Cuando de habla del manejo integrado de plagas se entiende (o debería) la aplicación coherente entre los diferentes métodos existentes para prevenir o mitigar un problema potencial o realmente causado por algún organismo, entre los que se incluyen los métodos culturales, físicos, mecánicos, biológicos y, como complemento tal y como fue planteado por sus creadores (V. M. Stern, Ray F. Smith, Robert van den Bosch, and K. S. Hagen en 1957 en Bosch y Flint, 1981), los métodos químicos. Por otro lado, la evaluación y mejora continua durante el plan MIP se mide mediante controles e indicadores que se establecen con base a la información inicial y aquella obtenida en el monitoreo de los métodos aplicados, para corregirse o modificarse según los resultados. Sin embargo, gran parte de los profesionales confiesan sentirse un poco perdidos en cómo poder recopilar de manera sencilla, pero eficiente, toda esa información relativa al problema de plagas al que se enfrentan. Comúnmente se habla de los elementos que permiten la presencia de los organismos en potencial situación de plagas: el agua, el albergue y el alimento, las populares 3 Aes, a las que algunas personas agregan una “A” adicional, el acceso, cuya que no forma parte de una necesidad sino de una acción cumplidas éstas. En este artículo explicaré las que he denominado las tres triadas de las plagas, como un modelo práctico para la inspección y monitoreo en el MIP. PRIMER TRIADA Primero que nada, debemos comprender la situación de plaga, es decir, las razones por las que el organismo se encuentra presente y los efectos negativos que esto conlleva. Lo primero que debemos identificar son las necesidades básicas que atraen y permiten permanecer a los organismos en posible situación de plaga, para lo que se ha definido la “triada” de la plaga, que personalmente he propuesto llamarla “triada básica”, análoga a las necesidades básicas a las definidas en la “pirámide de Maslow” (Maslow, 1943), y que incluye el alimento, el agua y el refugio (o albergue, para quienes gustan usar las 3 Aes). Como antes se Figura 1. Necesidades básicas de los seres vivos comentó, hay quien agrega el acceso, que en realidad forma parte de la siguiente triada, o la temperatura, que en realidad está implícita en el refugio. La principal necesidad es indudablemente el agua. Se habla de que los seres vivos pueden sobrevivir por semanas sin alimento, pero solo unos cuantos días sin agua ya que lleva a la deshidratación y pérdida de líquidos extracelulares. El agua es fundamental para el transporte de nutrientes, el intercambio de gases (respiración), permitiendo adecuadas funciones muscular, sanguínea, cutánea y neuronal. Entre las “plagas” (que llamaremos así por convención a los organismos potencialmente dañinos) existen diversas adaptaciones para sobrevivir a condiciones con bajo acceso al agua, como sucede con los ratones caseros que son capaces de aprovechar la mínima cantidad de agua presente en granos reduciendo hasta en un 60% sus necesidades mediante ajustes en su excreción (orina y heces), evaporación (pulmones y piel) y secreción (sudor, saliva y leche); aunque cuando ingieren alimentos altos en proteína suelen requerir de 3 hasta 13 gramos de agua al día. Por su parte, las cucarachas alemanas son capaces de almacenar agua en su cuerpo, representando hasta casi el 70% del peso de su cuerpo, gracias a la particular permeabilidad de su cutícula. Por su parte, los alimentos son los que aportan nutrientes al organismo luego de la oxidación de carbohidratos, grasas y proteínas, además de fibras y sales orgánicas e inorgánicas. Los minerales y vitaminas son fundamentales en las funciones del metabolismo. Las ratas suelen acumular alimento como una reminiscencia a su vida silvestre, en preparación para las temporadas de escasez. En las cucarachas existe una preferencia alimenticia según su fase del ciclo de vida, en el que machos adultos y hembras vírgenes prefieren carbohidratos, mientras que las ninfas y hembras fecundadas prefieren alimentos ricos en proteínas. Entre las diferentes especies de hormigas podemos encontrar aquellas que son generalistas o especialistas, además de que algunas suelen