El uso de los venenos es tan antiguo como la Humanidad. Ya algunos descubrimientos han demostrado que nuestros antepasados más lejanos idearon la manera de incorporar en sus herramientas y armas alguna sustancia que permitiera hacer más efectiva la caza (o seguramente el enfrentamiento con algún enemigo). Esto se logró determinar por la aparición de ranuras o pequeños orificios en los utensilios mencionados.

Y siendo la especie humana un ejemplo de constante evolución, también con ella evolucionaron los usos de venenos, sea para aplicarse como parte de una sentencia de muerte, o como mecanismo altamente discreto para eliminar a los enemigos más cercanos. Si hablamos de control biológico, podríamos citar registros muy antiguos en Asia donde se evidencia que 1700 años atrás citricultores chinos,

colocaban en los árboles nidos de una especie de hormiga predadora (Oecophylla smaragdina) con el fin de reducir la presencia de los insectos comedores de hojas. Esto pone en evidencia el hecho de que este tipo de control data ya desde hace mucho tiempo. El Control Biológico consiste en la utilización de organismos vivos para controlar determinadas plagas o, mejor dicho, para disminuir a

niveles tales que no causen daño económico o generen molestias alcanzando así un equilibrio entre presa y predador. Este tipo de control de plagas, se caracteriza fundamentalmente por poseer un cierto grado de especificidad, no ocasionar contaminación del medio ambiente y por ser una herramienta excelente dentro del marco de un Manejo In

Artrópodos Predadores o Hiperparásitos externos tegrado de Plagas que complementa otras acciones de control. Estas prácticas poseen una amplia difusión en producciones agrícolas-ganaderas, siendo compatible con las producciones orgánicas y en ámbitos confinados (cultivos protegidos, actividades pecuarias intensivas, depósitos, galpones, etc.). Los organismos utilizados en la lucha biológica los podemos clasificar según la forma en que controla las plagas en tres grupos: Son Artrópodos Predadores aquellos individuos (insectos/arácnidos) cuya hembra deposita sus huevos

fuera de la presa, se alimentan de muchas presas (ejercen comensalismo). Esto se traduce a que un mismo individuo en cualquiera de sus estados activos de desarrollo, reduce la población de especies plaga de manera significativa. Muchos coleópteros, dípteros, ácaros e himenópteros se encuentran en este grupo. En cuanto a los Parasitoides, las hembras con el extremo de su abdomen aguzado (ovipositor) le encastra un huevo (o varios) a la presa en su interior dando lugar al nacimiento de una larva que, se alimentará del

Comperia merceti parasitando ooteca de cucaracha

Artrópodos Parasitoides, Hiperparásitos internos o Endohiperparásitos contenido interno de la presa parasitada a fin de ir matándola paulatinamente para así poder concretar su crecimiento y desarrollo. Cada adulto parasitoide escapa al exterior por una abertura que realizan antes de empupar en el exoesqueleto de la presa. Por último los Entomopatógenos, agrupa a los microorganismos (virus, bacterias y hongos princiEntomopatógenos

palmente) que ocasionan síntomas letales en los insectos plaga. El Control Biológico, si bien no es una práctica de difusión masiva, posee ventajas que pueden resultar muy provechosas sobre todo en ambientes confinados y en situaciones particulares para control de plagas principalmente en actividades pecuarias y agrícolas.

Cucaracha infectada por un hongo (Metarhizium anisopliae) que actúa como insecticida.