Si bien el canal tradicional representa el 70 % de la participación del mercado peruano, las condiciones del país lo sitúan entre los más atractivos para invertir en el sector retail. Esto se debe, entre otros factores, a la creciente demanda y a una penetración de los supermercados todavía limitada. El mayor consumo se concentra en productos de categoría food, abarrotes, bebidas, carnes, frutas, verduras, embutidos, panadería y comida preparada.
Aun cuando los atributos y beneficios que busca el cliente están vinculados a la cercanía, variedad de productos, precios competitivos y la oferta de servicios complementarios, el consumidor cada vez resulta más exigente en cuanto a la calidad de lo que compra. La presencia de plagas en los productos que se comercializan genera insatisfacción y reclamos, y consecuentemente pérdida de valor de marca, que es uno de los activos más importantes de cualquier cadena.
La lealtad del consumidor está directamente relacionada con la satisfacción y con experiencias positivas. Considerando el alto flujo de productos hacia los supermercados, se entiende que muchas infestaciones vienen desde el origen o de la cadena de distribución. Por ello es fundamental establecer un sistema de auditorías orientadas a garantizar que los programas de manejo integrado de plagas implementados en el origen, los almacenes intermedios y la distribución sean efectivos.
El diseño y mantenimiento sanitario es un conjunto de acciones preventivas y correctivas destinadas al funcionamiento de la infraestructura con un marcado énfasis en la inocuidad de los alimentos.
Constituyen alternativas de exclusión la instalación de burletes o pestañas de PVC, cortinas de PVC que cubran completamente los ingresos con un traslape entre fajas del 50 %, cortinas de aire con caudales superiores a 8 m/s medidos a 1 metro del suelo, mallas con un mesh adecuado y otras barreras equivalentes. El área de mantenimiento, con apoyo del proveedor de MIPU, debe identificar de manera permanente las fallas en la infraestructura que constituyen rutas de acceso para plagas o que brindan refugio, para gestionar las mejoras necesarias.
El fortalecimiento permanente de la limpieza en las tiendas deberá estar dirigido a eliminar cualquier ofrecimiento de alimento, pues limitar a las plagas de los recursos necesarios para su supervivencia resulta relevante y prioritario en el enfoque preventivo.
El uso de trampas de luz UV-A para insectos voladores, así como de trampas pegantes para insectos rastreros y roedores sinantrópicos, además de jaulas de atrape vivo y trampas de golpe, constituye herramientas no tóxicas de alto impacto en el control de las plagas que lograron vulnerar la infraestructura.
Las aplicaciones de plaguicidas deben ser la última opción y se orientarán a tratamientos puntuales y focalizados. En ellos se debe privilegiar el uso de cebos cucarachicidas de reconocida efectividad e insecticidas líquidos como las piretrinas naturales, de muy buena performance y bajo riesgo de contaminación de productos alimenticios y de intoxicación por exposición.
Por último, pero no menos importante, resulta clave la modificación de hábitos, prácticas y conductas de los trabajadores que favorecen la presencia de plagas. Ello se debe lograr a través de campañas comunicacionales de sensibilización, promoviendo conductas saludables orientadas a la modificación de las condiciones que permiten la presencia de plagas.
