El control de plagas ha evolucionado sustancialmente en los últimos 70 años, migrando desde la simple aplicación de plaguicidas en sitios infestados por plagas, hasta la precisa modificación de los ambientes procurando que las plagas no ingresen, proliferen y se establezcan. Durante los años 50, a partir de conceptos desarrollados para el manejo de plagas agrícolas, comienzan a generarse estrategias coordinadas para el manejo de plagas urbanas, industriales o vectoriales. Se comprendió que resulta prioritario reconocer la plaga presente, sus requerimientos y factores condicionantes en el ambiente que favorezcan su presencia. Dentro de las medidas correctivas o herramientas para su control, comenzaron a diferenciarse aquellas para control físico de las tradicionales para control químico. A partir de esto, en los últimos 20 años, ha venido evolucionando fuertemente la necesidad de prevenir la aparición de plagas, y de ser necesario su control focalizado. El MIP (manejo integrado de plagas) implica un sistema de gestión de plagas que considera el ambiente, la plaga, y las personas.

Estructura del Manejo Integrado de Plagas.

Este tipo de manejo fue posible debido al carácter multidisciplinario que fue adquiriendo la actividad. Quienes se dedican al manejo profesional de plagas, comenzaron a adquirir lenta e indirectamente conocimientos sobre química de plaguicidas, biología y comportamiento de las especies plaga, diversidad de equipos para aplicación puntual de plaguicidas, elementos físicos de monitoreo y control, aspectos toxicológicos y elementos de seguridad personal, etc. Quienes se han profesionalizado ya no utilizan productos químicos indiscriminadamente, simplemente realizan aplicaciones “spot” en grietas, hendiduras y escondites de las especies plaga. Han desaparecido los productos persistentes y olorosos, sinónimo de productos altamente tóxicos para mamíferos y el ambiente.

Hoy, existen productos sumamente seguros y eficaces, de alta especificidad y bajo impacto ambiental. Adaptado desde las prácticas agrícolas, el manejo integrado de plagas (MIP), utiliza una serie de herramientas de control que favorecen el menor uso de plaguicidas y la mayor eficacia de las aplicaciones, en aquellos casos en que sea necesario realizarlas. El umbral de daño económico (UDE), sumamente útil en prácticas agrícolas, determina el número máximo de individuos plaga (de una misma especie) aceptable en un cultivo determinado. Una vez alcanzado el UDE es necesario realizar el tratamiento correspondiente para reducir la densidad poMIP blacional de esa plaga. En agricultura, si se realiza la aplicación de insecticida una vez que se ha alcanzado el UDE, se puede estar seguro que el costo de la aplicación será inferior al daño que podría haber ocasionado la plaga sobre el cultivo. Antes de la creación de los UDE, muchas veces se aplicaba insecticida ante la aparición de uno o dos insectos, siendo mucho más alto el costo de la aplicación que el daño que esos insectos podrían haber ocasionado. En lo referente a plagas urbanas, los UDE no existen, menos aún si hablamos de vectores de enfermedades. En la actividad de manejo integrado de plagas urbanas, industriales o vectoriales, el daño que ocasionan las plagas no siempre es directo u ocurre sobre objetos materiales o productos. Muchas veces, los servicios del profesional de manejo de plagas son requeridos por repulsión o temor a la posible plaga presente. Básicamente, se podría decir que, dentro de una vivienda, el umbral de plagas tolerable es cercano a cero. En la medida que nos alejamos del interior de la casa, ese umbral puede incrementarse, dependiendo del tipo de plaga y del daño potencial que podría ocasionar por estar presente. A su vez, la idiosincrasia de la gente, los niveles culturales y económicos, y el miedo a las epidemias, son factores que muchas veces influyen directamente sobre la tolerancia de las personas a convivir o no con plagas. EJEMPLOS: 1) Un alacrán dentro de un domicilio es inaceptable. Fuera del domicilio, existen

