Se ha dicho que las cucarachas podrían sobrevivir a una catástrofe atómica, uno de los muchos mitos sobre estos insectos, junto con el que pueden vivir sin cabeza, que no han cambiado desde su origen o que las cucarachas son capaces de resistir a cualquier insecticida. Los mitos mencionados tienen algo en común, la aparente omnipotencia de las cucarachas, o más convenientemente, las cucarachas sinantrópicas. El “luchar” contra tal enemigo casi invencible otorga al controlador de plagas cierto sentimiento de ser un tipo de “superhéroe”. En primer lugar, la cabeza de los insectos es el tagma cuya función principal es la de la recepción de estímulos del exterior, además de la obtención de alimentos. El llamado sincerebro (llamado así por derivar de la fusión de ganglios) puede, según algunos autores, jugar un papel también en la toma de decisiones y capacidades cognitivas, aunque aún no está claro si disponen de consciencia (aunque es un hecho que “sienten”). Al carecer de cabeza, el sistema nervioso se mantiene activo mientras existan los nutrientes necesarios, tal y como ocurre con la cola de una lagartija (Sceloporus, reptil común en
zonas urbanas mesoamericanas) o con apéndices cercenados de otros animales o el movimiento de una pata de rana a la que se le aplica una corriente eléctrica en un laboratorio. Lo que no implica vida como tal. La cucaracha no está viva, y sin embargo se mueve. Las cucarachas actuales son más modernas de lo que normalmente se cree. Los fósiles más antiguos conocidos de cucarachas son los de las especies Valditermes brennae y Cretaholocompsa montsecana, de hace cerca de 125 millones de años (entre el Jurásico y el Cretácico), muy lejos de los 350 millones de años que tradicionalmente se adjudica a “la cucaracha”. Los fósiles datados antes de estos corresponden a insectos llamados “roachoids” o “parecidos a cucarachas”, que comparten características de mantis y cucarachas, no son cucarachas como tales. De hecho, conforme a recientes estudios en el Institut de Systématique, Evolution, Biodiversité, si excluimos a las mantis, su grupo hermano, el origen de Blattodea (cucarachas+termitas) estaría cerca de los 280 millones de años. La idea de que las cucarachas “apenas han cambiado” proviene desde una perspectiva meramente morfológica y apreciativa. Hoy la biología molecular ha permitido demostrar la ruta cambiante de la historia de estos insectos y que, a lo largo de tanto tiempo, numerosas especies han desaparecido y aparecido. Sí, muchas especies de cucarachas se han extinguido.
a insecticidas registrados en cucarachas son detoxificación enzimática, insensibilidad al sitio objetivo, reducción de la penetración cuticular y comportamientos como la aversión. La resistencia a más de una clase de insecticidas, o resistencia múltiple es también frecuente, pero
ción de los insectos, la casi ausencia de competidores y depredadores y el bajo flujo génico entre las poblaciones, reforzado con la mala comprensión de la rotación y escasa aplicación de métodos alternativos y complementarios a lo químicos. La peor de las resistencias es la que
la cuestión es si realmente serían las únicas pobladoras del planeta. Primero debemos entender cuáles son los efectos negativos de la radiación ionizante en los órganos y tejidos, que como con los tóxicos, depende de la dosis, recibida o absorbida y su potencial para causar
SE HA DICHO QUE LAS CUCARACHAS PODÍAN SOBREVIVIR A UNA CATÁSTROFE ATÓMICA, UNO DE LOS MUCHOS MITOS SOBRE ESTOS INSECTOS, JUNTO CON EL QUE PUEDEN VIVIR SIN CABEZA, QUE NO HAN CAMBIADO DESDE SU ORIGEN O QUE LAS CUCARACHAS SON CAPACES DE RESISTIR A CUALQUIER INSECTICIDA. La resistencia a plaguicidas es también un argumento frecuentemente esgrimido en el control de plagas. Los hábitos arraigados en el control de plagas basado en el uso de plaguicidas y calendarios de frecuencia de aplicación refuerzan el argumento de que “las cucarachas se hacen cada vez más fuertes”. Los mecanismos de resistencia
