La manera más eficiente de prevenir la aparición de organismos plaga en la industria es evitando su ingreso. Es cierto que estas prácticas suelen ser parte del control físico; la diferencia fundamental se resume al momento de implementación de las medidas de exclusión. Si la plaga se encuentra instalada dentro de la industria, toda medida implementada a partir de ese momento será parte del control físico. Por otro lado, estas medidas serán netamente preventivas para futuras plagas, de ahí que se denomine exclusión.
Sistemas de exclusión
Generalmente un sistema de exclusión se encuentra representado por un componente físico, por ejemplo una puerta, y un componente humano, por ejemplo la acción de cerrar la puerta. Si alguno de estos dos componentes fuera defectuoso, el sistema como tal dejaría de existir.
En ocasiones, la automatización de componentes físicos facilita el buen funcionamiento de los sistemas. Las conductas humanas lejos están de ser automatizadas; por consiguiente, resulta fundamental educar correctamente al personal de planta.
Dentro de los componentes físicos utilizados en exclusión se encuentran puertas, doble puerta, portones, ventanas, mosquiteros, cortinas plásticas, rejillas de sumideros, etcétera. A su vez, estos requieren de complementos que favorecen su buen funcionamiento. Estos son burletes, escobillas bajo puerta, zócalos y otros materiales que de una u otra forma incrementan la hermeticidad.
Las cortinas de aire pueden ser altamente eficientes. Para esto deben cubrir el ancho total de la abertura a proteger y generar una corriente de aire equivalente a 8,7 metros por segundo a 40 centímetros del suelo.
Respecto a este punto, lo habitual es que los generadores de aire se coloquen sobre las aberturas y en posición horizontal. De esta forma la corriente de aire resulta ser perpendicular al piso. En la zona donde impacta el aire se generan turbulencias y convección de aire. Esto genera una banda horizontal de cuatro centímetros donde se interrumpe la corriente vertical y los insectos pueden atravesarla caminando.
Para evitar esto, lo ideal es colocar verticalmente generadores de aire con las toberas dirigidas levemente hacia el exterior en ángulo de 12 a 15 grados, dependiendo del tipo de equipo.
La mayor eficiencia se logra combinando uno, dos o más sistemas de exclusión. Portones herméticos asociados a cortinas de aire suelen generar barreras de difícil acceso para organismos plaga. En este punto cobra real importancia la automatización de sistemas: resulta muy efectivo que una cortina de aire se accione junto con la apertura del portón.
Complementariamente, el uso de cortinas plásticas refuerza la hermeticidad de los ambientes. Es importante que las cortinas estén constituidas de bandas de PVC transparente de 2.040 micras de espesor y 20 centímetros de ancho. Estas bandas deben superponerse entre un 25 y un 50 por ciento para lograr un buen cierre.
Fallas en la exclusión
Determinar problemas de exclusión es una tarea sencilla para el profesional del MIP. Generalmente lo difícil es lograr que el responsable de la planta los visualice, los acepte y por último los corrija.
No obstante, en los lugares donde la opinión profesional es considerada y existe inversión en sistemas de exclusión, no siempre los sistemas resultan efectivos. Esto se debe a que los sistemas son fácilmente manipulados por el hombre. Es común encontrar cortinas plásticas enrolladas en sí mismas, puertas abiertas trabadas con cestos de basura o rejillas removidas.
Debido a lo anterior debe remarcarse lo importante que resulta educar al personal de planta. Contar con el apoyo del personal es fundamental a fin de prevenir la aparición de plagas. Altas probabilidades de falta de éxito surgen de la mala implementación de los sistemas de exclusión. Es común que se instalen sistemas defectuosos: portones sin burletes inferiores o laterales, cortinas plásticas sin la superposición adecuada entre bandas, mínimo 25 por ciento de cada lado, son algunos ejemplos de este tipo de inconvenientes.
Conclusión
Sin duda prevenir la aparición de plagas resulta mucho más económico que controlarlas.
La industria no suele considerar los problemas con insectos o roedores hasta recibir algún reclamo por parte de algún consumidor. Debido a esto, las inversiones en sistemas de exclusión suelen verse relegadas. Es aconsejable que cada responsable del área relacionada al control de plagas escuche e interprete al profesional a cargo de esta actividad. Toda inversión realizada en función de mejorar la exclusión contribuye a la obtención de productos de alta calidad.
Finalmente debe prestarse principal importancia a la capacitación del personal. El capital humano es la pieza fundamental de cualquier sistema; sin gente capaz no podrá prevenirse la aparición de plagas.
