El control de roedores muestra en la actualidad, como tendencia claramente definida, la desaparición del uso abusivo e indiscriminado de raticidas y el aumento de la aceptación del concepto de control integrado, definido como un sistema de gestión que, evaluando la dinámica poblacional de los roedores y su relación con el ambiente asociado, utiliza todas las técnicas disponibles para mantenerlos en niveles inferiores a aquellos que perjudiquen la salud y la economía del hombre.
En este contexto metodológico, la adecuada colocación de rodenticidas químicos, bajo la premisa de optimizar su impacto, resulta preponderante. Para ello, conocer las bases biológicas de la utilización del espacio por parte de las ratas es el principal orientador de los criterios operacionales a utilizar en el momento de decidir la ubicación de un cebo rodenticida.
En primer término recurramos al viejo trabajo Observations on active touch del psicólogo estadounidense Jerome James Gibson, publicado en el año 1962 en la revista científica Psychological Review. En él se bautiza como sistema háptico al complejo conjunto de estructuras y funciones que permite a un individuo la localización y discriminación de los objetos presentes en el ambiente a partir de los estímulos recibidos por los receptores cutáneos y kinestésicos.
En las ratas, la percepción háptica es la principal fuente de información para la elaboración de una representación primaria del entorno e implica movimientos en el espacio orientados a la estimulación de una serie de pelos sensoriales o vibrisas, componentes del sentido del tacto, dispuestos en la región cefálica y nombrados de acuerdo a su localización como mistaciales, superciliares, submentonianos, intrarramales y genales.
Los barridos rítmicos de las vibrisas mistaciales o bigotes son el principal modo de generar la información perceptual que, en definitiva, es la que modula los desplazamientos del animal gracias al alto contenido espacio-temporal que le otorgan las interacciones entre la disposición de las vibrisas, las características espaciales del objeto y los movimientos de aquéllas más allá de dicho objeto.
Además, una gran variedad de comportamientos adaptativos tienen origen en este proceso. Por ejemplo, la discriminación entre diversas texturas da lugar a la construcción de asociaciones entre texturas específicas y eventos aversivos o atractivos.
La información recibida por las vibrisas, vibración, contacto y diferencias de presión provocadas por la cercanía de un objeto, es transmitida a través del sistema nervioso por medio de neuronas que son capaces de codificar localización, deflexión, dirección, inicio, término, duración, amplitud, velocidad y patrones temporales de los estímulos aplicados a cada vibrisa.
La representación del entorno proporcionada por las vibrisas representa aproximadamente el 20 por ciento del total de entradas somáticas de la rata y ocupa aproximadamente el 30 por ciento de la superficie total del córtex somatosensorial.
Debido al hecho de que esta representación cortical supera ampliamente a la de los otros sentidos, se puede afirmar que estos animales son prioritariamente vibrisales. Es por ello que los movimientos de Rattus rattus y Rattus norvegicus son primariamente gobernados por el tacto y muestran una marcada tigmotaxis, término definido por Treit y Fundytus en el año 1989 como la tendencia de los roedores a mantenerse y desplazarse próximos a superficies verticales.
En virtud de ello, la cuestión concerniente a la elección de los lugares de colocación del raticida obliga a tener presente que los movimientos espaciales de las ratas se efectúan mayoritariamente en las proximidades de superficies verticales. Es necesario recordar que estos trayectos se repiten diariamente. Por tanto, la presencia de indicios permitirá inferir que los individuos que los provocaron regresarán al lugar casi con seguridad.
En base a estos y a otros elementos, es posible elaborar una serie de reglas básicas a tener en cuenta para el establecimiento de los puntos de cebado.
1. Cebado en madrigueras de Rattus norvegicus
El control de Rattus norvegicus en exteriores tendrá como prioridad la colocación de raticidas en el interior de las madrigueras. Para ello, con la ayuda de un embudo o de una cuchara de mango largo, se deberán introducir 50 gramos de producto unos 20 centímetros en el interior de la madriguera. La reposición será diaria.
