Ocupando el planeta desde hace 350.000.000 de años, 100 veces más antiguas que el hombre, estos insectos se han adaptado con gran eficiencia a cambios climáticos, territorio y poblaciones humanas o animales. Generalmente, asociadas a suciedad y generando repugnancia en la mayoría de las personas, las cucarachas pueden acarrear virus, bacterias y hongos que finalmente podrían contaminar ámbitos o alimentos destinados al uso o consumo humano. Existe mucha información asociada a esta potencial transmisión de enfermedades, pero en la mayor parte del globo terráqueo no se han diseñado programas consistentes destinados a tratar esta plaga como un problema de Salud Pública.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Se trata de insectos pertenecientes al orden Blattodea, siendo las familias más representativas la Blattidae y la Blattellidae. A la primera de ellas pertenecen la cucaracha americana (Periplaneta americana), la voladora o marrón ahumado (Periplaneta fuliginosa) y la oriental (Blatta orientalis), mientras que a la segunda lo hace la cucaracha alemana (Blatella germánica). Existen más de 4.000 especies, pero solo el 2% resulta plaga a nivel mundial. Muchas cucarachas colonizan ámbitos externos y no interactúan con el hombre y sus actividades, o lo hacen ocasionalmente. Son insectos lucífugos, de hábitos nocturnos, que viven agregados en poblaciones de tamaños disímiles dependiendo de la especie. Son omnívoras, razón por la cual pueden alimentarse de un sinfín de restos orgánicos.
Las cucarachas representan una de las principales plagas a nivel mundial, demandando gran volumen de plaguicidas de venta libre o servicios especializados de manejo de plagas.
Morfológicamente se las reconoce por sus largas antenas, ojos compuestos prominentes a ambos lados de la cabeza, aparato bucal masticador con mandíbulas robustas y maxilas con palpos sensoriales expuestos. A nivel dorsal del tórax se encuentra el pronoto, utilizado muchas veces para determinación de especies, y los dos pares de alas. El primero de ellos tipo tegmen, sin función específica, mientras que el segundo membranoso es el utilizado para el vuelo en algunas especies. En la cara ventral del tórax se insertan las patas ambulatorias o corredoras, provistas de pulvínulos en el extremo distal. Esta estructura le permite adherirse a diversas superficies y desplazarse en sentido vertical u horizontal indistintamente. El abdomen está formado por urómeros o anillos que recubren los órganos internos, dejando evidenciar solamente un espiráculo o poro respiratorio por lado sobre los laterales. El último par de urómeros puede encontrarse modificado según el sexo, dando origen a la genitalia. Las hembras suelen poseer un solo par de cercos sensoriales en la parte caudal, mientras que los machos poseen dos pares.
El ciclo de vida o metamorfosis resulta incompleto y lo conforman los estadios de huevo, ninfas y adulto.
En aquellas especies que resultan plaga, la reproducción es sexual, siendo necesario el proceso de cópula para que las hembras sean fecundadas por los machos. Durante la fecundación, las hembras almacenan el fluido seminal en una bolsa o saco denominado espermateca. Sin la fecundación las hembras no pueden dar descendencia. La multiplicación, o forma de propagación, ocurre a partir de la postura de huevos. Lo característico de las cucarachas es que los huevos se encuentran protegidos dentro de una ooteca, de color y tamaño característico dependiendo de la especie. Las ootecas o bolsas de huevos pueden ser liberadas en el ambiente, adheridas a distintos sustratos, o acarreadas por la hembra hasta el momento de emergencia de las ninfas.
Según la especie cada hembra puede generar entre 8 y 90 ootecas. Habitualmente las hembras que pueden desarrollar mayor cantidad de ootecas colocan menor cantidad de huevos en su interior. Debido a este proceso metamórfico, las cucarachas integran el grupo de los heterometábolos paurometábolos. Denominación que se da a aquellos insectos cuyos estadios juveniles difieren de los adultos por la carencia de alas, pero viven en el mismo hábitat y se alimentan de lo mismo. Dependiendo de la especie pueden existir 5 a 6 estadios ninfales entre los cuales ocurre una muda o desprendimiento de exoesqueleto. Ninfas y adultos difieren de tamaño, pero fundamentalmente se reconocen estos últimos por la existencia de alas completas que cubren el abdomen. Este ciclo puede desarrollarse entre 2 y 36 meses dependiendo de la especie, la densidad de población, la disponibilidad de alimento y las condiciones climáticas. Estos mismos factores resultan determinantes sobre la cantidad de generaciones al año que pueden sucederse. Las cucarachas pueden vivir en interior o exterior, en sitios secos o húmedos, frescos o cálidos, según de qué especie se trate. A partir de ello, las estrategias de manejo y control serán diferentes. Analizado esto y conociendo el espectro total de herramientas de prevención y control específico, sin duda se podrá accionar sobre la población de la plaga obteniendo resultados favorables.