Figura 1. Estructura del Manejo Integrado de Plagas. Estrategias de Prevención y Control. alacranes en muchos sitios y la gente convive con ellos sin siquiera estar al tanto. 2) Dependiendo de la persona, uno o dos mosquitos pueden tolerarse en el interior de una vivienda. Ante una epidemia de dengue, las personas no toleran convivir con mosquitos (sin considerar si se trata o no de Aedes aegypti, mosquito transmisor del virus del dengue). Los programas de MIP contemplan varias herramientas de control indirecto o directo sobre los organismos plaga. El concepto de “PROGRAMA” (figura 1), también mencionado como protocolo, implica la implementación de diversas estrategias de manera planificada, coordinada y sostenida en el tiempo. Estas estrategias o herramientas de control empleadas en conjunto, generan un alto nivel de sinergismo, incrementando exponencialmente el efecto positivo de cada una de ellas. Si estas herramientas se utilizan errática e individualmente, difícilmente podamos aspirar a obtener resultados que superen

el 95 % de eficacia. Para facilitar la comprensión y constitución de las implicancias de un programa de MIP, utilizaremos un diagrama de escalera, en el cuál no podemos avanzar si salteamos escalones.

a) Inspección.

Tal vez, la fase más importante en la gestión de poblaciones de organismos plaga. La precisión con la que se realice la pericia inicial en un ámbito infestado por plagas, determinará el éxito o fracaso del programa completo. Personal con bajo nivel de preparación o técnicos ansiosos, suelen minimizar la importancia de este procedimiento, e inclusive pueden desestimarlo. Imaginemos que un dentista recurre al torno sin antes realizar una inspección bucal y un diagnóstico correcto. Claramente los resultados no serán óptimos. En el contexto del MIP, una buena inspección facilita la obtención de resultados positivos debido a: • Determinación de especie plaga presente y su densidad. • Identificación del origen de la infestación.

• Obtención de Diagnóstico correcto: Establecimiento de medidas preventivas. Elección de tratamientos adecuados (productos / equipos). Reduce las posibilidades de re infestación. • Minimiza el número de reclamos.

• Mejora la rentabilidad de los servicios. • Genera mejor imagen hacia los clientes. La inspección puede clasificarse de diversas formas dependiendo de la metodología empleada para realizarla. En primer lugar, se considerará el área a explorar y, en segundo lugar, la forma en que se realice. • Según el área a explorar:  Interna: inspección por áreas del ámbito infestado.  Externa: inspección inicial del perímetro inmediato a las instalaciones y luego áreas vecinas. Terceros: inspección de proveedores / clientes. • Según la forma en que se realiza: Directa: Se efectúa mediante la vista.

Indirecta: se efectúa utilizando equipos específicos para acceder a sitios difíciles. Compleja: Cuando se usa instrumental para exponer a la vista áreas inaccesibles.

relación con la anterior, a tal punto que pueden invertirse, asumiendo que lo más importante es detectar los puntos activos donde la/las plaga/s este/n presente/s.

1°) MIRAR MUY BIEN. De eso se trata. Prioritaria y mayormente la inspección requiere que abra bien los ojos. Antes de emplear cualquier elemento de magnificación, utilice la vista. En cualquier relevamiento, la mayor proporción de datos se obtienen por observación directa, a “ojo desnudo”.

4°) ELEGIR EL MOMENTO ADECUADO. Existen plagas de hábitos nocturnos y otras diurnas. En base a las observaciones preliminares, debe considerar si le resulta conveniente ir de día o de noche a realizar la inspección. Sin duda, las observaciones diurnas son generalmente muy distintas a las nocturnas. No solo por la diversidad de organismos presentes o la actividad de las personas, sino también porque la luz natural o artificial nos permiten detectar puntos débiles en las estructuras que favorezcan el ingreso de diversas plagas. Durante el día puede verse la luz del sol desde el interior si existen orificios o grietas, y durante la noche estos mismos puntos permiten que la luz artificial migre desde el interior.

2°) BUSCAR EN TODOS LADOS. Esto implica mirar y revisar más allá de lo que observamos a simple vista. Es necesario mover cosas, desarmar, agacharse o subirse a una escalera. La inspección debe contemplar la mayor proporción de sitios posibles, sobre todo aquellos donde la plaga presente puede alojarse y proliferar.

