Musca domestica es un insecto perteneciente al orden de los dípteros. Entre sus características morfológicas relevantes se puede mencionar su gran desarrollo cefálico, con dos ojos compuestos muy prominentes que ocupan gran parte de la cabeza.

Entre los ojos se encuentra la fosa antenal, que genera mayor o menor separación. En las hembras esa distancia es mayor que en los machos, un rasgo útil para diferenciarlas visualmente.

El aparato bucal es de tipo chupador en esponja, de ahí que no puedan alimentarse de sólidos. Toda sustancia sólida es transformada en líquida a través de la regurgitación de una batería enzimática que predigiere los alimentos.

En el tórax se visualizan cuatro bandas negras y se insertan tres pares de patas ambulatorias y dos pares de alas. El primero, visible y funcional, es el par membranoso. El segundo es muy pequeño y se encuentra protegido debajo del primer par de alas y del alula; se denomina balancín y posee forma de raqueta. Su función es la de balancear el vuelo y esta característica es fundamental a la hora de determinar si nos encontramos en presencia de un díptero.

El tamaño de la mosca doméstica puede variar entre 8 y 12 milímetros. Posee reproducción sexual, por lo tanto es necesaria la cópula entre macho y hembra. Las hembras pueden colocar entre 200 y 300 huevos en racimos de 20 a 30 o de manera aislada.

Los huevos son alargados, de color blanco perla y de aproximadamente 1,2 milímetros de largo. La larva emerge del huevo luego de 18 a 24 horas de incubación.

Ciclo de vida

Como ejemplo para un lugar entre 24 °C y 28 °C, el ciclo puede organizarse así: huevos en el día 0, larvas hacia el día 8, pupa en el día 11 y adulto en el día 12. En esa distribución poblacional de referencia, los huevos representan cerca del 40 %, las larvas el 30 %, las pupas el 20 % y los adultos el 10 %.

Control eficiente

El coleccionable remarca la conveniencia del uso conjunto de adulticidas y larvicidas para lograr un control más eficiente de la población de moscas domésticas.