Rattus norvegicus es sensible a cambios en su ambiente. Por tanto, los cebos deben ser aplicados provocando el menor disturbio posible sobre el nido, pues sus moradores rechazarán elementos desconocidos, o los que asocien a un disturbio en su rutina diaria. Es posible entonces que, durante el primero y segundo día, los miembros de la madriguera quiten el cebo de su interior sin consumirlo. En este caso debe ser repuesto hasta que se inicie el consumo. Una vez sucedido esto se duplicará la cantidad de producto colocado, 100 gramos.
El éxito de esta práctica reside en el hecho de que las respuestas individuales ante un alimento son dictadas por una estrategia del forrajeo que busca reducir al mínimo el riesgo del ataque por ratas más dominantes o depredadores. En consecuencia, la aceptación del cebo colocado de esta manera es óptima, dos veces superior al dispuesto en puntos de cebado externos.
2. Cebado en lugares de tránsito
Cuando se dispongan rodenticidas fuera de las madrigueras, se lo hará en los lugares de tránsito de roedores o sendas. La individualización de éstas se llevará a cabo mediante la cuidadosa inspección de las áreas con cobertura vegetal abundante y de los espacios adyacentes a las construcciones.
El cebo deberá ser dispuesto en lugares protegidos, tanto naturales, por ejemplo oquedades, piedras o ramas, como artificiales, grietas de construcciones o detrás de cualquier objeto existente a consecuencia de la actividad del hombre, pero siempre fuera de la luz solar directa. Se podrá modificar discretamente el medio para cubrir el cebo a través de la relocalización de objetos ya presentes en él. La ubicación de un punto de cebado debe ser invariable.
3. Cebado en interiores
En interiores, la disposición de cebos se efectuará a cinco centímetros de distancia de las paredes u otras superficies verticales. Como parte de sus movimientos espaciales, las ratas establecen detenciones durante las que descansan y se acicalan. Ellas se llevan a cabo en esquinas u otros sitios que les posibilitan que ambos flancos tomen contacto con alguna superficie; en consecuencia, estos puntos son los que se deberán cebar preferentemente.
La distancia entre los puntos de cebado oscilará entre los 3 y los 20 metros, de acuerdo a la gravedad de la infestación. En los ambientes donde el alimento y el refugio se distribuyan irregularmente, es probable que la abundancia de ratas no sea homogénea y, por tanto, los puntos de cebado también deberán tener una disposición no regular.
4. Particularidades del control de Rattus rattus
El control de Rattus rattus presenta mayor grado de dificultad debido, en primera instancia, a que esta especie es notablemente más neofóbica que su congénere, por lo que la aceptación de cebos es más lenta, y segundo término, a lo compleja que resulta la localización de las áreas de actividad, a consecuencia de su predilección por sitios alejados del suelo.
A raíz de esto último, a diferencia de Rattus norvegicus, la colocación de raticida estará concentrada en los lugares altos de las construcciones, entretechos, azoteas, altillos y partes superiores de silos. También deberán establecerse puntos de cebado en los lugares de tránsito, tuberías, cornisas, vigas y tendidos eléctricos y telefónicos. Las características de todos estos lugares hacen que, por su versatilidad de manejo, el bloque parafinado sea la formulación de elección.
5. Patrón alimentario de Rattus rattus
Se deberá tener en cuenta que el patrón alimentario de Rattus rattus comporta la obtención de pequeñas cantidades de comida en diferentes fuentes. Por tanto, la estrategia basada en un gran número de puntos de cebado tendrá mayores posibilidades de incrementar su eficiencia.
6. Madrigueras arbóreas
Las ya referidas aptitudes trepadoras de Rattus rattus le permiten construir madrigueras de forma esférica a partir de restos de follaje en los sectores altos de la vegetación arbórea. En ambientes urbanos es frecuente que nidifique en las copas de árboles y palmeras de los parques públicos. En este caso debe ser aplicado el concepto desarrollado como fundamento del cebado de madrigueras de Rattus norvegicus: el cebo debe ser colocado en el propio lugar en que se encuentre el nido y, cuando esto no sea posible, en la base del árbol en cuestión.
El universo de variables que convergen en el modelado de una infestación ocasionada por roedores es el que dará el formato final a los criterios operacionales a aplicar en cada caso. Por eso, en éste como en tantos otros aspectos del control de roedores, las generalizaciones conceptuales como la que compone este artículo jamás podrán reemplazar a la información particular obtenida en cada diagnóstico de situación, el inicio indispensable de toda intervención.
