdidas económicas. Pueden dañar estructuras edilicias, reducir la calidad de productos comestibles e inclusive dificultar la implantación de cultivos extensivos.
Estos insectos, al igual que las abejas, avispas y abejorros, pertenecen al orden de los himenópteros. Poseen un comportamiento social muy marcado y suelen agruparse en colonias numerosas. Se las puede encontrar distribuidas por todo el mundo, habitando lugares de condiciones medioambientales sumamente disímiles. La familia que las representa se denomina Formicidae, y dentro de ella se agrupan en once subfamilias diferentes. Por suerte, de los 297 géneros y 8.804 especies existentes, solo un porcentaje reducido representa un problema a nivel urbano y rural.
Representan verdaderas sociedades femeninas, donde los machos solo cumplen funciones reproductivas. En un hormiguero conviven una o varias reinas y un número variable de obreras según la especie. Las obreras se encargarán de mantener la limpieza, de alimentar y cuidar a la o las reinas y a sus crías, además de proteger el nido. La reproducción en las hormigas es de tipo sexual, donde se produce la cópula entre machos y hembras luego del vuelo nupcial. Este vuelo ocurre luego de la formación del enjambre, período reproductivo donde se hacen visibles individuos alados. La enjambrazón se encuentra fuertemente relacionada a las condiciones climáticas y en general ocurre entre los meses de septiembre y noviembre dependiendo de la especie.
Luego de la cópula, la reina fecundada adquiere la capacidad de parir huevos fértiles. De estos huevos emergerán pequeñas larvas que completarán su desarrollo luego de mudar dos veces. La larva madura desarrollará a pupa que finalmente dará origen al adulto. Técnicamente esto representa una holometabolia, conocida también como metamorfosis completa y caracterizada por la presencia de huevo, larvas, pupa y adulto. El tiempo transcurrido de huevo a adulto, al igual que la longevidad de las reinas, es variable entre las diferentes especies.
Las hormigas poseen un régimen alimenticio sumamente variado. Algunas se alimentan de hongos, fungívoras, otras de melados de plantas e insectos y otras de animales muertos. En algunas especies la trofalaxis es una práctica habitual; por este mecanismo las hormigas se transfieren alimentos líquidos boca a boca de unas a otras. Este tipo de comportamiento permite que insecticidas a base de cebos tóxicos posean tan alta efectividad. Es importante destacar que las hormigas no son xilófagas; de hecho, las hormigas conocidas como carpinteras no se alimentan de madera, simplemente cavan sus galerías en ella.
Para controlar eficientemente a las hormigas, sin importar la especie, es fundamental implementar diferentes estrategias que permitan realizar un manejo integrado adecuado. Estas estrategias contemplan al control cultural, ordenamiento del medio, control físico-mecánico y control químico. Sin duda, las últimas innovaciones respecto a productos para control de hormigas están representadas por formulaciones insecticidas, principalmente cebos, geles, líquidos y gránulos.
Para su reconocimiento se pueden considerar diferencias morfológicas y diferencias de comportamiento. Respecto a las diferencias morfológicas debe prestarse primordial atención al tamaño y número de segmentos o artejos que componen las antenas. A su vez es importante determinar la presencia o ausencia de clava, engrosamiento de los últimos dos o tres artejos en el ápice de la antena. En el tórax hay que determinar presencia o ausencia de espinas. Si se encuentran presentes, lo importante es el número, generalmente de a pares, y la longitud. El abdomen posee un pedicelo que puede ser de uno o dos segmentos; cuando es uno puede o no estar visible. En algunas especies a nivel caudal del abdomen se encuentra el aguijón, utilizado fundamentalmente para defensa.
En los párrafos siguientes se hace una breve reseña de cuatro de las especies más representativas de Argentina.