HERRAMIENTAS DE MONITOREO Y CONTROL
MONITOREO. Para monitoreo se utilizan trampas adhesivas tipo casita. Estas trampas, ubicadas correctamente, suelen representar un elemento fundamental para establecer el nivel de infestación inicial y las posteriores reducciones poblacionales resultantes de la implementación del programa de manejo integrado de plagas.
Para establecer un programa de manejo integrado es sumamente relevante realizar una inspección correcta de los sitios infestados para poder determinar qué especie se encuentra presente, por dónde ingresan o de dónde vienen, y de qué se alimentan y dónde se alojan.
Las trampas deben ubicarse en los sitios de tránsito de las cucarachas, cercanos a fuentes de alimentación e hidratación, bajo o dentro de muebles, debajo de electrodomésticos, o en aquellos sitios donde se haya detectado agregación. La utilización de cebos alimenticios puede incrementar la eficacia de las trampas. Debe tenerse en cuenta que en ámbitos con alta infestación las trampas adhesivas funcionan también como elementos de control físico debido a la captura y eliminación de ninfas, machos y hembras, siendo estas últimas las responsables de la propagación y crecimiento poblacional.
Al inicio de un programa de manejo de cucarachas, es importante determinar los niveles de infestación de la plaga. Para ello, debe colocarse una trampa cada 10 metros cuadrados. El primer día ubicar las trampas en los sitios elegidos y al cabo de 24 horas retirarlas para contar los insectos capturados. La finalidad del conteo es determinar si la infestación es baja, menos de 5 insectos por trampa, media, de 5 a 10, o alta, más de 10, y cómo se reduce a partir de iniciadas las actividades de prevención y control.
Luego de contadas las cucarachas capturadas en las primeras trampas utilizadas, es fundamental establecer los períodos en los cuales se volverán a colocar trampas, una vez por semana o una vez por mes, coincidiendo en lo posible con los momentos de visita al sitio. Las trampas deben dejarse 24 horas, en los mismos sitios y en igual cantidad que las usadas en la primera captura, de lo contrario no serían datos comparables. Si las estrategias de manejo empleadas resultan eficaces, el número de insectos capturados entre muestreos debe reducirse.
CONTROL CULTURAL. Es la herramienta que contempla las condiciones medioambientales y de comportamiento de las personas. Mantener ambientes limpios, ordenados y en buenas condiciones edilicias es fundamental para evitar el establecimiento y desarrollo de plagas. Educar a las personas y enseñar qué hacer y dejar de hacer respecto a los aspectos relacionados con las plagas, suele contribuir positivamente durante la ejecución de programas de manejo integrado. Ejemplo: enseñar al operario de limpieza de una industria de alimentos que la materia orgánica que él recoge y elimina puede ser una fuente de alimentos para cucarachas, es una forma de indicarle que la suciedad debe ser eliminada al máximo y finalmente bien dispuesta.
Ante la presencia de cucarachas, prioritariamente Blatella germánica, es importante recordar que se trata de una plaga que se introduce mecánicamente desde sitios infestados. Esto puede darse a partir de muebles, electrodomésticos y alimentos terminados o materias primas. Por esta razón, cabe destacar la importancia de revisar muy bien cualquiera de estos elementos antes de ingresarlos en cualquier tipo de instalación. En gastronomía o industria, donde el manejo de materias primas es abundante y también la existencia de estas plagas, es sumamente relevante contar con áreas de inspección cuarentenaria para revisar muy bien la inexistencia de insectos.