cambiar su dieta según la época del año, como Tapinoma. Por refugio normalmente entendemos que se refiere a aquellos sitios en los que los animales buscan protegerse de las condiciones de su entorno, sean bióticas (vivas, como competidores o depredadores) o abióticas (no vivas, como temperatura, humedad relativa o viento). El refugio permite que se realicen actividades como la socialización, la reproducción, la alimentación, entre otros, además de compensar las limitantes de su valencia ecológica o el margen de tolerancia que tienen a determinados factores del medio. Al hablar de refugio o albergue, automáticamente debemos también comprender aquellas condiciones de las cuales se resguardan. Así, por ejemplo, durante el ciclo de vida de una mosca doméstica podemos identificar que la materia orgánica, incluyendo el excremento o materia muerta, ofrece una temperatura más o menos estable y alimento disponible al mismo tiempo; mientras que el adulto al ser móvil buscará lugares sombreados y protegidos del sol (como techos o árboles), abandonándolos temporalmente en busca de alimento. SEGUNDA TRIADA Luego de que hemos identificado los elementos que satisfacen las necesidades de los organismos, es necesario entender la dinámica de la infestación, que representan las que he llamado “triada poblacional”, que está basada en la dinámica de poblaciones en ecología (Pianka, 1982). Es en esta en la que el antes mencionado acceso interviene, el ingreso de los organismos activa o pasivamente, luego de que se encuentra en el interior cumple su ciclo de vida, desde el nacimiento a la muerte, la sobrevivencia. Por último, en la búsqueda de agua, alimento o albergue, lo llevan a invadir nuevas áreas mediante la dispersión. La densidad poblacional de los organismos Figura 2. Factores poblacionales depende esencialmente de la existencia de los recursos suficientes, que representan la capacidad de carga (K en ecología). Esencialmente y de manera simplista, los considerados en la primer triada. Se establece una dinámica que se define por el incremento y decremento de esta por diversos factores. Inicialmente, el ingreso ocurre cuando los organismos son atraídos o acarreados hacia el área de interés. Algunos tienen una gran capacidad de movimiento y pueden llegar por sí mismos, incluso desde sitios relativamente alejados, esto es, de manera activa. Como por ejemplo la llegada de mosquitos o moscas. Pero otras especies no tienen tanta capacidad y su ingreso se da de manera pasiva, facilitada por la actividad humana, como con cucarachas o chinche de cama. Por supuesto, estos fenómenos no son excluyentes. En caso de encontrar las condiciones propicias, la consecuencia natural es la reproducción, que ha de producir nuevos individuos que, de la mano con la muerte de otros, definirán la sobrevivencia promedio de la población entre nacimientos y muertes. En un entorno silvestre algunas especies producen una alta descendencia para compensar una elevada mortalidad. Pero en el medio urbano, en el que muchas de las adversidades con las que normalmente se enfrentarían, tanto la sobrevivencia de juveniles como de adultos suele prolongarse, incrementando la densidad poblacional. Debido al crecimiento poblacional, son necesarios más recursos y espacio para su desarrollo óptimo, para lo que los seres vivos con una estrategia de sobrevivencia r buscan invadir nuevas áreas, extendiendo su distribución mediante la dispersión a través de diversos canales, llegando a departamentos vecinos, transporte, otras habitaciones, casas vecinas, entre otras. Podemos mencionar, como ejemplo, la dispersión de algunas plagas de granos que infestan silos o almacenes cercanos ya sea por su alta movilidad como Oryzaeohilus (carcoma dentada) o por contacto con producto o superficies infestadas, como con Sitophilus (gorgojos o picudos). TERCERA TRIADA La “triada del riesgo” nos permite establecer los niveles de daño y establecer los lineamientos para medir el plan MIP. Figura 3. Mapa de calor o de riesgos Como antes hemos establecido, lo que define a la plaga no es propiamente el organismo sino el daño que ocasiona. Para hacer el adecuado análisis de riesgos, como se establece en