Las pulgas son insectos pertenecientes al orden Siphonaptera. A este orden pertenecen aproximadamente unas 1400 especies. Las familias Hectopsyllidae, Pulicidae y Dolichopsyllidae son las más representativas. Su aparato bucal del tipo picador-suctor se encuentra adaptado para lacerar la piel y succionar sangre. Aunque carecen de alas, las pulgas pueden desplazarse fácilmente gracias a su capacidad de saltar.
Una vez alcanzada la madurez sexual, entre 18 y 24 horas, machos y hembras copulan sobre su huésped y la hembra comienza la postura de huevos. Los huevos son de 0,5 milímetros, ovoides y de coloración blanco perlado. Dependiendo de la especie, una hembra puede colocar entre 500 y 800 huevos en toda su vida reproductiva. Realizan posturas de 13 a 25 huevos por día, con picos máximos de 40 a 50 huevos diarios.
Los huevos, a diferencia de los de los piojos, no son pegados a los pelos y caen del huésped. Al cabo de 1 a 12 días incuban y de ellos emerge una larva ciega y sin patas. Estas larvas se crían en el ambiente, escapan rápidamente de la luz y se alimentan de detritos y materia fecal, sangre deshidratada, de las pulgas adultas.
Entre uno y doce días, dependiendo de las condiciones de temperatura, humedad y alimento, transcurren tres estadios larvales. La última larva, de 4 milímetros de longitud, teje un capullo de seda dando origen a la pupa. Durante este estado, el insecto permanece inmóvil y sin alimentarse hasta que todas sus estructuras se encuentren desarrolladas.
Una vez desarrollado, el adulto, de 1,5 a 3 milímetros según la especie, puede permanecer hasta dos años dentro del pupario a la espera de su huésped. Una vez emergida, la pulga adulta deberá recibir su primera ingesta de sangre antes de las primeras 24 horas; de lo contrario morirá. La resistencia que poseen en estado de pupa es lo que les permite completar su ciclo de vida en dos semanas o en dos años. No obstante, en condiciones controladas de temperatura y humedad dentro de las viviendas, el ciclo suele completarse en 18 días aproximadamente con una vida adulta de 30 a 40 días.
Los insectos parásitos suelen ocasionar daños directos e indirectos. Dentro de los daños directos podemos mencionar las picaduras. Las pulgas se alimentan durante 10 a 15 minutos, son parásitos intermitentes y de hábitos alimenticios discontinuos. Dependiendo del grado de susceptibilidad del huésped podrían desarrollar algún cuadro de dermatitis importante.
Como daño indirecto debemos contemplar la transmisión de enfermedades. Las pulgas pueden transmitir peste bubónica, rickettsias y cestodes. Estas enfermedades se transmiten a través de lo que se conoce como mecanismo de transmisión pestosa.
Especies más comunes
La familia más representativa del orden es la Pulicidae. En primer lugar encontramos a Pulex irritans, o pulga del hombre. Carece de peine pronotal y genal. Posee una espina ocular insertada delante del ojo. Es una especie ampliamente distribuida en todo el mundo y se encuentra frecuentemente sobre el hombre, aunque puede aparecer sobre perros, gatos, cerdos y animales silvestres. Es un importante vector de cisticercos como Dipylidium caninum.
Otra de las especies importantes es Xenopsylla cheopis, pulga de la rata. Carece de peine pronotal y genal, pero se diferencia de la pulga del hombre por poseer la espina ocular insertada debajo del ojo. A través de su picadura es transmisora de Yersinia pestis, patógeno causante de la peste bubónica.
Sin duda las pulgas más frecuentes a nivel urbano son Ctenocephalides canis y Ctenocephalides felis, pulga del perro y del gato respectivamente. Ambas especies poseen peine genal y pronotal, aunque en C. canis la primera espina es más corta que la segunda. Además, la cabeza de la pulga del perro es corta y alta, tipo cuadrangular, mientras que la de la pulga del gato es de menor altura y alargada, casi oval. Pueden encontrarse parasitando al hombre, comadrejas, zorros y otros animales silvestres.
Manejo integrado
Los pilares básicos del manejo integrado están representados por inspección, control cultural, control físico y finalmente control químico. Todas estas herramientas utilizadas en forma criteriosa y racional suelen generar un sinergismo que culmina en controles de mayor eficacia.
