¿Has podido responder esta pregunta? Tal vez tienes tu empresa hace muchos años, pero nunca te has detenido a responder este interrogante. Lo interesante y primordial, es que las pretensiones son muy variables y dependerán de cada cliente. Sin duda no es lo mismo brindar servicios a domicilios particulares, que a industrias u organismos de gobierno. Cada cliente tiene sus exigencias, y nosotros

debemos satisfacerlas profesionalmente, sobre todo si nuestra intención es crecer en volumen y excelencia de servicio. Los años de ejercicio de la actividad, no implican idoneidad. La creación de paradigmas y recetas magistrales, han sido enemigas durante mucho tiempo de los servicios de calidad. Hay empresas que aún hoy utilizan técnicas añejas y obsoletas, perdiendo de vista que pueden existir alternativas de mayor eficacia y eficiencia, palabras parecidas, pero de significados diferentes. Sin duda alguna, nuestros clientes desean que solucionemos su problema, a veces sin importar de qué manera. He ahí, nuestro gran desafío. Nuestras capacidades deberán estar a la altura de las circunstancias y tenemos la obligación de proponer y utilizar todas las alternativas posibles para

responder a nuestro cliente. Las plagas no son de nadie y son de todos, pero a la hora de brindar servicios para su control, claramente serán nuestra responsabilidad. Al menos, eso es lo que consideran los clientes. En la triada de requerimientos de estos organismos para establecerse y proliferar, se encuentran el agua, alimentos y refugio o sitios de anidamiento. Nuestros clientes y nosotros, podemos influir sobre cualquiera de ellos desde una visión proactiva y preventiva. Para eso, debemos “educar” a las personas que vivan o trabajen en el ámbito infestado. El PROFESIONALISMO, debe incluir COMUNICACIONES EFECTIVAS, donde podamos expresar con claridad cuál es la función de quién demanda el servicio y cuál, la de quién lo brinda. Desde un dueño de casa, hasta el gerente de calidad de alguna multinacional reconocida en la industria de los alimentos, deberán asumir un rol que favorezca las modificaciones medio ambientales que minimicen la presencia de plagas. En todo momento debe quedar bien claro que LAS EMPRESAS DE SERVICIOS NO HACEN MAGIA, TAMPOCO DESMATERIALIZAN LAS PLAGAS. Es clave que comprendamos que brindamos un servicio y no un producto. Un producto puede ser bueno o malo, lindo o feo, de mayor o menor calidad, de precio bajo o alto, genérico o de marca, pero para ser vendido debe haber sido elegido previamente por el cliente. En estos casos, la ansiedad por tener el producto juega un rol importante en la satisfacción del cliente, que suele ser alcanzada una vez que ha sido obtenido. Un servicio, no se aprecia de antemano, y será bueno o

malo si hemos cumplido con las pretensiones de quién lo demande. Nuestros clientes

verdadera locura. Dentro de las estrategias de marketing más lentas, pero altamente

inicial del ámbito que padezca la presencia de organismos plaga. Debe asumir una mirada

EL PROFESIONALISMO, DEBE INCLUIR COMUNICACIONES EFECTIVAS, DONDE PODAMOS EXPRESAR CON CLARIDAD CUÁL ES LA FUNCIÓN DE QUIÉN DEMANDA EL SERVICIO Y CUÁL, LA DE QUIÉN LO BRINDA. necesitan que trabajemos en su satisfacción, y sin duda, hay que dejar claro desde el inicio que es lo que ofrecemos. Cuál es el alcance de nuestro servicio y los resultados esperados. Si explicamos correctamente que haremos, como lo vamos a ejecutar y que es lo que se espera que ocurra, estaremos más cerca de cumplir con las expectativas de los solicitantes. ¿Por qué insisto en este punto? Porque la falta de comunicación inicial con el cliente, o lo que es peor, la información errónea que se puede llegar a brindar implicara que el resultado esperado lo establezca el mismo. Entonces su expectativa de control será del 100 %. Y todos sabemos, que en manejo de poblaciones plaga, el concepto de exterminio no existe. En tantos años de conocer dueños, técnicos y operarios de empresas de servicios, he podido recopilar un sinfín de anécdotas o comentarios, algunos más relevantes que otros, y unos pocos para el olvido. Dentro de la última categoría, esta aquel que quedo grabado en mi mente… “Nosotros nunca buscamos controlar todas las cucarachas, sino nos quedamos sin el trabajo” … GRAVE ERROR. Sin duda ese cliente va a prescindir de nuestros servicios ni bien pueda. Imaginen por un segundo si fuéramos al dentista y solo nos reparase la mitad de una muela, así volvemos por la otra mitad a las pocas semanas, una

efectiva, se encuentra la recomendación boca a boca. Si nuestro servicio es recomendado por nuestros clientes a otros usuarios potenciales, eso habla de satisfacción y asegura nuestro crecimiento. Un programa de control integrado bien diseñado utiliza un 80 % del tiempo y los recursos en aspectos preventivos, mientras que el 20 % restante está dado por acciones correctivas (físicas / químicas) aplicadas al control de la plaga en cuestión. Al igual que las técnicas empleadas en el estudio de las escenas del crimen, el técnico profesional y experimentado en control de plagas, deberá realizar una precisa y exhaustiva pericia