es diferente a la resistencia cruzada, que se presenta a un mismo modo de acción. Este no es un fenómeno exclusivo de las cucarachas, ni una novedad, es de hecho una reproducción en corto plazo del fenómeno evolutivo, una combinación de la presión de selección por la aplicación de diferentes plaguicidas, junto con la rápida reproductiene el controlador de plagas a aplicar un manejo integral real. Las ideas anteriores, entre otras, han reforzado la idea de que, en caso de la ocurrencia de una guerra nuclear, las cucarachas serían las únicas sobrevivientes. Más allá de preguntarnos de qué “vivirían” las cucarachas si se diera esta situación,
daños, llamada dosis efectiva. La radiación puede tener varios efectos en función de las variables mencionadas, desde malfuncionamiento de órganos y tejidos hasta quemaduras. En menores dosis el cuerpo puede reparar los daños, pero puede llevar a efectos a largo plazo, como aquellos relacionados con la reproducción celular, como el cáncer. Es aquí donde radica la principal diferencia en el efecto de la radiación; la tasa de reproducción de nuestras células es considerablemente mayor, prácticamente continua, que la de las cucarachas, que se da aproximadamente cada 24 horas. No obstante, esta capacidad tiene límite; se encontró que solo el 10% de las cucarachas sobrevivió a la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, pero no son capaces de sobrevivir la cantidad de radiación en el accidente de Chernóbil o Fukushima. Las cucarachas son más resistentes que los humanos, pero hay artrópodos mucho más resistentes, como los tardígrados. Pero no sólo es necesario sobrevivir, si no hay reproducción, como puntualizó el biólogo Mark Elgar, de la Universidad de MelMIP
bourne; si no hay continuidad, no hay vida. Hay una frase atribuida a Charles Darwin, pero que nunca dijo: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive; es aquel que es más adaptable al cambio”. En realidad, Darwin nunca dijo tal cosa. Tal frase o similares son atribuibles a Herbert Spencer, quien lo estableció, antes de que Darwin publicara su teoría, desde un punto de vista desde la competencia económica, así que su enfoque en las charlas motivacionales y empresariales hacia este aspecto tampoco es original. Otra frase relacionada es la de “la sobrevivencia del más apto”, que es correcta desde el contexto biológico, pero más comprendida en fuera de este. Apto en la ciencia de la naturaleza es también llamada eficacia biológica o adecuación (o “fitness” en inglés y con nada que ver con
gimnasios) y consiste en la capacidad de un genotipo para ser transmitido a sus descendientes. Dicho desde las palabras del famoso naturalista inglés: las especies que tienen más posibilidades de sobrevivir no son las más reactivas a los cambios, sino “aquellas que ya tienen buenas características para transmitir a la siguiente generación”, la base de la selección natural. En la resistencia de las cucarachas, a químicos o a radiación, el aspecto clave es la capacidad que tienen para sobrevivir, primero, para después reproducirse. Son características que los individuos pueden o no poseer, no las adquieren, y que es seleccionada por la exposición a los factores de selección, que pueden ser graduales o repentinas. Esa selección ha hecho que muchas especies de cucarachas se extinguieran y otras pudieran pasar sus genotipos a siguientes generaciones.