5°) DISPONER DE LAS HERRAMIENTAS ADECUADAS. Linternas (luz común y UV), destornillador, espejos extensibles, cámaras extensibles, cámara fotográfica, frascos y pinzas para recolección de muestras, anotador y lapicera (planillas). Y todo aquel elemento que usted considere que le permitirá recolectar la mayor cantidad de información.

3°) PIENSE COMO PLAGA. Considerando que plaga se encuentra en el lugar, procure identificar que sitios elegiría para alojarse o desarrollar su ciclo de vida. Esta regla tiene íntima

6°) RECOPILAR y PROCESAR LA INFORMACIÓN. Es importante tomar nota de todo lo observado, preferentemente en planillas constituidas para ese fin. Esta información es de suma importancia para

Existen seis reglas básicas para realizar un proceso de inspección correcto. Si consideramos esto en la visita inicial a un cliente potencial o lo implementamos en nuestros clientes habituales, estaremos demostrando profesionalismo e idoneidad frente a los ojos ajenos. Debemos dedicar tiempo y empeño durante la inspección. Las reglas de la inspección son las siguientes:

tomar decisiones respecto a las estrategias a implementar para manejar la población de organismos plagas. El OBJETIVO PRINCIPAL de la inspección es garantizar el diseño adecuado del programa de MIP. Un buen proceso pericial es sumamente necesario para que el “plan” sea lógico y consistente, aunque la eficiencia final dependerá de la implementación. No podremos establecer estrategias de manejo adecuado si la inspección fue deficiente o inexistente. Al finalizar el procedimiento de inspección, es sumamente importante coordinar entrevistas con las personas vinculadas al ámbito infestado. En domicilios será importante realizar una pequeña encuesta al propietario, donde podamos indagar respecto a la problemática. En industrias, tendremos que dialogar a los responsables de calidad, mantenimiento e inclusive a los trabajadores que desarrollen sus actividades en el lugar donde las plagas están presentes. Que debemos preguntar o tener en cuenta mínimamente: ¿Cuánto tiempo hace que conviven con plagas? ¿Dónde han visualizado plagas? ¿De dónde creen que han salido? ¿Qué falencias de mantenimiento pueden influir en la presencia de las plagas? ¿Cuál es la frecuencia e intensidad de limpieza? ¿Existen programa de mantenimiento, limpieza y/o control de plagas? ¿Hay registros que indiquen que estrategias se han empleado para control?

Las respuestas obtenidas nos permitirán realizar el paralelismo entre la realidad observada y la percepción de las personas, además de recopilar datos históricos del sitio y problema relacionada a la plaga presente. Las entrevistas enriquecen la información y favorecen el desarrollo de informes de diagnóstico más completos.

b) Diagnóstico.

Habiendo realizado una inspección precisa y minuciosa, ya contamos con la información suficiente para generar un informe de diagnóstico. El informe de diagnóstico digital debe enviarse a todos los posibles involucrados. No obstante, deben realizarse impresiones para quienes deberán decidir estrategias e inversión a realizar. Una de las copias impresas debe ser debidamente firmada y quedará de respaldo en nuestras oficinas. En el informe debe describirse minuciosamente todo aquello que hemos observado y que directa o indirectamente puede favorecer el ingreso, desarrollo o proliferación de organismos plaga. Idealmente el informe debe contener imágenes que faciliten la visualización de lo que mencionemos. No debemos ser temerosos a la hora de resaltar acciones mal ejecutadas, estructuras deterioradas, o manejos inadecuados en torno a la limpieza o mantenimiento. La única forma de implementar programas de MIP eficientes y sostenibles implica involucrar a la mayor cantidad de actores, indicando que cosas pueden mejorarse o modificarse. El informe de

diagnóstico puede estructurarse como lo desee quién lo genera. Simplemente a modo de referencia, listaremos el contenido mínimo que debería contener dicho informe. Fecha / Hora Nombre y Apellido / Razón Social Dirección Persona de contacto Metodología de la inspección:. Interna / Externa / Ambas. Terceros. Directa / Indirecta / Compleja Determinación de la/s plaga/s presente/s Manejo del espacio verde (observaciones) Mantenimiento edilicio (observaciones) Limpieza / manejo de residuos orgánicos (observaciones) Relevamiento de proveedores (si son factor de contaminación por plagas, deberían ser auditados) Descripción de medidas correctivas preventivas (control cultural / control físico) Descripción de medidas curativas (control físico / control químico)

c) Comunicación.

