Manejo Integrado de Plagas o MIP es un concepto antiguo, con origen en el área agrícola. Anteriormente era denominado Control Integrado de Plagas, y después fue reconocido como Manejo Integrado, en el cual el término “manejo” es sinónimo de “acción de conjugar las actividades manuales con tecnologías avanzadas…, con el objetivo de definir decisiones a tomar en un sistema de producción…”, y también es sinónimo de “planificación”.

En el área agrícola, la implementación del MIP representó una postura necesaria frente a las dificultades del control de plagas resistentes, en consecuencia del uso exagerado y muchas veces abusivo del plaguicida. El MIP agrícola vino a disciplinar y proponer el empleo de diferentes herramientas de control, químicas y no químicas, conjugadas, racionalizando el empleo de plaguicidas.

En el área urbana, el MIP fue introducido recientemente en la mitad de la década del 60, ganando fuerzas en la década del 70, con el apoyo de las asociaciones de clase (ABCVP y APRAG), y cada vez siendo más reconocido y practicado hasta los días actuales, con la adhesión de las demás asociaciones. El MIP urbano se configura de forma bastante distinta del MIP agrícola. Eso ocurre porque el área urbana tiene características, necesidades y requisitos propios y bastante diferentes del área agrícola. Sin embargo, las razones que definieron el MIP urbano fueron semejantes a las que definieron el MIP agrícola, o sea, resistencia de plagas sinantrópicas a diferentes ingredientes activos, por el uso elevado y generalizado de plaguicidas, con pérdida ambiental, como reducción de la fauna de aves, entre otros, y con históricos de situaciones relacionadas a la seguridad toxicológica humana y animal.

Filosofía del MIP urbano

El área urbana tiene particularidades que se basan en exigencias muy criteriosas, por ser un área cerrada, donde conviven el hombre y animales domésticos. Ciertas posturas vinculadas y prioritarias para el MIP agrícola no encajan, tan simplemente, en el MIP urbano. Así, el control biológico y la manipulación genética, apenas para decir algunas, son posturas complicadas en el área urbana, pero no totalmente imposibles. No apenas la dificultad operacional es un hecho, pero también la aceptación de la propia población. El ejemplo del “mosquito transgénico” puede representar esta dificultad.

De esta forma el MIP urbano tiene un fuerte carácter de manejo ambiental, considerando que la causa primaria de infestación de plagas en el área urbana está asociada al ambiente. El ambiente urbano permite el acceso por diferentes puntos de entrada, tiene fuerza de atracción por la oferta de alimento y agua, ofrece abrigo en grietas y huecos distintos, lo que motiva infestaciones y reproducción de diferentes plagas, gradualmente más variadas y más adaptadas al ambiente humano.

La cuestión ambiental, como causa de infestación por plagas sinantrópicas, asume un papel tan primordial, al punto de haber una introducción de expresiones “salud ambiental” y “control ambiental” en el segmento, y éstas pasan a ser parte de los nombres de empresas, sean de fabricantes de plaguicidas, equipos y accesorios, como de prestadores de servicios. Cambia el enfoque y cambia el foco.

MIP urbano pasa a ser la práctica, sin embargo surgen y todavía existen algunas distorsiones. MIP no es una técnica, no es una metodología, no es un fragmento. MIP es una filosofía. Es un todo. No se refiere a técnicas químicas apenas, ni a las no químicas apenas. Se refiere al modelo necesario, caso a caso.

Partiendo de un ejemplo de lo cotidiano, no comer frituras no representa un programa de alimentación o de vida saludable. Está dentro, pero no representa. Un programa implica mucho más, incluyendo una filosofía de vida. Así como MIP. Existen quienes juzgan que tapar huecos sea el significado del MIP. Está dentro, pero no es. MIP es una filosofía de programa sostenible. Requiere entendimiento y postura. MIP es una estrategia múltiple para el control de plagas sinantrópicas, con carácter de prevención, actuando en la reducción de posibilidades de infestación. La infestación, si pensamos en hospitales y áreas de alimentos, por ejemplo, ya significan “desastres”, con posibilidades de contaminación alimentaria, infecciones alimenticias y daños.