crítica del entorno, tanto de los procedimientos desempeñados por las personas, como la calidad de la estructura edilicia. En este sentido, es importante diferenciar entre viviendas particulares, hoteles, locales gastronómicos e industrias, fundamentalmente las dedicadas a la producción de alimentos. El número de personas, el diseño y mantenimiento de edificaciones, los procesos de manipulación de materia orgánica (materias primas), los programas de limpieza y la disposición de residuos, varía notablemente en estos escenarios y por ende la predisposición a padecer infestaciones por plagas. Las inspecciones suelen requerir mayor inversión de tiempo cuando

la cantidad de gente y procedimientos establecidos son mayores. A los fines prácticos, consideraremos a la industria productora de alimentos, como uno de los escenarios que mayor experiencia exige por parte de quienes prestan servicio. En primer lugar, por la complejidad del entorno y en segundo lugar por las exigencias de las certificadoras internacionales (BRC, IFS, FSSC 2200, AIB, etc.) que auditan los procesos en busca de incrementar la calidad e inocuidad de los alimentos. Hoy en día, las empresas de manejo racional e integral de plagas deben adquirir principalmente las capacidades que le permitan comprender los organismos a controlar. Biología y entomología, son materias básicas que debe manejar el Director Técnico o Técnico Supervisor y cuanta mayor sea la preparación de los operarios en estos temas, mejor será el trabajo que ejecuten. Conocimiento sobre vertebrados plaga o benéficos y sus requerimientos. Es prioritario que se manejen bien los conceptos de toxicología y ecotoxicología de manera de conocer y dimensionar los riesgos para aplicadores, personas en general y el ambiente. Los elementos de seguridad y protección personal (EPP) deben estar siempre disponibles y ser acordes a las tareas a realizar. Es muy importante que la empresa de servicios y su personal conozcan TODO el espectro de herramientas disponibles para controlar una población de plagas. Existe una gran diversidad de elementos y procedimientos físicos para modificar los ambientes o minimizar las poblaciones. En este sentido, debe tenerse claro que implican las barreras físicas e implementos para generar hermeticidad estructural. Las principales empresas del mundo dedicadas al manejo integrado de plagas urbanas (MIPU) cuentan con especialistransformarse en plaga. Deben conocerse los dispositivos de monitoreo (trampas con feromonas, equipos de luz UV-A, etc.) y dispositivos de control o reubicación propiamente dichos (trampas adhesivas, trampas mecánicas, redes y púas para manejo de aves, etc.). El uso de gases inertes empleados con el fin de desplazar el oxígeno generando anoxia. La temperatura, que bien utilizada permite congelar (criogenia) o deshidratar (calentamiento) organismos plaga. La implementación de programas de limpieza y el uso adecuado de técnicas que permitan remover la mayor cantidad de residuos orgánicos. Lo interesante de

interés por laboratorios internacionales, y la legislación vigente en cada país. Este último punto es imprescindible para ejercer nuestra actividad bajo el marco de la legalidad. Debe manejarse información vigente y actualizada respecto a productos y estrategias permitidas o prohibidas en cada ámbito, municipio, región o provincia y nación. En Latinoamérica en general las legislaciones suelen ser diversas entre los distintos niveles de organización gubernamental en cada país y entre países, a tal punto que en algunos se prohíbe el uso de alguna familia de insecticidas, y en otros no. En el mundo ideal, ojalá en un futuro no tan lejano, la información sea horizontal y todos podamos manejarnos con los mismos estándares y protocolos. Finalmente, esta disparidad en cuanto a la regulación y restricciones de moléculas plaguicidas, está dada por el manejo disímil de información y la factibilidad de implementación en base a la realidad de cada país. El cumplimiento de normas y leyes se diluye en aquellos gobiernos donde la fiscalización se encuentra ausente o es deficiente. Cuando esto ocurre, solo resta apelar a la conciencia y verdadero profesionalismo ético de quienes prestan servicios de manejo de plagas. Todos los plaguicidas pueden resultar tóxicos, al igual que las drogas farmacéuticas. Es prioritario que se conozcan los ingredientes activos y formulaciones a utilizar, su persistencia en el ambiente o residualidad dependiendo del sustrato, los factores que favorecen su degradación, los subproductos de biotransformación y sus posibles consecuencias

SIEMPRE DEBEMOS PROCURAR LA IMPLEMENTACIÓN DE MEJORAS EN NUESTROS PROCEDIMIENTOS Y LA FORMACIÓN DE RECURSOS ESPECIALIZADOS.