HERRAMIENTAS DE CONTROL FÍSICO
FRÍO. Cualquier insecto reduce su metabolismo por debajo de los 10° C, las cucarachas lo hacen debajo de los 7° C. Por debajo de esta temperatura las funciones de locomoción se enlentecen, al igual que la ingesta de alimentos y la reproducción. Los ciclos de vida se hacen más largos e inclusive pueden interrumpirse. Por esta razón, y luego de muchos ensayos, los especialistas de control y manejo de plagas han experimentado cuáles son las temperaturas mínimas que afectan a las diferentes plagas. En lo referente a las cucarachas, pueden morir en cuestión de minutos si son sometidas a temperaturas bajo cero dentro de un freezer (-15 a -21 grados). Para esto, es sumamente importante que sean sometidas al frío intenso bruscamente, partiendo de la temperatura ambiente al frío máximo directamente. Si el descenso de temperatura es gradual, podrían adaptar su metabolismo para sobrevivir. No obstante, esto, cualquier insecto morirá expuesto a temperaturas bajo cero, solo es cuestión de tiempo. Por esta razón, se sugiere tratar con frío los elementos infestados al menos por 24 horas. La cucaracha alemana, debido a sus hábitos de vida en interior de pequeños muebles o electrodomésticos, es la que requiere mayor frecuencia de uso de esta herramienta de gran eficacia para todos los estadios que integran el ciclo metamórfico. El frío extremo no deja residuos, al igual que el calor, por eso integra las herramientas del manejo ecológico de plagas. El uso de equipos generadores de hielo seco a partir de CO2 es importante para tratar con frío aquellas colonias ubicadas en grietas o sitios inalcanzables. Los cristales de hielo generados por el equipo alcanzan temperaturas de -78 °C. Esta tecnología, conocida originalmente como Cryonite, se encuentra actualmente difundida por todo el mundo.
CALOR. La mayoría de los insectos sufren fuertes mecanismos de deshidratación por encima de los 45° C. Las cucarachas se controlan con éxito entre 60° y 65° C durante 5 o 6 horas. Al igual que el frío intenso, el tiempo de exposición requerido para controlar plagas se reduce a medida que la temperatura se incrementa. No obstante, es fundamental considerar la temperatura máxima de tolerancia de los elementos que contienen las cucarachas y serán sometidos al calor. En el mundo suelen utilizarse caloventores industriales diseñados para este fin, aunque en los países de Latinoamérica esta tecnología no se encuentra muy difundida. Además, muchos países poseen serios problemas estructurales de las redes eléctricas que hacen que no sea aplicable este modelo, al menos por el momento. Sí pueden tratarse muebles o electrodomésticos en cámaras de calor u hornos destinados a este fin. Muchas empresas transforman pequeñas habitaciones en cámaras de calor, teniendo en cuenta que el calor debe ser seco y estable, razón por la cual el calor debe ser generado por alguna fuente eléctrica y la habitación debe estar debidamente aislada.
MODIFICACIÓN DE ATMÓSFERA. Implica reemplazar el oxígeno con otro gas en el ámbito en el cual se encuentran los insectos. Lo más empleado es la inyección de CO2. Este gas, en la concentración adecuada, genera daños irreversibles en el sistema nervioso central. Este daño puede darse entre 2 y 24 horas, dependiendo de la concentración y la temperatura ambiente. Actúa eficazmente contra los estadios móviles, ninfas y adultos, no así sobre huevos. Los tratamientos habituales implican colocar los muebles o electrodomésticos a tratar dentro de una bolsa de nylon de 200 micrones, quitar el aire mediante vacío e inyectar CO2 hasta inflar nuevamente la bolsa, finalmente cerrarla y dejarla durante 24 horas. Está ampliamente demostrado que esta práctica elimina la totalidad de los estadios móviles de las cucarachas.
ASPIRACIÓN. La aspiración es una práctica importante que favorece la eliminación de restos orgánicos alimenticios, exoesqueletos residuales de los procesos de muda, insectos muertos y fundamentalmente ootecas que puedan estar en el ambiente. Los equipos ideales son aspiradoras ciclónicas de 1.800 a 2.000 watts, sin bolsa y con vasos colectores transparentes. Estos equipos no requieren aplicación adicional de plaguicidas o disposición en freezer del material aspirado ya que todo resulta triturado. Claramente no es un proceso higiénico, pero sí muy efectivo. Lo recomendable es extraer lo aspirado luego de cada servicio, colocarlo en una bolsa herméticamente cerrada y dar disposición final.
