El manejo integrado de plagas por su propio espíritu tiene un enfoque preventivo que se adelanta a las infestaciones y se sustenta en la gestión de las condiciones que favorecen la presencia de plagas en una instalación. Ello implica básicamente la sumatoria de un programa de diseño y mantenimiento sanitario, un programa de limpieza y saneamiento, así como un programa de control de plagas eficiente. El origen de la infestación de manera general está vinculado dos posibilidades: materia prima, productos u otros que ingresan infestados desde el origen o al entorno que provee plagas que ingresan por rutas de acceso constituidas por fallas en la infraestructura. En este último caso el mantenimiento sanitario cobra de materiales entrantes y un sistema de monitoreo efectivo de plagas, puede minimizar la probabilidad de infestación y limitar la necesidad del uso de pesticidas. Para abundar en las recomendaciones señala que las posibles fuentes de alimentos deben almacenarse en contenedores a prueba de plagas por encima del suelo y preferiblemente lejos de las paredes. Cualquier posible refugio incluyendo equipos viejos y sin usar, deben retirarse. El paisaje que rodea un establecimiento de alimentos debe diseñarse para minimizar atraer y albergar plagas. Del mismo modo en el sistema HACCP que se basa en un sistema de ingeniería conocido como Análisis de Fallas, Modos y Efectos, donde en cada etapa del proceso, se observan los errores que pueden ocurrir, sus causas probables y sus efectos, para entonces establecer mecanismos de control. En ese contexto es fundamental considerar los ambientes de producción y almacenamiento de materias primas y productos terminados como potencialmente causantes de contaminación o adulteración de productos en la medida que pueden favorecer la presencia de plagas si no son herméticos y están bien mantenidos. El análisis de peligros, seguido por una evaluación del riesgo, para estimar la ocurrencia probable de los peligros para la salud y la gravedad de sus efectos debe considerar la necesidad de implementar programas de mantenimiento sanitario robustos orientados a minimizar el riesgo de contaminación de los ambientes de producción y almacenamiento, así como a maximizar la limpieza de ambientes y equipos. Otras normas de inocuidad como BRC Global Standard FOOD SAFETY 9.a edición, establecen de igual forma la necesidad de que las instalaciones cuenten con un programa de mantenimiento que garantice ambientes adecuados para la producción y almacenamiento de alimentos. El capítulo 4 titulado “Normas relativas a los establecimientos” especifica que el establecimiento de producción debe tener el tamaño, la ubicación y la construcción adecuada, así como debe mantenerse para disminuir el riesgo de contaminación y facilitar la producción de productos terminados seguros y legales. El Numeral 4.7 indica que se deberá implementar un programa de mantenimiento efectivo para las instalaciones y equipos a fin de evitar la contaminación. La norma AIB en su capítulo 2 “Mantenimiento para la Inocuidad de los Alimentos” indica que se debe contar con un programa de diseño, mantenimiento y manejo de equipos, edificios y terrenos para brindar un ambiente de producción higiénico, eficiente y confiable. Esta norma tie el numeral 2.10 que específicamente señala que los materiales, estructuras y mantenimiento del edificio y equipos deben contribuir con el Programa de Manejo Integrado de Plagas. En resumen, el Mipu con su enfoque preventivo, se basa en la gestión de las condiciones que favorecen la presencia de plagas, en ese orden de ideas el programa de mantenimiento sanitario en la industria de alimentos es la punta de lanza para evitar infestaciones y/o controlarlas abordando la causa raíz.