La comunicación es prioritaria y fundamental en todo momento, desde el inicio de

la inspección hasta el establecimiento del programa de MIP. Todas las personas vinculadas a ámbitos donde existan plagas que deben ser controladas, tienen que ser informadas respecto a las implicancias e importancia de establecer una estrategia integral de control. Un ambiente sin plagas es un ambiente “sano”, y ese debe ser el mensaje a divulgar. Las personas mal informadas, pueden contribuir desfavorablemente durante el proceso de implementación de un programa de MIP. Ya sea accidental o intencionalmente. Reuniones de comunicación son una buena estrategia para generar conciencia en la gente. Es importante categorizar las reuniones, considerando duración y profundidad de los temas a comunicar. Es importante que cada persona interprete como puede contribuir aditiva y positivamente a minimizar la presencia de plagas en el ambiente.

d) Control cultural.

Es la herramienta que contempla las condiciones medio ambientales y de comportamiento de las personas. Mantener ambientes limpios, ordenados y en buenas condiciones edilicias, es fundamental para evitar el establecimiento y desarrollo de plagas. Educar a las personas y enseñar que hacer o dejar de hacer respecto a la limpieza, disposición de residuos, mantenimiento edilicio, etc., suele contribuir positivamente durante la ejecución de programas de MIP. La gente informada se involucra en los procesos y busca la forma de contribuir desde su lugar para que el programa tenga éxito. Por el contrario, gente ignorada o mal informada, puede tentarse a boicotear el buen desarrollo de las acciones de manejo de plagas. EJEMPLO I: indicar al operario de limpieza de una industria de alimentos lo importante de su trabajo al recoger y eliminar materia orgánica que puede ser una fuente de alimentos para determinadas plagas, y que esas plagas pueden afectar su salud o contaminar un producto afectando su fuente de trabajo frente a reclamos potenciales, es una forma de inducirlo a limpiar y disponer los residuos con mayor dedicación y cuidado. EJEMPLO II: mostrar senderos generados sobre el pas to por los roedores, es una buena forma de generar conciencia y que los responsables de mantenimiento limpien la materia vegetal del entorno inmediato a las construcciones. Es importante destacar a las personas de mantenimiento, que la existencia de roedores en la industria, puede generar complicaciones mayores si se dan ingresos a planta. Los roedores poseen una gran capacidad de contaminación, transmisión de enfermedades y deterioro de instalaciones (sobre todo eléctricas). Estos argumentos, resultan de interés para lograr mayor afinidad con los responsables de dichas áreas. Terminan comprendiendo que, ante el avance de los roedores, su trabajo puede resultar mayor y su salud puede ponerse en riesgo.

e) Control físico.

Representado por todos aquellos elementos físicos que sirvan para capturar, eliminar o evitar el ingreso de plagas a un sitio determinado. Puertas, ventanas, cortinas plásticas, cortinas de aire, telas mosquiteras, trampas de luz, trampas adhesivas, trampas jaula, etc. son algunos de los elementos de este tipo de control. Son también parte de estos elementos los equipos generadores de calor, frío o que sirven para modificar atmósferas con gas, como el dióxido de carbono. Todos estos implementos muy utilizados en control de plagas en productos almacenados. Algo importante de aclarar, es que en muchas ocasiones los elementos físicos de control suelen ser elementos del control cultural. Tal es el caso de los elementos de limpieza o de los equipos generadores de vapor. La aspiración, tal vez una de las principales herramientas de este grupo, generada con aspiradoras domésticas, industriales, tanto eléctricas como neumáticas. Esta estrategia es sumamente efectiva y versátil, aplicable en una gran diversidad de plagas (cucarachas, hormigas, chinches de cama, etc.). En sitios sensibles, donde el uso de compuestos químicos se encuentra restringido (hospitales, geriátricos, guarderías, etc.) la aspiración asociada a inspecciones precisas donde se ubican nidos resulta sumamente eficaz. Complementariamente, el uso de aspiradora elimina gran cantidad de detritos y restos de materia orgánica que representan alimento para muchos organismos plaga. EXCLUSIÓN. La exclusión es la principal estrategia preventiva dentro del grupo de herramientas de control físico. Un ambiente hermético solo puede infestarse con plagas si estas son introducidas mecánicamente. Existen muchos elementos físicos que favorecen la hermeticidad. Burletes, tapas rejillas, mosquiteros, mallas metálicas, puertas y ventanas, son todos elementos de exclusión. Considerando que la hermeticidad puede ser vulnerada en ocasiones (Ejemplo: apertura de puerta), existen implementos complementarios que la refuerzan. En este grupo, encontramos las cortinas de tiras plásticas y cortinas de aire. Las características técnicas e implementación las veremos en próximas