Camponotus mus
Este género hace referencia a un grupo de hormigas conocidas con el nombre de carpinteras. Estas hormigas se caracterizan por poseer antenas de doce segmentos, sin clava; tórax de perfil redondeado y sin espinas; pedicelo de un segmento, corto y plano, con una única hilera de pelos en su cara dorsal. Carecen de aguijón aunque poseen la abertura anal rodeada por pelos evidentes. Su coloración es variable; a nivel domiciliar la más común resulta ser Camponotus mus, con cuerpo de color negro mate y una alta densidad de pelos blanco-amarillentos en el abdomen.
Las estructuras morfológicas de las obreras resultan ser iguales, pero la variación de tamaño genera la existencia de individuos polimórficos. Las obreras pueden medir de 3,5 a 13 milímetros. Esta hormiga posee hormigueros principales y satélites, pudiendo encontrarse en exterior o interior indistintamente.
Dentro del hormiguero la colonia se encuentra dividida en castas, reina, obreras y machos, cada una de ellas con actividades específicas. Existe una reina por colonia que se encarga de incrementar el número de individuos colocando huevos. Rara vez conviven dos reinas en un mismo hormiguero. Las obreras son las responsables de alimentar a la reina, a sus crías, además de limpiar el hormiguero y protegerlo. Los machos solo cumplen funciones reproductivas durante el período de enjambrazón.
En general se alimentan de sustancias azucaradas, principalmente melados de áfidos. De todos modos, en determinada época del año puede verse a las hormigas forrajeras alimentándose de insectos o animales muertos y otras fuentes proteicas. Esta especie se caracteriza por realizar largos senderos lineales que transitan por paredes medianeras, cables de luz o teléfono, árboles y rejas.
Estas hormigas producen daños directos e indirectos sobre techos, construcciones de madera y árboles viejos. El daño directo está dado por las galerías que cavan las hormigas en la madera para albergar sus crías. Indirectamente, la temperatura y humedad que genera la colonia favorecen el desarrollo de hongos. La presencia en techos de viviendas ocasiona la acumulación de viruta y aserrín de madera, además de hormigas muertas en el piso de los ambientes atacados.
Para realizar un control efectivo de hormiga carpintera es primordial, en la medida de lo posible, detectar el hormiguero principal y los satélites. Debe hacerse una profunda inspección del interior de la vivienda, techos y zonas húmedas, y del jardín, troncos, árboles y leñeras. Como estrategias de manejo pueden citarse las aplicaciones manuales a base de formulados residuales, aplicación de polvo insecticida en sitios puntuales y el uso de humos insecticidas. Una herramienta novedosa e importante son los cebos hormiguicidas, geles, líquidos y gránulos. Este tipo de formulación posee efecto insecticida retardado, pero sumamente efectivo.
Acromyrmex spp.
Conocida como podadora, esta especie de hormiga es el tormento de los amantes del jardín. Pocas plantas son dejadas de lado por las podadoras a la hora de cosechar vegetales. Son colonias numerosas, formadas por obreras polimórficas y una reina. Poseen antenas de once segmentos, tórax con cuatro pares de espinas, último rudimentario, y pedicelo abdominal de dos segmentos. Pueden medir de 3,6 a 10 milímetros y su color es marrón oscuro e inclusive negro.
Dentro de las obreras existen aquellas que cortan material vegetal y lo acarrean, transportadoras; otras que cultivan el hongo, jardineras; otras que cuidan el hormiguero, soldados; y las que alimentan a los estadios inmaduros, nodrizas y obreras jóvenes. A diferencia de lo que muchos creen, estas hormigas no se alimentan del material que cortan, acarrean y finalmente introducen en el hormiguero. Este material orgánico es masticado por las hormigas hasta formar una pasta que humectan con secreciones anales, sirviendo de sustrato para la fermentación de un hongo, Hypomyces. Los brotes de este hongo son el verdadero alimento de estas hormigas.
Realizan sus hormigueros en suelo firme, con orificios de entrada grandes e irregulares; según la especie pueden o no realizar montículo. Varias cámaras, comunicadas por galerías subterráneas, a diferentes niveles de profundidad, conforman el nido. Una de ellas, en ocasiones la más profunda, es denominada honguera. Es raro encontrar presencia de estas hormigas en interior. De todos modos, en algunas ocasiones, puede verse tierra desgranada y trozos de hormigas muertas en la cercanía de zócalos y rincones de las viviendas. Este material es basura que las hormigas eliminan por orificios de limpieza.
