Hace pocos días terminamos el noveno “Curso teórico practico de plagas Urbanas, Domésticas e Industriales” que dictamos con la Bromatóloga María José Quercetti en la Facultad de Ciencias Agrarias de la U. N. de Cuyo, en Mendoza, al mismo asistieron 23 interesados. En el transcurso del mismo nos llamó la atención los problemas que varios de los asistentes enfrentan actualmente para lograr un buen control de Blatella germánica. Esta situación es una

constante a través del tiempo y me lleva a pensar en las posibles causas de esa seria dificultad que hace imaginar supercucarachas resistentes a los más agresivos tratamientos intentados para su control. Los interrogantes que plantean los controladores de plagas se orientan básicamente al control químico. Aseguran utilizar mezclas de distintos principios activos y geles, incluso de mezclas con reguladores del crecimiento de los insectos o IGR, realizando tratamientos semanales o quincenales.

Podemos considerar que hay varias herramientas conocidas que no son utilizadas o que se utilizan en forma deficiente. De todos modos hay factores propios del lugar a tratar que determinan un mayor o menor nivel de dificultad para realizar un buen tratamiento. Veamos un poco este aspecto: Estructuras que han sufrido modificaciones frecuentes, trabajos de mantenimiento realizados sin considerar el comportamiento de las cucarachas, situaciones que significan una gran oferta de refugios

para las cucarachas. Además es frecuente que los cocineros o los mozos utilicen aerosoles cuando ven alguna cucaracha favoreciendo los procesos de resistencia a piretroides o anulando la eficacia de lo geles que

hubiesen sido aplicados. Es innegable que muchas reinfestaciones se deben al ingreso de nuevas cucarachas ocultas en insumos (cajas de cartón, bandejas de huevos, panadería, envases de cerveza y gaseosas, verduras, etc.). El horario de trabajo es otro importante factor determinante del buen resultado del trabajo del controlador de plagas. Cuando hay que realizar el servicio de control de plagas de noche, se debe esperar a que el trabajo de la cocina haya terminado lo que depende de la presencia de clientes. En esta circunstancia los mozos ya se quieren retirar y presionan al controlador de plagas para que realice su tarea rápidamente en desmedro de los resultados. Volviendo a las herramientas disponibles para el buen control de cucarachas vemos que las aplicaciones de productos diluidos en agua se hacen con pulverizadores (mochilas) que no están calibrados y no se conoce su real rendimiento. En un ensayo que realizamos durante el curso comparamos el trabajo de cuatro operarios, tres de ellos aplicaron una cantidad de agua equivalente a dosis menores a las recomendad (- 24,5 %, -16,6 %, -15 %) y uno con dosis mayores (+ 3,76 %). Esto nos muestra que en la mayoría de los casos se trabaja con dosis menores a las recomendadas, lo que favorece la aparición de resistencia o simplemente el trabajo es inefectivo por usar dosis insuficientes. El uso de aspiradoras acompañado con la aplicación de gel y el sellado de grietas es una tarea efectiva que requiere suficiente tiempo, pero los operarios deben realizar su tarea en contados minutos y no pueden implementar esta técnica adecuadamente. Otro aspecto frecuente que resulta en fallas del tratamiento es olvidar el hábito de las hembras grávidas de Blatella germánica por el que permanecen mucho tiempo en sus refugios y así escapan a las aspersiones. No debemos olvidar también que los sitios donde encuentran refugio suelen estar conformados con materiales absorbentes: ladrillo, madera, huecos en paredes y estructuras, por lo que el producto rociado debería ser de una formulación Suspensión Concentrada o Floable, microencapsulado o polvo mojable, sin embargo se utilizan mayoritariamente formulaciones emulsionables que se absorben en los materiales tratados y así el producto no queda disponible

para la plaga. Entonces, a los pocos días de la mejor de las aspersiones, ocurren reinfestaciones provenientes de esas cucarachas hebras que escapan al tratamiento. Es entonces oportuno revisar las estrategias de trabajo considerando las condiciones del sitio infestado, no solo los principios activos sino también las formulaciones a utilizar, los tiempos operativos y el horario de ejecución de la tarea, el uso de equipos calibrados y provistos de un dispositivo que permita trabajar a una presión constante (manómetro) para poder aplicar dosis correctas, y la incorporación de aspiradoras, gel y el sellado de grietas no como parte del control de cucarachas, sino como parte de un Programa de Manejo Integrado de Cucarachas.