POLVOS ABRASIVOS. La tierra de diatomeas, algas fosilizadas, y el ácido bórico, componente de sales, son los principalmente utilizados. Muy seguros en su uso, debido a su baja toxicidad. Son polvos ideales para sitios sensibles, guarderías, cocinas u hospitales, y su aplicación debe reservarse para compartimentos estancos, grietas y cañerías que puedan albergar insectos. Pueden aplicarse separados o juntos, en cuyo caso la tierra de diatomeas actúa como abrasivo cuticular externo y el ácido bórico lo hace internamente, dañando el tracto digestivo. En ambos casos favorecen la deshidratación. Las diatomeas lijan el exoesqueleto de las cucarachas, además de alojarse en las articulaciones expuestas que poseen. Estas acciones incrementan los puntos de pérdida de agua e inmovilizan a los insectos. El ácido bórico ingresa al organismo cuando las cucarachas se limpian las patas o antenas con sus piezas bucales. Al recorrer el sistema digestivo va esmerilando su cubierta interna, creando pequeños cortes o úlceras que promueven la pérdida de líquidos internos generando un desbalance osmótico o deshidratación. Ambos productos deben aplicarse con protección ocular, dérmica y respiratoria, principalmente para evitar irritaciones a nivel de los ojos, nariz y boca.
ELEMENTOS DE EXCLUSIÓN. Todo aquello que garantiza la hermeticidad de un lugar. Si no hay entradas, no hay posibilidad de que las plagas ingresen y se establezcan, tan simple como eso. Los elementos de exclusión están representados por barreras físicas que separan el ámbito externo del interno. En referencia a estos insectos, estas barreras cobran relevancia dependiendo de la especie problema, tal es el caso de la cucaracha americana, donde las mallas antiinsecto colocadas en sumideros resultan muy efectivas. Burletes bajo puerta, telas mosquiteras, etc., son algunos elementos de los empleados.
HERRAMIENTAS DE CONTROL QUÍMICO
POLVOS. Estos formulados se aplican directamente empleando maquinaria adecuada. La materia activa se encuentra dispersa en un vehículo inerte sólido, talco o arcillas, y si es preciso se añaden agentes de fluidez y estabilizantes. El ingrediente activo suele encontrarse en concentraciones que van del 1 al 20%. En las buenas formulaciones el principio activo, la materia inerte y sus coadyuvantes poseen tamaños de partícula similares. Si no ocurre así y, por ejemplo, la materia inerte es más pesada y de tamaño más grueso que el principio activo, ocurre que las zonas cercanas al espolvoreador reciben buena cantidad de producto, pero menos principio activo que las lejanas, que en cambio quedan cubiertas en exceso por el principio activo. Visualmente, la aplicación sería homogénea, pero la efectividad del producto resultaría desigual. Este tipo de formulado es ideal en aquellos tratamientos donde se requiera residualidad por tiempos prolongados. También es ideal en aquellas ocasiones donde no se puede utilizar líquidos, por ejemplo tableros eléctricos.
CONCENTRADO EMULSIONABLE. Este tipo de mezcla es conocida como una emulsión aceite en agua o emulsión normal. En una dilución adecuada las emulsiones normales proveen fluidos de baja viscosidad los cuales no presentan problemas de mezclado, bombeado o pulverizado. Un formulado concentrado emulsionable típico se compone de un ingrediente activo, solvente, emulsionantes y otros aditivos que tienen una función definida, tales como antiespumantes o aditivos para mejorar el mojado. La mayor proporción de una formulación CE está dada por el solvente. El agente emulsionante es comúnmente un adyuvante no iónico; el humectante es usualmente un surfactante aniónico. Una emulsión es un sistema heterogéneo consistente de al menos un líquido inmiscible dispersado íntimamente en otro en la forma de gotitas, cuyos diámetros en general exceden los 0,1 micrones. Tales sistemas poseen mínima estabilidad, pero pueden ser aumentados por aditivos tales como surfactantes o sólidos finamente divididos. La leche es un ejemplo de una emulsión de aceite en agua en la cual la grasa está dispersa en agua, con la caseína actuando como el agente emulsionante. La mayonesa y la manteca son ejemplos de emulsiones invertidas, agua en aceite, en las cuales el agua está dispersa en aceite vegetal o grasa animal, respectivamente. Los concentrados emulsionables son los elegidos a la hora de requerir volteo por contacto. Este tipo de formulado, dependiendo de los ingredientes activos y del solvente utilizado para su fabricación, suele generar volteo con mayor celeridad que las suspensiones concentradas. Ejemplo: praletrina 2,5% + deltametrina 1,5% + butóxido de piperonilo 10%, cipermetrina 20 o 25%, pirimifos metil 48%, etc.
