Las pérdidas que ocasionan pueden deberse al daño de las plantas o al consumo de granos. Una paloma puede producir hasta doce kilos de excremento por año, siendo el guano una fuente de microorganismos patógenos capaces de generar más de treinta enfermedades.
Animales alados, de plumaje tan bello como variado, vuelo armónico e imagen celestial. Las palomas han sido históricamente utilizadas como símbolo de la paz, de la libertad, sumamente asociadas a las figuras religiosas.
Han sido responsables de la comunicación mantenida entre personas y poblados durante décadas. Las palomas mensajeras, aún hoy, siguen siendo el hobby de muchos aficionados. Lamentablemente, a nivel mundial, representan una de las principales plagas en las distintas etapas de producción de granos.
Para el común de la gente, las palomas son todas iguales, aunque en este artículo haremos hincapié en los tres géneros principales encontrados en zonas periurbana o rural. Columba livia (paloma bravía, grande doméstica), Zenaida auriculata (torcaza, paloma mediana) y Columba maculosa (paloma grande moteada), la primera muy presente en acopios y zonas portuarias, y las segunda y tercera más visibles en cultivos.
Pueden consumir semillas durante la siembra, dañar las plántulas durante la emergencia, o bien consumir granos en el cultivo, cosechados o acopiados.
Como si esto fuera poco, pueden contaminar mucho más de lo que consumen a través de la materia fecal, plumas o ectoparásitos. Una paloma puede producir hasta doce kilos de excremento por año, siendo el guano una fuente de microorganismos patógenos capaces de generar más de treinta enfermedades en personas y animales domésticos.
En términos de salud pública, las zoonosis de mayor importancia asociadas a la presencia de estas aves son histoplasmosis, clamidiosis, criptococosis, aspergilosis, salmonelosis, listeriosis y estafilococosis, pudiendo ser transmitidas a través del aire o de sus excretas.
Debe tenerse en cuenta que los cúmulos de guano, plumas y la presencia de nidos, favorecen la proliferación de blatéridos (cucarachas) y coleópteros (escarabajos) que representan una importante fuente de proteínas para otras aves e inclusive roedores. Por último, es importante recordar que el guano posee ácidos (fosfórico y úrico) que aceleran la corrosión y deterioro de chapas de silos y paredes revocadas destinadas al almacenaje de granos.
En cultivo, las pérdidas que ocasionan pueden deberse al daño de las plantas (5 a 30 %) o al consumo de granos (1 a 3 %). Estas pérdidas están íntimamente relacionadas a factores propios de las poblaciones de animales (densidad poblacional, nivel de presión, distribución, preferencias alimenticias, etc.), características del cultivo atacado (tipo de cultivo, densidad de siembra, estado fenológico de las plantas, altura, cortinas forestales) y finalmente, la ubicación geográfica y características del entorno en los primeros 50 kilómetros inmediatos (sitios de crianza, dormideros, fuentes de agua, densidad arbórea, acopios, etc.).
Por las dimensiones y características constructivas, los acopios de cereales representan un ámbito sumamente propicio para el establecimiento y proliferación de una población de palomas. La fuente de alimentos es abundante y permanente, el agua se encarga de proveerla el clima, los cursos naturales o campos cercanos con sistemas de riego, y el refugio para anidar y pernoctar surge de la propia fisonomía de silos, celdas y norias.
Presión de aves
Es fundamental tener en cuenta que el manejo de aves requiere de un exhaustivo análisis previo de situación. Debe identificarse la especie problemática, los sitios de nidación, dormideros, las distintas fuentes de alimentación e hidratación y los posibles sitios de reubicación.
Esto es importante dado que la cercanía de estos sitios puede favorecer la reincidencia futura. Es importante conocer la “presión” de aves existentes en cada sitio y el nivel poblacional inicial para poder evaluar la eficacia de los tratamientos una vez implementado el programa de manejo integrado.
La presión puede ser alta, media o baja. Los sitios de alta presión suelen ser nidos o dormideros, y representan las áreas más complejas a tratar debido a la fuerte relación que las aves generan con el lugar. Históricamente las fallas en los sistemas instalados se han registrado en ellos, de ahí la importancia de diseñar programas de manejo integrado acordes a cada situación.
Cabreadas, tinglados, norias, techos, árboles, etc., representan sitios de media presión que las aves utilizan para visualizar la fuente de alimento o agua, o darse baños de sol. Finalmente, los sitios de baja presión están dados por lugares que las aves utilizan ocasionalmente para posarse. Suelen estar expuestos a las corrientes de aire, no ofrecen seguridad frente a aves predadoras y las palomas solo los utilizan como estaciones intermedias de descanso entre la fuente de alimento y nidos o dormideros.
La complejidad en el diseño de los programas de manejo integrado es directamente proporcional al nivel de presión. La combinación adecuada de las distintas herramientas existentes en el mercado y la correcta instalación de los mismos debe quedar en manos de técnicos idóneos. De esta forma, las posibilidades de fracasar y de realizar inversiones inservibles se reducirán al máximo.
Métodos de control
Las estrategias desarrolladas hasta el momento para manejo de palomas varían según el ámbito. Básicamente se trata de elementos físicos que fuerzan la reubicación (redes, pinches, etc.) o ahuyentadores (globos brillantes, siluetas de lechuzas, equipos sonoros, etc.), elementos de captura (jaulas), cetrería y repelentes químicos. En otros países del mundo, se comercializan productos reguladores de oviposición (anticonceptivos) y en algunos directamente puede conseguirse productos avicidas.