Como dicho por Lucia Schüller, en la Revista V&P, Ed. 13, “Los servicios evolucionaron. Controlar plagas se volvió una tarea mucho más compleja, de análisis de datos, de monitoreo de situaciones en campo. Hoy, controlar plagas se asemeja mucho más al método científico que hace unos años atrás”. Ricardo Soares Matias, renombrado investigador en el área de sinantrópicos, en la revista V&P, Ed. 30, define el control de plagas en el área urbana como GIP, que significa Gerenciamento Integrado de Plagas. Gerenciamento, en este caso, como dice Matias, es una tarea que va más allá del manejo. Requiere interpretaciones variadas de situaciones y acciones distintas.

Jair Rosa Duarte, en la Revista V&P, Ed. 34, cuyo tema, entre otros tantos, lo caracterizó; en “Origen de las Plagas” hablaba sobre “la ocupación del hombre y sobre cómo la construcción de áreas urbanas generaron una grande sinantropía y una gran diversidad de animales sinantrópicos”, así como “nuevas condiciones creadas… favorecieron animales con altos potenciales de afectar las condiciones de salud de sus amigos sinantrópicos: el hombre”. Así, se refuerza el concepto del MIP como filosofía de vida y de trabajo, con la connotación personal de GIP como Gerenciamiento Inteligente de Plagas.

Implementación y gestión de un programa GIP

Considerando que el control ambiental es la base del GIP, podemos afirmar que el primer paso es la inspección criteriosa del ambiente, para la realización de un diagnóstico, que irá a definir: plagas infestantes, sensibilidad del local, criticidad de infestación, medidas correctivas y preventivas relacionadas al ambiente y a la higienización.

A partir de esta etapa, se pasa a la fase de tratamiento, que debe englobar trampas, bloqueos de acceso a las plagas y control químico. El control químico debe ser lo menos invasivo posible, priorizando técnicas de aplicación puntual, cebaderos insecticidas biológicos, formulaciones seguras, de preferencia con base acuosa y DL50 alta, formulaciones con efecto de impacto o knock down (KD) o con efecto de residualidad más grande de acuerdo con la caracterización del área y si es interna o externa.

La gestión de los resultados tiene por base el monitoreo continuo, en intervalos iguales o inferiores a períodos mensuales, acompañados de una planilla con resúmenes históricos de infestaciones y porcentuales de reducción de esas mismas. La coparticipación del cliente es un factor relevante y un checklist de medidas de corrección del ambiente y bloqueo de la accesibilidad de plagas, bien como de higienización, debe entregarse y ser exigido por el mismo.

Dinámica ambiental y de las plagas

La aparición de plagas tiene que ver con ambientes críticos, de alta atracción, y muchas veces sensibles, de mucha atención, como hospitales, áreas alimenticias y laboratorios relacionados a la salud. Infecciones hospitalarias, contaminaciones alimenticias, problemas relacionados a la imagen de un establecimiento y muchas otras cuestiones sanitarias y legales pueden estar vinculadas a plagas.

La dinámica ambiental y la dinámica de infestaciones están asociadas y por lo tanto hay una necesidad de una correlación favorable al control. Es necesario tomar medidas que minimicen estas dinámicas, en el sentido de contribuir para obtener mejores resultados. Higienización del local, almacenamiento y entrada de mercancías, cuidados en la importación de plagas en embalajes infestados, etc., son exigencias paralelas que deben ser igualmente pensadas y planeadas. La presión externa de plagas puede exceder los límites del área sobre la cual se está prestando el servicio.

Dinámica de los plaguicidas

Por otro lado, la dinámica de los plaguicidas y formulaciones más modernas presentan diferenciales de seguridad toxicológica de gran importancia, y que dejan menor residualidad, por ejemplo, requiriendo un mayor seguimiento del cliente por parte de la prestadora de servicios. Puede existir la necesidad de cambio de estrategia química, como cambios de ingredientes activos y formulaciones.

Agente de salud

El profesional del control de plagas sinantrópicas cumple el rol de agente de salud, al cual se le exige, cada vez más, profesionalismo y conocimiento técnico diversificado sobre plagas, ambiente, legislación, modo de acción de productos químicos, además de una relación interactiva con el cliente.

En el área agrícola, el nivel de infestación aceptable está directamente relacionado a los daños que ocasiona, o sea, a los perjuicios financieros. En el área urbana no hay cómo definir un límite aceptable, ya que la presencia de plagas está directamente relacionada a la salud, sea por contaminación ambiental o contaminación alimenticia, aunque también habría que considerar los perjuicios económicos graves generados cuando, por ejemplo, roedores destruyen sacos en un supermercado. En determinadas situaciones, como en centros quirúrgicos y lactarios, el nivel de infestación único aceptable y posible es cero.

La figura 2 resume los conceptos aquí dichos.