SUSPENSIÓN CONCENTRADA (Floables). Líquidos densos que contienen un plaguicida sólido o líquido, adsorbido a un sólido inerte, suspendido en agua. Contienen poco o nada de solvente orgánico, entonces la posibilidad de fitotoxicidad es reducida. Las SC son líquidos altamente viscosos y tienden a separarse durante el almacenaje o durante el transporte, requiriendo un cuidadoso agitado antes de su uso. Este tipo de formulación se utiliza en aquellos casos donde se busca obtener residualidad. Debido a que el ingrediente activo se encuentra micronizado, molido, pero en fase sólida, suele permanecer más tiempo disponible sobre las superficies tratadas. Ejemplo: deltametrina 2,5%, alfacipermetrina 6%, betacipermetrina 5%, etc.
AEROSOLES. Caracterizados por mezclas de solvente, propelente, uno o varios principios activos y en ocasiones sinergizantes (PBO). Suelen ser envases de 440 ml y pueden estar provistos de válvulas de descarga total o parcial. Ideales para realizar aplicaciones en spot o espaciales. Ejemplo: deltametrina 0,5% + tetrametrina 0,35% + bifentrin 1% + butóxido de piperonilo 1,5%.
También existen aerosoles de espuma que permiten aplicar formulaciones líquidas, base acuosa, sin necesidad de cargar pulverizadoras o mojar en exceso. Este tipo de formulación posee un ingrediente activo en dosis mínimas efectivas, suspendidas en un líquido acuoso con gran capacidad para generar espumas densas y firmes, tipo espuma de afeitar, que disipan luego de unos minutos. De esta manera, las espumas resultan ser una herramienta indispensable a la hora de tratar compartimentos huecos de difícil acceso. Al ser aplicada la espuma ocupa todo el volumen tratado y luego de 20 a 40 minutos desaparece. Todas las superficies que estuvieron en contacto con la espuma contendrán los residuos del insecticida, cristales. Ejemplo: deltametrina 0,1%.
CEBOS. Generalmente líquidos viscosos en forma de gel. Suelen contener una base alimenticia con componentes atractivos para cucarachas, un ingrediente activo y preservantes. El ingrediente activo se encuentra en baja proporción y varía entre 1 y 6%. Ejemplo: imidacloprid 2,15%, fipronil 0,5%, hidrametilnona 2% o 2,15%. Estos productos poseen un efecto lento, a tal punto que la mortalidad se presenta entre 48 y 72 horas. Esta característica permite que se genere el efecto cascada, donde algunos insectos consumen el producto y lo trasladan dentro del nido a través de las heces o el cuerpo de insectos muertos, corpofagia o necrofagia.
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES Y CONTROL ESPECÍFICO
CUCARACHA AMERICANA (Periplaneta americana)
La cucaracha americana se caracteriza por su tamaño, coloración, olor y hábitat. Es la segunda especie en importancia respecto a la solicitud de servicios de control. Es un insecto de color marrón rojizo en la totalidad del cuerpo, salvo en su escudo dorsal o pronoto torácico que posee una fuerte decoloración perimetral. Mide de 3,5 a 5,3 centímetros. Su temperatura óptima de desarrollo son los 28 a 33 °C, vive en sitios cálidos y húmedos, sumideros, cloacas, cámaras sépticas, etc. Las hembras producen 10 ootecas normalmente en toda su vida adulta con un promedio de 16 huevos por ooteca. Esta estructura es marrón oscuro, mide 8 milímetros aproximadamente y puede encontrarse suelta o adherida a distintos sustratos cercanos a la fuente de alimento. El período de incubación de huevos varía de 1 a 2 meses, las ninfas desarrollan entre 5 y 36 meses, mientras que los adultos pueden vivir de 12 a 15 meses. El ciclo de vida completo, huevo a adulto, puede transcurrir entre 6 y 36 meses, dependiendo de la densidad de población, la disponibilidad de alimento y las condiciones climáticas.