En Argentina, pese a los grandes daños que ocasionan en las distintas etapas de la producción de granos, aún no existe una ley nacional que permita exterminarlas. Las redes y pinches son elementos que requieren de idoneidad y equipamiento específico para su instalación.
Los ahuyentadores son excelentes durante los primeros siete a catorce días, aunque debido a la gran capacidad de aprendizaje que poseen estos animales, rápidamente se dan cuenta que solo se trata de siluetas inmóviles o sonidos repetitivos inofensivos. Las jaulas de captura resultan efectivas, pero generan complicaciones a la hora de dar destino a las aves capturadas.
La cetrería, manejo de aves rapaces, resulta sumamente eficiente. Lamentablemente el buen manejo de halcones no puede realizarlo cualquier persona y requiere de servicios especializados antieconómicos en producciones extensivas o acopios de granos.
Los repelentes químicos pueden ser táctiles o irritativos de vías respiratorias. El primero de ellos es el polibuteno, compuesto pegajoso y sumamente molesto para las aves. Su principal inconveniente es que rápidamente es degradado por los factores climáticos y requiere de reaplicaciones frecuentes.
El antranilato de metilo, compuesto natural extraído de las uvas, es un excelente repelente ambiental. Este producto genera una fuerte irritación en las vías respiratorias superiores de las aves cuándo se encuentra nebulizado en el ambiente. El mejor efecto se logra cuándo las aves respiran pequeñas gotas de 10 a 20 micrones del producto. Debido a esto, su eficacia está sumamente asociada a sistemas automatizados de accionamiento. Básicamente, el repelente debe ser nebulizado en el aire cuándo las palomas se encuentran presentes. Es factible, pero muy costosa su instalación y mantenimiento.
Los elementos antes mencionados suelen resultar sumamente eficaces en manejo de aves a nivel urbano. De la misma forma, la combinación de algunas de estas herramientas puede aportar buenos resultados en sitios acotados en las plantas de acopio. A nivel extensivo, los ensayos de campo realizados con estos elementos aún no han arrojado resultados contundentes para recomendar una estrategia definitiva. Debido a lo antes mencionado, y a las regulaciones internacionales existentes actualmente, puede deducirse que el sitio más problemático de toda la cadena de producción de granos está representado por los acopios.
Debido a la necesidad de las plantas acopiadoras de contar con una herramienta segura, ecológica y eficaz, la firma TECHLINE® de Argentina ha desarrollado el EXODUS®. Se trata de un equipo electrónico generador de ondas complejas que modifican el comportamiento de las aves. Estas ondas, al igual que las generadas por los sismos, alteran el estado de reposo e inducen un estado de “alerta” permanente que incomoda al animal y lo hace alejarse. Las ondas generadas pueden direccionarse. Si la superficie a cubrir es amplia, puede utilizarse más de un equipo, generando una “red electrónica” debido al sinergismo que ocasiona la superposición de ondas.
EXODUS® se encuentra constituido por componentes de última generación, gabinete blindado y resistente a la intemperie, y consume solo 4 watts por hora. El último equipo desarrollado posee un cable emisor que permite incrementar la superficie de emisión, incrementando la eficacia y simplificando la instalación. Generalmente la disposición y cantidad de equipos varía según el tipo de construcción. Para el correcto funcionamiento de este equipo es fundamental analizar la problemática y diseñar la instalación acorde a las necesidades. Varios años de investigación y gran cantidad de casos exitosos hacen de EXODUS® una excelente alternativa para erradicar palomas en plantas e industrias relacionadas al almacenamiento y procesamiento de granos.
Las últimas innovaciones en el manejo de aves plaga están representadas por tecnología láser y drones manejados remotamente. El primero de ellos, AGRILASER®, es un equipo que genera un haz de luz verde intensa (láser) con alcance de 500 a 2.500 metros dependiendo de la intensidad de luz solar. En días nublados, el alcance es mayor. Existen equipos manuales o automatizados. Cuándo el láser alcanza una superficie (suelo, techos, paredes, etc.) el haz de luz reflejado es cilíndrico y de 5 a 7,5 cm de diámetro aproximadamente.
El principio de funcionamiento implica que el operador debe mover o programar el equipo para que el láser se acerque lentamente hacia las aves que se quiere erradicar. Este acercamiento, en movimientos ondulantes cercanos a las aves, hace que las mismas lo perciban como algo físico “tangible” que se acerca. Debido al comportamiento grupal que demuestran estos animales, suele ocurrir que al despegar un ave y emprender el vuelo por la “molestia” generada, el grupo se moviliza completamente. No debe apuntarse con el haz de luz a la cabeza u ojos de las aves ya que esto no las ahuyentará.
AGRILASER® es un sistema sumamente versátil y efectivo en sitios de baja y media presión. En sitios de alta presión es muy probable que deba combinarse con métodos físicos (redes o pinches).
Los drones se han tratado de adaptar al manejo de poblaciones de aves plaga sin efecto relevante. Pese a los esfuerzos realizados por las firmas comercializadoras, estas supuestas aves de manejo remoto han fracasado. Se ha intentado sin éxito colocar amplificadores de sonido y grabaciones de aves rapaces. El último desarrollo, el ROBIRD®, es un verdadero halcón eléctrico de manejo remoto. Verdaderamente han logrado un ave robot, aunque resta generar casos de éxito que avalen su eficacia.
La duda respecto a esto se relaciona directamente con la imposibilidad de imitar el comportamiento del ave rapaz en su totalidad. Seguramente, y al igual que otras tecnologías, pueda emplearse con gran eficacia en sitios donde la presión no sea alta.