la ISO 31000:2018, es importante identificar dichos daños y hacer la evaluación correspondiente, mediante la probabilidad de que dicho riesgo ocurra, el impacto o severidad que tendrá al materializarse, de la mano de la susceptibilidad del área a ser afectado. Para hacer una adecuada gestión de riesgos primero deben identificarse los peligros y el efecto que podrían llegar a causar. Es decir, la probabilidad de que un insecto, roedor, ave u otro animal, causen daños o perjuicios, en otras palabras, pérdidas o reducción de ganancias. Este daño no es simplemente la presencia del organismo, sino sus consecuencias, que pueden ser de diferentes tipos, como reputacional (por ejemplo, presencia de chinches en hoteles), sanitaria (cucarachas en restaurantes), a la salud pública (presencia de mosquitos), hacia la inocuidad alimentaria (moscas en industria de alimentos), estructural (termitas subterráneas), etc. A continuación, se define qué tan grave puede ser el daño en caso de que se materialice, el impacto. Esto es independiente de la probabilidad, pues mide el efecto que se presentaría en caso de que hubiera un daño, directa o indirectamente, debido a la presencia de Figura 4. Método de las tres triadas (Ponce, 2022) la plaga. Es quizás la parte catastrófica del análisis, pero debe mantenerse también objetiva. Es decir, imaginar lo peor, pero con bases y evidencias. Digamos que se evalúa el riesgo reputacional de encontrar una larva de mosca en un alimento para bebes. Posiblemente y dadas las medidas preventivas la probabilidad es muy baja, pero en el caso de que se presente sería muy grave para la imagen de la marca. La combinación de impacto y probabilidad nos da una medida llamada “criticidad”, que nos permite elaborar el llamado “mapa de calor” para determinar las prioridades (apetito, tolerancia y capacidad al riesgo), que no debe confundirse con la matriz de riesgos donde se desarrollan la narrativa de las observaciones y supuestos. Por último, es muy importante como parte del análisis el considerar la susceptibilidad al riesgo, que representa que tan robustas o frágiles son las condiciones en las que pudiera presentarse el problema de plagas. Una bodega horizontal expuesta será más susceptible que un silo sellado; la cocina del restaurante del hotel será más susceptible a tener contaminación de patógenos por presencia de cucarachas que el lobby. Esto también nos permite visualizar hacia dónde dirigir las acciones correctivas y los puntos de monitoreo. 3 DE 3 EN EL MIP Este modelo es una forma simple de organizar la inspección, localizando las condiciones que hacen que los riesgos por p l a g a s e p u e d a n v i s ualizar y mapear de manera más sencilla. Es obvio que no se excluye el identificar lo mejor posible a las especies que puedan o no presentarse, pues mediante los antecedentes de su biología y bionomía teóricos, será más sencillo el hacer una predicción que enfoque el trabajo en lo más importante, haciéndolo más productivo. Las plagas siempre llevarán alguna dosis de incertidumbre, dicho de otra manera, de información que no conocemos. Así mismo, el conocimiento de las condiciones ambientales, culturales y de proceso, incluyendo el pasar del síntoma que expresa el cliente, el organismo vivo, a llegar a aliviar y prevenir la enfermedad, el daño como tal. Un buen análisis basado en el método de las tres triadas, nos pueden ayudar a reducir dicha incertidumbre, mejorar nuestro pensamiento crítico y llevar el plan MIP, en cualquiera de los sectores, del simple reporte de incidencias, estático, rígido, artificial e inútil, a un verdadero análisis de tendencias que involu cre una mejora continua, versátil, ágil y realmente eficiente y eficaz. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Flint, M. L. y R. van den Bosch (1981) Introduction to Integrated Pest Management. Springer US, 1. International Standard Organization (2018) ISO 31000:2018(es) Gestión del riesgo. Maslow, A. H. (1943) A Theory of Human Motivation. Martino Pub. Pianka, Eric R. (1982) Ecología evolutiva. Omega, España. Ponce, Hugo E. (2022) Curso avanzado en control de plagas. México (evento híbrido). Patrocinadores Veseris y Lab. Rivas.