Hay conceptos que no deben olvidarse a la hora de plantear una estrategia. Los estadios inmaduros, huevos, larvas y pupas, se encuentran en el ambiente y representan el 95 % de la población. Las larvas son extremadamente lucífugas y se ocultan en grietas, zócalos y otros refugios. Las pupas, estado de resistencia, pueden alcanzar los dos años en el ambiente antes de parasitar un huésped. Al morir el huésped, las pulgas adultas descienden del mismo y en el ambiente pueden tolerar hasta un año sin alimentarse. Según la especie, una pulga puede generar entre 500 y 800 huevos en sus treinta a cuarenta días de vida adulta, y la mayor proporción de huevos suele encontrarse en los sitios de descanso de las mascotas.
Inspección
Es sumamente importante dedicar tiempo a esta primera etapa. El éxito de la estrategia de control dependerá principalmente de la detección de zonas activas. Los insectos adultos succionan sangre y defecan sangre disecada. Esta materia fecal se encuentra deshidratada y a simple vista se ve de color oscuro, negro, y resulta sólida al tacto.
Para obtener estas excretas deberá peinarse el pelo de la mascota, preferentemente sobre una superficie blanca. Los huevos y larvas se observan a simple vista o bien con lupa de mano. Las larvas de pulga pueden encontrarse alejadas de su lugar de nacimiento ya que se desplazan a razón de treinta centímetros por minuto escapando de la luz.
Control cultural y físico
Educar al cliente siempre acarrea resultados sumamente efectivos. A su vez, es una buena manera de demostrar idoneidad y conocimientos respecto al tema por el cual se nos ha contratado. Debe hacerse hincapié en la limpieza, esto evitará que el ambiente se torne en un lugar propicio para el desarrollo de los estadios inmaduros.
La aspiración frecuente minimiza la presencia de detritos nutritivos, huevos, larvas y pupas. Siempre que sea posible, dentro de la casa, es aconsejable que solo exista un lugar para que duerman los animales. Esto evitará la multiplicidad de sitios activos o focos de reinfestación. El contacto con animales vecinos y fundamentalmente animales callejeros deberá evitarse.
Sin dudas, la mejor amiga del profesional de control de plagas es la aspiradora. Realizar aspiraciones puntuales en los sitios de descanso de las mascotas, zócalos y alfombras reduce notablemente la densidad poblacional. A su vez, se eliminan detritos y materia fecal de pulgas adultas que sirven de alimento para las larvas. Una buena aspiración también reduce notablemente la presencia de pupas, adultos en estado de latencia, en el ambiente.
Una vez concluido el uso del equipo, deberá procederse a quitar la bolsa o recipiente de retención y colocarlos en una bolsa de nylon. Esta bolsa debe sellarse y colocarse al menos por 24 horas en el freezer. Esta práctica es fundamental para evitar la sobrevida de los individuos aspirados.
Control químico
Por último aparece la herramienta que garantiza cierta residualidad en el programa de manejo integrado. El tratamiento químico sobre el animal y el ambiente deberá ser coordinado y en simultáneo.
Para el control de insectos adultos sobre los animales suelen utilizarse pipetas que contienen fipronil como ingrediente activo. De esta forma estaremos procurando eliminar al 5 % de la población existente, sin perder de vista que este bajo porcentaje de adultos es el que se encarga de dar descendencia. Idealmente, el médico veterinario debería realizar el tratamiento sobre el animal unas 48 horas antes de la realización del tratamiento ambiental.
La aplicación focalizada de productos adulticidas y/o larvicidas permitirá controlar huevos y larvas que puedan quedar ocultos o protegidos en lugares donde no tengamos acceso. Hoy en día existen formulaciones duales que contienen reguladores de crecimiento para control de estadios inmaduros e insecticidas para control de adultos. También existen estos ingredientes activos separadamente y uno puede ajustar las proporciones de uso adecuadas.
Las aplicaciones pueden ser puntuales, en sitios de descanso, zócalos y lugares de tránsito, o bien nebulizaciones espaciales, dependiendo de las posibilidades y el tipo de ámbito. El efecto residual de los insecticidas en control de pulgas es cuestionable; por ende, resulta fundamental considerar que el control será por contacto directo durante las aplicaciones.
Entre aplicaciones debe inspeccionarse para corroborar si es necesario reaplicar. Si así lo fuera, deben realizarse aplicaciones cada 7 días durante 3 semanas. Recordando que las pulgas abandonan sus huéspedes una vez muertos, al finalizar un control de roedores es importante realizar una aplicación preventiva dual para control de pulgas.
