Normalmente nos referimos a “trampas de feromonas” cuando en realidad esas trampas suelen tener como atractantes a dispositivos de liberación controlada que emiten de manera precisa y regular semioquímicos, los cuales pueden o no incluir a las feromonas.
Los semioquímicos son compuestos químicos volátiles que actúan de intermediarios en las interacciones entre organismos, desencadenando así respuestas comportamentales o fisiológicas. En otras palabras, es la forma que tienen muchos insectos de comunicarse. Esa comunicación en muchas ocasiones cumple un rol clave para que se cumpla el ciclo de vida del insecto.
Los semioquímicos a su vez podemos clasificarlos en dos grandes grupos: los aleloquímicos y las feromonas. Este agrupamiento depende de si las interacciones son interespecíficas o intraespecíficas, respectivamente.
Entonces, cuando nos referimos a los aleloquímicos estamos hablando de sustancias que comunican a individuos de una especie diferente de la especie que los emite. Los aleloquímicos están subdivididos en varios grupos dependiendo de cómo influye esta comunicación entre el emisor y el receptor. Si es favorable al receptor pero no al emisor las llamaremos kairomonas; si la respuesta del individuo es adaptativamente favorable al emisor pero no para el receptor se denominan alomonas; y por último, si es favorable tanto para el emisor como para el receptor se denominarán sinomonas.
En cuanto a las feromonas, del griego phereum, llevar, y horman, excitar o estimular, son sustancias liberadas por un miembro de una especie para causar una respuesta específica en otro miembro de su misma especie.
Las feromonas pueden ser clasificadas adicionalmente con base en la acción intermediada, tal como una feromona de alarma, de congregación o agrupamiento, sexual, etc.
Ya sean aleloquímicos o feromonas, algunas veces es útil referirse a ellos como interruptores de la cópula, atrayentes, repelentes, disuasivos, estimulantes u otros términos descriptivos para simplificar su identificación.
¿Por qué usarlos?
Las feromonas sexuales y las kairomonas son de particular interés para quienes practican el Manejo Integrado de Plagas. Estos compuestos pueden ser utilizados en diferentes aplicaciones: monitoreo de niveles poblacionales, delimitación de áreas infestadas, identificación de áreas a tratar con insecticidas, monitoreo del progreso de operaciones de control, control por el método de confusión sexual o interrupción de la cópula, trampeo y control de insectos por captura masiva en diferentes tipos de trampas.
Poseen numerosas ventajas que podemos explotar. No son contaminantes del medio ambiente, reducen la población de la plaga por largos períodos, son fácilmente usadas y manipuladas para el MIP cuyas bases son ecológicas, tienen un bajo riesgo en el manipuleo del producto y poseen alta especificidad, lo que brinda precisión en su aplicación en el monitoreo y control.
Son ideales para usar en áreas sensibles donde existan restricciones en el uso de determinados insecticidas. Además, no hay registros actuales que indiquen fenómenos de resistencia como ocurre con el frecuente uso de plaguicidas químicos.