unidades cuando tratemos el tema de manejo integrado de insectos voladores. No obstante, es importante considerar que las cortinas de aire deben generar un flujo que alcance al menos los 8,7 metros por segundo. De lo contario, no será útil para evitar el ingreso de grandes moscas. Los elementos de exclusión, al menos puertas y ventanas, resultan sumamente efectivos si son bien empleados. Para que funcionen como elementos generadores de hermeticidad, deben permanecer debidamente cerrados. Esto ocurre, si quienes los utilizan poseen la información adecuada respecto a las posibles consecuencias asociadas al ingreso circunstancial de plagas. Me ha tocado inspeccionar sitios con alto nivel de insectos voladores en áreas internas, simplemente por existir puertas abiertas. Lamentablemente, frente a la indiferencia de la gerencia y el exceso de temperatura reinante en el interior de las instalaciones, los empleados decidieron abrir las puertas para ventilar. Desgraciadamente la situación existió en un servicio de catering aéreo, donde la potencialidad de contaminar alimentos con insectos era muy alta.

f) Control químico.

Tal vez el más simple de describir. Este tipo de control contempla todas aquellas formulaciones desarrolladas para eliminar plagas. Insecticidas líquidos, polvos secos, polvos mojables, cebos, etc. son algunos de los ejemplos clásicos. Es fundamental tener en cuenta el buen uso de este tipo de herramienta. Esto surge de

la elección correcta del formulado y del equipo a utilizar, teniendo en cuenta que plaga hay que controlar y donde se encuentra ubicada. Las aplicaciones de plaguicidas deben ser realizadas en “spot”, focalizadas y en las dosis mínimas efectivas. Para poder realizar esto, deben ser detectados los sitios de anidamiento, reposo y/o alimentación durante el proceso de inspección. Logrando esto, los costos de aplicación serán mínimos, la eficacia máxima y el impacto ambiental reducido. La evolución de las técnicas de manejo de plagas y la comprensión en la dinámica de distribución y degradación de los plaguicidas en el ambiente, nos obligan a disponer las moléculas donde forzosamente vayan a tener contacto con la plaga a controlar. Salvo excepciones, no podemos prescindir de las herramientas de control químico. Es nuestra responsabilidad, hacerlo con criterio y conocimiento.

g) Conceptos de Prevención y Control.

Prevenir es más fácil y económico que curar. Sin duda será más fácil, no siempre más económico. Lo que es claro, es que la prevención involucra todas aquellas actividades que impiden el establecimiento y desarrollo de las plagas. Situación viable en ámbitos interiores, donde ayudados con la hermeticidad, podemos reducir la presencia de plagas. En exteriores, la prevención resulta más compleja, sobre todo frente a plagas voladoras. El control, actúa directamente sobre la plaga, procurando reducir su densidad de población. Para esto, hemos mencionado diversas herMIP ramientas de control físico o químico. Repasando lo mencionado en la figura 1, el 80 % de las acciones son preventivas, mientras que el 20 % restante son estrategias de control. Estas proporciones, son aceptables y alcanzables en el interior de fábricas, viviendas, comercios, instituciones, etc. En exteriores, hay ocasiones donde las proporciones se invierten rotundamente. Un claro ejemplo es la producción avícola intensiva. Las granjas de pollos sufren la presencia de tres plagas frecuentes, moscas (Musca domestica), roedores (Rattus spp.) y escarabajos de la cama del pollo (Alphitobius diaperinus), mientras que la producción de huevos padece las dos primeras principalmente. El ámbito, es sumamente propicio para la existencia de plagas, fundamentalmente por la existencia de sitios p a r a refugio, agua y alimentos disponibles. Las condiciones productivas así lo requieren. La hermeticidad es sumamente compleja o imposible, aún en sistemas “black out” o sistemas cerrados. Por esta razón, prevenir la aparición de plagas es muy difícil, y los programas se basan en las estrategias de aplicación de plaguicidas. En este sentido, es fundamental considerar tipo de producto a emplear, frecuencia y sitio de aplicación, y equipamiento en caso de ser necesario. Los aspectos preventivos se limitan al manejo de los residuos orgánicos con el fin de minimizar los sustratos de cría (moscas) o alimentación (roedores). Las distintas plagas en los distintos ambientes,