Considerando que las encontraremos colonizando drenajes, sumideros, cámaras sépticas, sótanos y sitios con alto contenido de humedad, priorizaremos el control con aplicación de insecticidas líquidos. Ya sea por pulverización, nebulización fría o termonebulización, se recomiendan concentrados emulsionables para reducir la población inicialmente. Debido a que los productos no poseen efecto ovicida, se recomienda realizar una segunda aplicación a los 30 días para controlar cualquier ninfa que haya emergido a partir de pupas presentes en el ambiente. Complementariamente se pueden aplicar suspensiones concentradas en aquellos sitios donde pueda existir circulación y posible ingreso de cucarachas desde el exterior. Para esto último, sería recomendable implementar elementos de exclusión adecuados, rejillas, burletes, etc. Habitualmente el uso de geles y polvos para control de esta especie no resulta conveniente debido al alto grado de contaminación o humectación que sufren los productos.
CUCARACHA VOLADORA O MARRÓN AHUMADA (Periplaneta fuliginosa)
La cucaracha voladora o marrón ahumada se caracteriza por el color marrón oscuro a negro, distribuido uniformemente por el cuerpo y por su gran capacidad de volar. Es una de las pocas especies que puede volar y que se desplaza mediante este mecanismo. En verano es muy común que la gente las vea ingresar por las ventanas, siendo que son muy atraídas por la luz. Mide de 2,5 a 3,5 centímetros. Su temperatura óptima de desarrollo son los 26 a 32 °C, vive en sitios cálidos, húmedos, oscuros y protegidos de corrientes de aire desecantes, techos con problemas de humedad, altillos, etc. Es una especie sumamente susceptible a la deshidratación, y a diferencia de las otras especies requiere ingerir agua con mayor frecuencia.
Las hembras producen 10 ootecas normalmente en toda su vida adulta con un promedio de 20 huevos por ooteca. Esta estructura es marrón oscuro, mide 10,5 milímetros aproximadamente y suele encontrarse adherida a distintos sustratos. El período de incubación de huevos varía de 1 a 1,5 meses, las ninfas desarrollan entre 3 y 24 meses, mientras que los adultos pueden vivir de 4 a 15 meses. El ciclo de vida completo puede transcurrir entre 2,5 y 24 meses. Para su control pueden utilizarse insecticidas líquidos, ya sea por pulverización, nebulización fría o termonebulización. También pueden utilizarse polvos insecticidas en compartimentos estancos que así lo permitan. En techos infestados el uso de polvo insecticida garantiza control eficiente de corto plazo y residualidad prolongada. En altillos o depósitos, se sugiere aplicar algún insecticida concentrado emulsionable mediante nebulización fría o termonebulización. En estos casos se sugiere realizar una segunda aplicación a los 30 días para eliminar ninfas que pudieran nacer a partir de ootecas residuales. Esta cucaracha puede alimentarse inclusive de materia fecal de palomas, razón por la cual no se recomienda el uso de geles, sería malgastar una herramienta valiosa y las posibilidades de fracasar muy altas.
CUCARACHA ORIENTAL (Blatta orientalis)
Se caracteriza por su color negro brillante y la carencia de alas completas en los adultos. Las hembras poseen pequeños esbozos alares, casi inexistentes, y los machos alas cortas que cubren tres cuartos del abdomen. Miden de 2,5 a 3,2 centímetros. Su temperatura óptima de desarrollo son los 20 a 29 °C, vive en sitios frescos y húmedos en intemperie, cortezas de árboles, enredaderas, hojarasca, etc. Las hembras producen 8 ootecas en toda su vida adulta con un promedio de 16 huevos por ooteca. La ooteca es casi negra y mide 8 a 10 milímetros, pudiendo encontrarse suelta o adherida. El período de incubación de huevos varía de 37 a 80 días, las ninfas desarrollan entre 6 y 36 meses, mientras que los adultos pueden vivir de 3 a 7 meses. El ciclo de vida completo puede transcurrir entre 7 y 36 meses.