tas en carpintería, albañilería, electricidad y mecánica. Solo basta con hacer referencia a una de las principales empresas de servicios del mundo como RENTOKILylavisualización de las ofertas laborales donde permanentemente buscan este tipo de expertos. Aunque parezca irreal, en muchos ámbitos son ellos quienes pueden modificar un ambiente o instalar sistemas que impidan el acceso y proliferación de un organismo que pueda

esta actividad, es que, dentro de un mes esta nota estará desactualizada por la existencia de nuevas alternativas. Esta dinámica es propulsada mundialmente por expertos que buscan y diseñan nuevas estrategias que aseguren control y reducción en los riesgos. La oferta de elementos de control químico es sumamente diversa en el mundo, respondiendo claramente a la capacidad industrial de las firmas locales, la dimensión de negocio e

en organismos no blanco y el ambiente. Un plaguicida bien empleado no representará un riesgo para nadie, pero claramente es nuestra obligación entender que implica una buena aplicación. El mejor plaguicida empleado en el lugar y momento equivocado no cumplirá con su función. Las mejores formulaciones, suelen fracasar frente al uso de equipos inadecuados. Los elementos de aplicación también deben ser materia de conocimiento. Existen equipos para aplicación de soluciones líquidas de alto, medio, bajo o ultra bajo volumen. También los hay para aplicación de polvos o gránulos. No todas las formulaciones se emplean con todos los equipos y viceversa. Es importante elegir el equipo adecuado según el formulado a emplear, la superficie a tratar (porosa o no porosa) o el ambiente en caso de aplicaciones espaciales (hermético o intemperie), y si se trata de una plaga rastrera o voladora. Los equipos pueden ser portables o pesados para montar en vehículos. Cuando elegir uno u otro, dependerá de los recursos económicos y conocimiento aplicado de cada empresa. Lo que sin duda tenemos que conocer, es que existen las combinaciones ideales entre formulados + equipos + plaga a controlar. Que se pueda intentar hacerlo igual, no significa que estemos haciendo lo correcto. Un ejemplo práctico, común en el manejo de vectores, está dado por el control de mosquitos con la aplicación exclusiva de adulticidas con mochilas manuales o moto mochilas. Práctica muy común en zonas de bajos recursos. Algunos dirán… “al menos se hace algo” … Cuando lo recomendable sería aplicar larvicidas manualmente o con pulverizadores de compresión

previa, también motomochilas, y el uso de adulticidas aplicados por nebulización fría o termonebulización. Sin olvidar por supuesto los aspectos preventivos previos en cuanto a la modificación del entorno, descacharrado o eliminación de criaderos, comunicación social, etc. En estos últimos tiempos, la pandemia y el COVID nos han posicionado como una pieza fundamental en los sistemas de salud pública, es nuestra obligación formarnos y especializarnos también en materia de sanitización. En muchos países el concepto de “desinfección” no era incumbencia de las empresas de MIPU, pero a la luz de la realidad muchos han incluido esta alternativa en sus servicios ofrecidos. Entendiendo que el control de organismos patógenos requiere de formación específica y técnicas distintas a las conocidas para control de plagas, debemos invertir recursos para lograr el conocimiento y entrenamiento necesarios. Por último, tenemos que ser sumamente conscientes respecto a la recopilación de datos y su procesamiento. Nada de lo que hagamos será relevante si no queda escrito y documentado. Además de agilizar los procesos administrativos, los sistemas de gestión o software para manejo integrado de plagas como IGEO ERP poseen infinidad de funciones que permiten ordenar y organizar logísticamente los servicios, agendas, rutas, clientes, reportes / gráficas / informes de monitoreo, stocks, etc. No tendría mucho sentido que brindase una descripción de los sistemas de gestión en esta nota, pero si debo recalcar que todas y cada una de las empresas deben contar con el software que más se adapte a su realidad y posibilidades. Debemos ser proactivos en “pensar” nuestras empresas hacia el futuro, donde queremos estar y como queremos que nuestros clientes nos reconozcan. Finalmente, debemos lograr que nos vean como socios estratégicos, previniendo presencia de plagas o sus indicadores, y por ende las no conformidades propias de los procesos industriales auditados. No importa si hoy no tenemos la experiencia o estructura para brindar servicios a los clientes más exigentes, pero si nos preparamos para ellos, podremos brindar servicios de excelencia en el ámbito o segmento que nos toque.

Siempre debemos procurar la implementación de mejoras en nuestros procedimientos y la formación de recursos especializados. Debemos entender que el servicio de MIPU no es un delivery de plaguicidas y que nuestros colaboradores no son “cucaracheros”. Si solo pretendemos solucionar la presencia de plagas aplicando plaguicidas, nos acercamos cada vez más a una persona sin formación, dando lugar al viejo concepto de …” Yo también puedo hacerlo” … y que hoy en día es común en los servicios domésticos y gastronómicos, donde el dueño de casa o local compra su pulverizador, guantes e insecticida asumiendo que podrá hacerse cargo de la situación. El PROFESIONALISMO comienza con la imagen de nuestra empresa y los operarios, el relevamiento y diagnóstico previo a la implementación del programa de manejo poblacional, el uso de las mejores herramientas disponibles y su buen uso, y el seguimiento documentado de nuestra actividad. Nuestra capacidad de comunicación e interacción con el cliente antes, durante y después de haber obtenido los resultados propuestos y esperados, son clave para cumplir con las expectativas de nuestro cliente.