suelen requerir programas específicos, diseñados a medida. No existen recetas. Nunca se controlan plagas de la misma forma. Cada situación debe analizarse puntualmente y se debe diseñar el programa de prevención y control según las consideraciones del caso.

lillas, las trampas adhesivas capturan directamente adultos. Esta referencia numérica nos permitirá conocer de dónde partimos. Una vez realizado el monitoreo inicial, habitualmente durante el período de inspección, puede implementarse el programa de MIP.

h)Monitoreo.

MONITOREO SOSTENIDO

Para muchos, monitorear o inspeccionar puede resultar lo mismo. Sin duda no lo son. Como indicamos en los primeros párrafos, la inspección es la actividad que nos permite detectar factores que predispongan al desarrollo de plagas, daños o deterioro en las estructuras edilicias, programas de limpieza defectuosos, etc., o bien l a presencia de plagas. Debe realizarse minuciosamente antes de diseñar cualquier programa de MIP, pero puede repetirse las veces que se considere necesario. El monitoreo, es una herramienta que contribuye durante los procesos de inspección, y sin duda debe emplearse antes y durante los programas. Monitorear o vigilar, implica evaluar con cierta frecuencia cual es la densidad poblacional de un organismo plaga o vector en un ambiente determinado.

MONITOREO INICIAL

Es aquel que permite establecer la línea de base o “valor” inicial. Este valor puede estar representado por distintos estadios de insectos. En mosquitos (Aedes aegypti), las ovitrampas se utilizan para detectar indirectamente la presencia de hembras en una zona determinada, quedando los huevos adheridos a una superficie rugosa. En cucarachas, moscas o poUna vez establecido el valor inicial, debemos programar la frecuencia y duración durante los cuales se realizarán los monitoreos. La frecuencia, significa cuantas veces por mes, bimestre, semestre, etc., mientras que la duración implica la cantidad de horas que el dispositivo de monitoreo quedará expuesto. Generalmente, la frecuencia es mensual y la duración 24 a 48 horas, dependiendo de la plaga. Un día para insectos rastreros / roedores y dos días para insectos voladores. Lo importante es lograr valores comparables. Para esto, las trampas deben estar colocadas siempre en el mismo sitio y la duración de la exposición debe ser idéntica. A partir de esto, nuestro programa de manejo integrado deberá reducir el valor inicial, indicando así que nuestras estrategias funcionan correctamente. Si los monitoreos son erráticos,

y no se puede establecer una clara tendencia hacia la disminución poblacional de la plaga, puede deberse a reinfestaciones permanentes o bien a trabajos defectuosos e ineficientes. Los elementos de monitoreo suelen ser trampas de diversas formas y mecanismos de acción. Para distintas plagas existen distintos tipos de trampas y para una misma plaga, puede existir más de uno, a emplearse según el ámbito o condiciones. Cuando veamos el manejo específico de las distintas plagas, se mencionarán las correspondientes. Pese a esto, podemos mencionar la ovitrampas (empleadas en mosquitos), trampas adhesivas que pueden cebarse con alimentos (insectos rastreros) o actuar por refracción lumínica según color (insectos voladores), trampas con feromonas (alta especificidad para insectos), trampas de luz (insectos voladores), trampas jaula o guillotina (roedores), trampas de captura múltiple (palomas), etc.