Debido a su presencia en ámbitos de intemperie, el control debe considerar prioritariamente el ordenamiento del medio, limpieza y orden, evitando la acumulación de materia vegetal en descomposición. Respecto a la aplicación de insecticidas, utilizar concentrados emulsionables para controlar insectos presentes durante la pulverización y suspensiones concentradas para generar barreras perimetrales y ámbitos protegidos por residualidad. Las aplicaciones pueden realizarse utilizando pulverizadores manuales o motopulverizadores, motomochilas.
CUCARACHA ALEMANA (Blatella germánica)
Sin duda la especie más relevante respecto al resto de las cucarachas y de los insectos plaga en general. Este insecto demanda la mayor cantidad de servicios de control a nivel mundial y desafía permanentemente los sistemas integrados de manejo de plagas. Posee un alto potencial biótico y una gran capacidad de adaptación. Es de color marrón claro casi dorado, cuyo escudo dorsal o pronoto posee dos bandas oscuras paralelas que lo recorren longitudinalmente. Mide de 1,3 a 1,6 centímetros. Su temperatura óptima de desarrollo son los 28 a 33 °C, vive en sitios cálidos y secos, pero cercanos a fuentes de agua, cocinas y baños.
Las hembras producen hasta 8 ootecas en toda su vida adulta con un promedio de 45 huevos por ooteca. Esta última es marrón muy claro, de 6 a 9 milímetros, sin suturas laterales y suele ser acarreada por la hembra hasta 12 a 24 horas antes de que emerjan las primeras ninfas. El período de incubación de huevos varía de 1 a 1,5 meses, las ninfas desarrollan entre 1 y 3 meses, mientras que los adultos pueden vivir de 9 a 12 meses. El ciclo de vida completo puede transcurrir entre 2 y 5 meses, dependiendo de la densidad de población y la disponibilidad de alimentos. El clima no es considerado por tratarse de un insecto que vive en el interior de las construcciones, aislado de las temperaturas rigurosas.
Las infestaciones originales de Blatella germánica son de origen exógeno, esto indica que son introducidas desde zonas con insectos a través de equipos, materias primas, mobiliarios contaminados, etc. Por esta razón, es importante el control cultural, comunicando e instruyendo a la gente vinculada al ámbito infestado para que limpie, ordene e inspeccione correctamente cualquier material o elemento proveniente de zonas riesgosas.
Todas las herramientas de control físico y químico mencionadas con anterioridad son aplicables al manejo eficiente de poblaciones de este insecto. Claramente, la elección de las herramientas dependerá del ámbito, orden y limpieza, y nivel de infestación. Las placas adhesivas, el frío o calor, la modificación de atmósfera, los polvos inertes y la aspiración, son herramientas indispensables y aplicables a cualquier situación relacionada a la presencia de cucarachas alemanas.
En ambientes muy sucios y desordenados, debe sugerirse limpiar y ordenar. No obstante, y antes de eso, con el fin de evitar diseminación de insectos, puede realizarse una nebulización con insecticida concentrado emulsionable o la utilización de un aerosol de descarga total para reducir la población de adultos. En sitios estancos, tableros, llaves de luz, motores, etc., se puede aplicar polvo insecticida o tierra de diatomeas o ácido bórico. Aquellos espacios o compartimentos huecos, donde no exista riesgo eléctrico, pueden tratarse con espumas insecticidas.
Seguidamente se procederá a limpiar y ordenar, considerando no mover nada del ámbito infestado. Por último, se determinará si es requerida una segunda aplicación o si se puede iniciar un tratamiento con gel. En este tipo de ámbito, la utilización de geles como única herramienta puede desencadenar tratamientos de baja eficacia, malgastando tiempo y recursos. En sitios ordenados y limpios, donde el ambiente no ofrezca competencia a los geles, pueden utilizarse con exclusividad para realizar tratamientos seguros y eficaces. Es fundamental ubicar el cebo en el sitio correcto y en la cantidad necesaria. Los sitios de agregación y anidamiento de los insectos deben ser detectados durante la inspección. A partir de allí, se dará la ubicación precisa al gel, independientemente de que se aplique con o sin cebaderas. Idealmente el gel debe colocarse en pequeñas gotas, utilizando la misma cantidad de gotas por punto de cebado. De esta manera la determinación de consumo es más simple. Mientras hay consumo hay presencia, por consiguiente, deben reponerse la cantidad de gotas faltantes en cada punto de cebado.
