La lucha contra los mosquitos es antigua y compleja, prueba de ello es que son considerados a la fecha los depredadores más letales del hombre. En 1909, el doctor Rubert Boyce, fundador de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, señaló que la suerte de la civilización humana se decidiría por una simple pregunta ¿El mosquito o el hombre? La mayoría de los investigadores piensa que especializarse en las personas no habría supuesto ninguna ventaja particular para los mosquitos antes del desarrollo de las culturas sedentarias hace aproximadamente 10 000 años.

Sin embargo, el sedentarismo y la necesidad de almacenar agua, condicionó la dependencia reproductiva de los mosquitos, particularmente en regiones áridas. Aedes aegypti puede ser considerado uno de los mosquitos de mayor importancia para la salud pública, en atención a su alto grado de antropofília, resistencia a la desecación de los huevos, oviposición en múltiples reservorios por ciclo gonotrófico, amplia distribución geográfica, adaptabilidad a los centros urbanos y capacidad vectorial. Sin embargo, se han atribuido brotes de dengue también a Aedes albopictus, Aedes polynesiensis y varias especies del complejo Aedes scutellaris.

Cada una de esas especies con ecología, conducta y distribución geográfica propia. Un estudio realizado en la universidad de Princeton con Aedes aegypti obtenidos de 27 localidades del África subsahariana para medir la preferencia alimenticia entre el hombre y Conejillos de Indias, obtuvo como resultados que los mosquitos procedentes de áreas muy pobladas eran más atraídos por olores humanos. Siendo el resultado más revelador el vinculado con el clima, los mosquitos que procedían de lugares que presentaban una estación lluviosa seguida de una estación de sequía, larga y calurosa, preferían a los humanos. Esto puede estar relacionado a la teoría de que los mosquitos evolucionaron acercándose a los humanos debido a nuestra capacidad única de almacenar agua durante las estaciones secas. No deja de preocupar que varios artículos científicos alerten acerca de la expansión de su área de distribución considerando entre otros factores el crecimiento de la urbe, el cambio climático y el calentamiento global, por lo que urge validar estrategias alternativas y complementarias para su control. En cuanto a las actividades de vigilancia vectorial es necesario el perfeccionamiento de los indicadores entomológicos existentes y el desarrollo de nuevos indicadores que reflejan mejor el

potencial de transmisión con un mayor poder predictivo. Respecto del control, urge la integración de diversas herramientas para obtener beneficios sinérgicos incluyendo el ataque a estadíos inmaduros y adultos. Una preocupación recurrente la constituye la cada vez más creciente resistencia de poblaciones de mosquitos a insecticidas con diversos modos de acción. En ese contexto, en la actualidad, se vienen empleando aplicaciones de larvicidas, adulticidas de efecto inmediato, adulticidas de efecto residual, IGRs como el metopreno y el piriproxifen incluyendo la autodiseminación aumentada por los machos, biolarvicidas como el BTI, películas monomoleculares, trampas letales, la técnica de mosquitos estériles a partir de la cual los insectos machos estériles se liberan para aumentar las posibilidades de que superen en número a los machos fértiles, de manera que al aparearse con hembras fértiles, hagan que su descendencia no sea viable, así como el uso de la bacteria Wolbachia que reduce la capacidad de los mosquitos Aedes aegypti para infectarse con el virus dengue, Zika y chikungunya.

También en menor escala se utilizan artrópodos y peces larvívoros, hongos entomopatógenos, parásitos específicos y se informa acerca del uso de cebo tóxico azucarado. En cuanto a nuevos larvicidas destaca el uso de SPINOSAD, un producto derivado de una bacteria natural del suelo Saccharopolyspora spinosa, cuyo compuesto activo es una neurotoxina formada por una mezcla de las spinosinas A y D, siendo el primer larvicida de salud

pública en la clasificación química IRAC Clase 5: Moduladores alostéricos del receptor nicotínico de la acetilcolina – sitio I. Tiene aprobación WHOPES para uso en agua doméstica y viene formulado como líquido, gránulos o tabletas siendo de muy fácil aplicación a diferencia de otros larvicidas. Estudios realizados en el sur de México, EEUU, Perú, Brasil, Panamá, Colombia y otros lugares demuestran la efectivad del producto por más de tres meses en el control de Aedes aegypti. Es así que un estudio desarrollado por el INSTITUTO CONMEMORATIVO GORGAS DE ESTUDIOS DE LA SALUD “Evaluación de la bioeficacia del agente larvicida Natular™ DT en Aedes aegypti Diptera: Culicidae) en condiciones de campo” registra luego de 90 días de exposición de larvas de Aedes aegypti al insecticida Natular DT un porcentaje de mortalidad promedio de 98,5 %, con una mediana igual a 98,5 %. Frente al incremento de la

resistencia del mosquito en mención a diferentes tipos de insecticidas en la región de las Américas, este producto mostró una elevada bioeficacia pudiendo conservar una alta residualidad tóxica contra larvas durante un período de tiempo de tres meses. En términos generales es necesario mejorar los recursos y las competencias para el control de vectores, así como desarrollar investigación básica, aplicada, fomentando la innovación para adecuar localmente estrategias exitosas. El compromiso político expresado en lineamientos de salud pública y su correlato presupuestal, así como la participación de la comunidad no son menos importantes. De igual forma el diseño de estrategias inter programáticas y acciones intersectoriales incluyendo educación, mejoramiento de la vivienda y saneamiento básico, son necesarias para modificar los determinantes sociales y ambientales de las enfermedades transmitidas por vectores.

Aedes aegypti PUEDE SER CONSIDERADO UNO DE LOS MOSQUITOS DE MAYOR IMPORTANCIA PARA LA SALUD PÚBLICA, EN ATENCIÓN A SU ALTO GRADO DE ANTROPOFÍLIA, RESISTENCIA A LA DESECACIÓN DE LOS HUEVOS, OVIPOSICIÓN EN MÚLTIPLES RESERVORIOS POR CICLO GONOTRÓFICO, AMPLIA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA, ADAPTABILIDAD A LOS CENTROS URBANOS Y CAPACIDAD VECTORIAL.