Las cortadoras dañan directamente las estructuras aéreas, tallos, hojas y flores, de diferentes plantas ornamentales. En situaciones de intensa defoliación, con pérdida parcial o total de la superficie fotosintética, puede darse la muerte de la planta. A nivel intradomiciliario las hormigas depositan suciedad en cantidad.
Para controlar esta especie pueden utilizarse aplicaciones de polvo insecticida, insuflación, rociado de plantas atacadas y cebos, generalmente granulados. Los gránulos son muy aceptados y acarreados a la honguera. En su composición pueden contener insecticidas e inclusive fungicidas que atacan directamente al alimento de la colonia. Algunas barreras físicas pueden colocarse en troncos y bases de plantas evitando posibles ataques.
Solenopsis spp.
Esta hormiga, conocida con el nombre de hormiga de fuego, es famosa por sus dolorosas picaduras. Generan colonias sumamente numerosas y anidan en suelos sueltos y húmedos. Respecto a su organización social no difiere del resto de las hormigas. Poseen varias reinas por colonia coexistiendo sin problemas, de ahí que sus colonias sean tan grandes. Las obreras son polimórficas, pueden medir entre 1,6 a 6 milímetros, poseen antenas de diez segmentos con clava de dos. Carecen de espinas en el tórax y el pedicelo del abdomen posee dos segmentos.
A nivel caudal del abdomen se encuentra el aguijón sumamente desarrollado y retráctil. Son de color rojizo brillante con el abdomen más oscuro. Generalmente se encuentran en el exterior; su aparición en interiores es esporádica y ocasional, fuertemente influenciada por condiciones climáticas adversas. Resultan ser omnívoras, se alimentan de diversas sustancias azucaradas, granos y fuentes proteicas, como insectos muertos o carnes.
Estas hormigas pueden construir hormigueros de gran tamaño, alterando la fisonomía de espacios públicos, jardines y campos de golf. La agresividad de la especie se pone de manifiesto ante la ruptura intencional o accidental del hormiguero. Rápidamente las hormigas emergen en gran número y pican con su aguijón al agresor. La destrucción física de hormigueros resulta ser una técnica sencilla, pero de efectividad relativa. Esta efectividad es superior si se complementa con aplicación manual de insecticida. Dada la densidad poblacional que suele presentar esta especie, el tiempo y la cantidad de formulado a utilizar son factores importantes a considerar en el uso de cebos.
Linepithema humile
Más conocida como hormiga argentina. Pequeñas invasoras que miden 2,2 a 2,6 milímetros. Poseen obreras monomórficas, con cuerpo estilizado longitudinalmente y de color castaño claro. Sus antenas son de doce segmentos sin clava, tórax carente de espinas y pedicelo abdominal con un solo segmento corto y plano. Poseen varias reinas por colonia.
Suelen anidar en zonas húmedas, generalmente cerca de fuentes de agua. Pueden encontrarse en interior, cocina, baño y lavadero, o en exterior, como cisternas y rajaduras en cimientos. Suelen aparecer rápidamente en la cocina al quedar expuestos restos de comida, carnes y dulces. Siguiendo los senderos, largos y rectos, por los que se desplazan, rápidamente puede detectarse el sitio por el cual están ingresando. Es muy común que ingresen por pequeños orificios o grietas en torno a las cañerías de agua de los bajo mesada.
Básicamente la presencia de esta hormiga en una casa es molesta; no ocasiona serios perjuicios. Podría decirse que en el peor de los casos serían contaminantes ocasionales de nuestros alimentos. Obturar posibles vías de ingreso es una medida de prevención importante. Como estrategias de control pueden emplearse aplicaciones manuales de productos residuales o uso de cebos. Los geles a base de hidratos de carbono suelen resultar sumamente atractivos a esta hormiga, además de altamente efectivos.
