Los insectos voladores, además de ser una molestia, pueden ser una gran amenaza para la salud. Cualquier insecto que logre acceder a un comedor, lugar de preparación de alimentos o una sala de hospital puede llegar a ser altamente contaminante. Hablemos especialmente de las moscas. Las moscas lamen, pican e incluso succionan a través de su proboscis. Se alimentan de sangre, carroña, basura, fruta y material orgánico en descomposición, lo que las convierte en grandes transmisoras de patógenos. Una mosca promedio puede transportar hasta 1,9 millones de bacterias en su cuerpo, haciendo que los alimentos se vuelvan no aptos para consumo una vez que hayan tenido contacto con ellas.
¿Cómo podemos capturarlas para cuidar la salubridad de nuestros espacios? Existen dos tipos de trampas para insectos voladores: activas y pasivas. Las activas son las que atraen o hacen caer al insecto mediante cebado, mecanismos especiales, luz UV-A y otros recursos. A diferencia de estas, las trampas pasivas son aquellas donde los insectos caen por el simple hecho de interponerse en su camino.
Los equipos de luz UV-A caen dentro de la categoría de trampas activas, ya que atraen a los insectos voladores a través de la radiación UV-A. El espectro de luz UV-A que se encuentra entre los 350 y los 400 nanómetros es el de máxima atracción y al mismo tiempo es un rango de radiación UV que no presenta ningún daño o riesgo para el ser humano ni para cualquier otro organismo complejo. Esta luz es imperceptible para el ojo humano, pero es de gran beneficio para la mosca y otros insectos voladores ya que los ayuda a orientarse.
Una vez atraídos los insectos hacia la luz, en su mayoría quedan adheridos a las láminas pegantes de dichos equipos. Esto ocurre porque los ojos de las moscas están compuestos por cientos de facetas y lentes individuales que les permiten detectar la polarización de la luz y espectros luminosos que nosotros no podemos identificar.
Un equipo eficiente para lograr la captura de las moscas es el Bugster 60, fabricado por la empresa líder en Latinoamérica AROD. Sus cuatro lámparas Philips Actinic Secura hacen de este equipo uno de los más poderosos del mercado para la captura de insectos voladores. Con materiales de alta especificación, como el aluminio, se convierte en un equipo ultraliviano, duradero, fácil de limpiar y estético.
Su diseño práctico y elegante lo hace adaptable a cualquier espacio sin afectar la imagen del establecimiento u hogar, asegurando que la reputación del comercio o industria se mantendrá con los más altos estándares de inocuidad.
La importancia de ser un equipo de captura y no de exterminio es que los insectos voladores se quedarán en la trampa y no se generará contaminación orgánica, lo cual es un factor de suma importancia en establecimientos de manipulación y comercio de alimentos, ya que podría poner en riesgo nuestra salud y la de nuestros clientes.
Con certificaciones internacionales que avalan a la marca como fabricante de calidad y alcance mundial, la propuesta es trabajar en conjunto con la industria alimentaria para asegurar la seguridad de los clientes.
