El concepto de plaga tiene un origen antrópico, y como tal, varía sutilmente entre persona y persona. Si bien la mayoría estamos de acuerdo con que una determinada especie es o no plaga, siempre puede haber excepciones y esta variación en el grado de tolerancia ante la presencia de insectos, ácaros, aves o alguna otra especie invasora no solo depende de la persona en sí, sino también del escenario donde se desarrolla la plaga. No es lo mismo un quirófano, un restaurante, un depósito de materia prima o una habitación de hotel.

Citando alguna definición, podemos especificar el concepto de Plaga Urbana como animales que compiten con el hombre en la búsqueda de alimentos y agua, invadiendo los espacios donde se desarrollan las actividades humanas; generando perjuicios como destrucción de alimentos, fibras, estructuras de viviendas, transmisión de enfermedades, disminución del confort, daño en especies ornamentales o simplemente percepción de rechazo.

Los profesionales en el manejo de plagas deben tener como objetivo controlar la plaga de manera rápida, eficaz y eficiente; tarea que suele no ser simple y requiere de una adecuada aptitud profesional para encarar esa misión de manera responsable y seria, adaptándose rápidamente a cada cliente, entendiendo sus problemas, satisfaciendo sus necesidades y manejándose siempre dentro del marco regulatorio vigente.

Cuando hablamos de control de plagas en hoteles, resorts y afines recordemos que existe una amplia gama de plagas en una gran variedad de ambientes. Estos escenarios poseen un gran flujo de personas, espacios con áreas verdes, restaurantes, zonas recreativas, habitaciones y lugares abiertos al público 24 horas; aspectos a tener presentes en el momento de implementar un Manejo Integrado de Plagas.

Los hoteles, resorts y afines viven de la reputación, por lo que el mal manejo de plagas repercute directamente en una disminución sustancial de clientes. Los huéspedes no deben ver plagas, ni sentir olor a insecticidas. Siempre se deben encarar los tratamientos a realizar con bajo perfil, tratando de pasar desapercibido. Se deberá tratar los cuartos sin huéspedes, así como los bares y restaurantes cuando están cerrados.

Es muy importante el diálogo con los empleados a fin de detectar de manera rápida los problemas y poder actuar en consecuencia.

En síntesis, existen numerosas plagas en numerosos escenarios. A fin de intentar abarcar los principales tópicos en el manejo de las plagas más importantes en hoteles, resorts y afines, abordaremos a la chinche de la cama, plaga destacada en estos ambientes.

Chinche de cama (Cimex lectularius)

En los últimos años han aumentado las consultas sobre el manejo de este hemíptero. Es una de las principales especies que mantiene preocupados a los responsables de sanidad en los hoteles.

Este resulta ser un insecto complejo de manejar. El principal esfuerzo debe centrarse en realizar una inspección precisa para poder llevar a cabo, posteriormente, tratamientos focalizados con productos específicos aprobados para tal fin. Dicha inspección suele llevar mucho tiempo operativo.

¿Qué buscamos cuando inspeccionamos?

Los adultos de las chinches de la cama miden entre 4 y 8 mm de longitud, no tienen alas y son de color marrón claro distribuido de forma uniforme a lo largo de todo el cuerpo. Poseen patas bien desarrolladas que les permite sujetarse fuertemente al huésped durante la ingesta, y tienen unas antenas prominentes adyacentes a los ojos compuestos.

Las inspecciones y los tratamientos tienen que ser minuciosos. A modo de guía la búsqueda debe concentrarse en los siguientes lugares:

  • Colchones, incluyendo debajo de los botones y costuras.
  • El armazón y la cabecera de la cama, así como en las almohadas y sábanas.
  • Patas de la cama, prestando especial atención sobre todo si son huecas.
  • Mesitas de luz y muebles en general.
  • Cualquier hendidura en la pared.
  • Debajo del empapelado de la pared.
  • Dentro de las tapas de enchufes e interruptores de luz.
  • Detrás de cuadros y espejos.

Manejo: aplicación de insecticidas

En cuanto a la aplicación de insecticidas, recordemos siempre usar productos registrados para ese uso. Los tratamientos focalizados con piretroides microencapsulados, insecticidas reguladores de crecimiento e insecticidas en polvo suelen dar resultados positivos, sobre todo, cuando incluimos en la rotación la aplicación de carbamatos.

Como elementos de aplicación, se recomienda el uso de boquillas de abanico para tratamientos amplios en superficies y de cánulas para tratamientos en hendiduras; no se recomiendan las nebulizaciones puesto que no generan suficiente penetración.

Si el producto lo permite, tratar los colchones, en las costuras y cremalleras. No aplicar insecticida en las sábanas. Tratar los elementos estructurales de la cama.

Aplicar polvo insecticida en los elementos eléctricos y electrónicos, en teléfonos, despertadores y televisiones, y en las cajas eléctricas. Los interruptores deberían ser desmontados y tratados también.

Aplicar insecticida en las paredes, principalmente en los encuentros con el suelo y debajo de los zócalos. Tratar todos los muebles y todos los elementos que puedan estar dispuestos en las paredes.

Inspeccionar y tratar todas las habitaciones. Incluso las habitaciones colindantes a la habitación infestada, las adyacentes y las que se encuentran en pisos superiores e inferiores, deben ser inspeccionadas y tratadas si es necesario.

Una aplicación química que omita lugares donde pudiera haber individuos escondidos dará como resultado un tratamiento fallido.

Otros métodos de manejo

Lavado

El lavado de las prendas de vestir y tejidos a 60 °C durante 30 minutos mata a todos los estadios de la chinche. El secado de los tejidos con aire caliente y seco a una temperatura de 40-45 °C durante 30 minutos también consigue eliminar todos los estadios. Se recomienda complementar el lavado con un secado a la máxima temperatura posible y el mayor tiempo posible en ambos procedimientos.

El lavado en seco con percloroetileno consigue matar todos los estadios del ciclo biológico de las chinches.

Tratamientos con temperaturas extremas

Existen equipos que producen un calor o un frío extremo que se pueden utilizar para tratar las camas y otras superficies. Estas técnicas son de especial utilidad en zonas sensibles donde no se puedan utilizar insecticidas. Estas técnicas han mostrado ser efectivas contra las chinches, complementadas con la aspiración.

La congelación a -20 °C también consigue un control al 100%. Los materiales tratados se han de dejar el tiempo suficiente para asegurar que la temperatura alcance el valor de congelación deseado. Los tiempos de tratamiento pueden oscilar de unos días a semanas. Por supuesto que este tipo de tratamientos tiene una residualidad nula.

Tratamientos con vapor

El éxito de esta técnica radica en función de la calidad del vapor. Este método es particularmente útil ya que mata todos los estadios del insecto, incluido el huevo. Se recomienda un vapor seco con una humedad inferior al 5% y a una temperatura de 94 °C, aplicado a alta presión.

Fundas para colchones

Los colchones son uno de los puntos más importantes de las infestaciones de las chinches, donde normalmente hay una mayor concentración de insectos, pero también son los lugares más delicados de tratar porque en ellos las personas pasan un tercio de su vida en contacto directo.

Referencias

  • Guía Científica de Truman para el Control de Plagas.
  • Boase, C. J. (2001) Bed bugs, back from the brink. Pesticide Outlook.
  • Manual de las Chinches de la cama, Killgerm, Barcelona, España.
  • California COP Guidelines for the Control and Prevention of Bed Bug Infestations in California.