Solo las poblaciones aptas ante la contingencia que se les presenta, no las reactivas, pueden establecerse y evolucionar. Esto también les ocurre a las empresas (¿Qué harían los controladores de plagas si las cucarachas, la principal plaga de insectos en servicios urbanos, se extinguieran?) Estamos en tiempos inéditosparatodos, en los que buena parte del mundo se ha auto recluido para reducir el contagio de un virus que de pronto se hizo presente en nuestras vidas. Negocios cerraron, otros continuaron trabajando a distancia y muchos otros no volverán a abrir. Podría pensarse que es una situación nueva para el profesional en control de plagas, pero no lo es del todo. De hecho, en varios países ya vivieron un ensayo hace casi una década, en 2009, con la pandemia del virus de influenza AH1N1, que no era precisamente nuevo para nosotros, pues ya había ocasionado una mayor pandemia a principios del siglo pasado, con la mal llamada “influenza española”. Se podría suponer que con la preparación tan reciente algo se hubiera aprendido. La verdad es que casi nada. Ante las impactantes imágenes que llegaban desde China en las que ejércitos de personajes ataviados con trajes dignos de una película de ciencia ficción, recorrían las calles llenando de nubes densas todo lo que les rodeaba, surgió la idea de una oportunidad de negocio, aparentemente fácil. Surgió el ingenio al inventar equipos caseros, el oportunismo para ofrecer desinfecciones de 15 minutos, la oportunidad de vender recetas milagrosas y la subsistencia con nuevos ingresos basados en
En caso de un evento disruptivo la organización debería:
Establecimiento de:. Plan de Continuidad y recuperación.. Plan de control seguimiento y revisión. Garantizar la recuperación de la organización.
Establecimiento de medidas y acciones preventicas frente a:. Trabajadores/as. Clientes. Proveedores. Partes interesadas. Estrategia. Infraestructura
Acciones de una organización o empresa ante un evento disruptivo. (Fuente: International Dynamic Advisors, Intedya Internacional, 2020)
la necesidad desinformada. Nadie ve “virus muertos” (entre comillas intencionalmente), así que la calidad del resultado queda en la fe y el miedo contenido. Esto representa un caso de “sobrevivencia del más apto”. Pero es importante entenderlo de la forma correcta. Durante la fase de transición qué hoy vivimos aún no es claro que empresas sobrevivirán. Algunas empresas dedicadas a servicios contra plagas buscan mediante recursos aparentemente legales ser consideradas las idóneas para la desinfección, otras se están capacitando en el campo de la limpieza que antes se despreciaba, otras más comienzan a reinventarse hacia un servicio integral. Por otro lado, los negocios que ya hacían limpieza y desinfección ahora miran la oportunidad de hacer control de plagas, muchas veces con mayor capacidad económica, certificaciones y estructura empresarial. Ante un hecho disruptivo como la actual pandemia, las empresas deben en primer
lugar ser capaces de adaptarse de la manera más rápida posible. Pero no de manera reactiva, sino planificando el “después”. Esto es lo que se le llama resiliencia del negocio, en el que se es capaz de recuperarse sustentablemente ante un evento no esperado y frecuentemente adverso. Las empresas serán capaces entonces de tener continuidad, siempre y cuando tengan establecido un plan de negocio diseñado para el futuro, incluyendo el manejo de los riesgos, no aquellas que reaccionan al momento y circunstancia.
Para ello es necesario que la empresa identifique y evalúe sus actividades críticas, establezca medidas preventivas, haga un debido análisis de riesgos y, con ello, sea capaz de establecer un plan que le permita sobrevivir y recuperarse de las contingencias que se le presenten; en resumen tener listo su plan de continuidad del negocio. La competencia se incrementa y solo los más aptos (en el sentido evolutivo de la palabra) serán los que pasen a la era post-covid. No solo se trata de sobrevivir, sino ir más allá.
Referencias: Estall H. (2012) Business Continuity Management Systems: Implementation and Certification to ISO 22301. BCS, The Chartered Institute. Legendre F, Nel A, Svenson GJ, Robillard T, Pellens R, Grandcolas P (2015) Phylogeny of Dictyoptera: Dating the Origin of Cockroaches, Praying Mantises and Termites with Molecular Data and Controlled Fossil Evidence. PLoS ONE 10(7): e0130127. Liang, Jun-Hui & Vrsansky, Peter & Dong, Ren. (2012). Variability and symmetry of a Jurassic nocturnal predatory cockroach (Blattida: Raphidiomimidae). Revista Mexicana de Ciencias Geologicas. 29. 411-421. Orr, H. Fitness and its role in evolutionary genetics. Nat Rev Genet 10, 531–539 (2009).
