Escribir acerca de las palomas no está prohibido, alimentarlas sí
Marcelo Castillo reflexiona sobre las palomas urbanas, su historia, los conflictos de convivencia y las alternativas de manejo.

Para este columnista, escribir acerca de las palomas no está prohibido ni vetado ni infraccionado, al contrario, escribo por una parte, con la pluma de un controlador de plagas y por la otra, con un punto de vista animalista, colombófilo, por decirlo de alguna manera, desde la altura, como un ave posada en la cornisa de un campanario, atenta y sigilosa ante cualquier posibilidad de sustento para bajar a comer de la mano del anciano solitario, de la mano del niño travieso, tierno y compasivo o de cualquier mortal sentado en el banco de la plaza, que mata el tiempo, es que la paloma nunca morderá la mano que le da de comer, se acostumbró a vivir entre nosotros porque se lo enseñamos; no invadieron las ciudades; fueron las ciudades quienes las crearon y las invitaron a quedarse, para terminar abandonadas a su suerte.
Como no evocar a Cher Ami (en francés significa querido amigo) una valiente paloma mensajera que salvó la vida de muchos soldados estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial. Era la única paloma que permanecía viva, la última esperanza, todas las anteriores habían sido abatidas por los alemanes.
El mensaje portaba las coordenadas del Batallón Perdido, este decía: “Estamos a lo largo de la carretera paralela a la 276.4. Nuestra propia artillería está realizando un fuego de barrera sobre nosotros. Por el amor de Dios, deténgalo”.
En medio del fuego cruzado, el ave perdió un ojo, una pata y padeció una herida en el pecho, no en vano voló 40 kms en 25 minutos para entregar el comunicado y detener el bombardeo.
Finalmente, los médicos de la milicia norteamericana amputaron su pata y le hicieron una prótesis ortopédica de madera, vivió y murió como una heroína. Tras su muerte en 1919, el cuerpo fue disecado y hoy se conserva en el Museo Nacional de Historia en Washington.
Cierto es que, las palomas mensajeras inspiraron el romanticismo durante siglos, representaron el deseo de enviar notas y recuerdos a un ser amado que estaba lejos. Después volvían a su palomar (Colombófila) luego de entregar las cartas, en una bella época pasada fueron un clásico de amor, paz y felicidad.
Por otro lado, con la mirada y la pluma de un controlador de plagas, debo admitir que tampoco son de los trigos muy limpios, perdonando la expresión, no les importa dejar la cagada durante el vuelo o mientras están posadas, transmiten enfermedades virales a mamíferos y a humanos, por contacto directo con animales infectados o simplemente con superficies contaminadas.
De acuerdo con una publicación especializada, el año 2007, cuya autoría pertenece al extinto médico veterinario Dr. Daniel González- Acuña, en aquel tiempo docente de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Concepción, sede Chillán. El estudio concluyó que la especie Columba livia, podía transmitir más de 30 enfermedades a los humanos y otras 10 a los animales domésticos. En términos de salud pública, según el profesional, las zoonosis de mayor importancia son: clamidiosis, criptococosis, aspergilosis, salmonelosis, listeriosis y estafilococosis, malestares y achaques transmitidos a través del aire o de las excretas.
Pero vamos al grano, existen muchos mitos y verdades que rondan alrededor de estas plumíferas, desde llamarlas despectivamente “ratones con alas” hasta compararlas con ejemplos de la vida misma como simples fábulas o refranes utilizados en lo cotidiano, algunos de los que más recuerdo, a saber: “Hay personas que son como las palomas, cuando están en el suelo comen de tu mano, pero cuando vuelan alto te cagan encima” o la fábula de la paloma en el ajedrez; “Discutir con un tonto es como jugar al ajedrez con una paloma. No importa lo bueno que seas en el juego, la paloma simplemente derribará todas las piezas, se cargará en el tablero y se jactará como si hubiese ganado”; “se cree una blanca paloma”; “hizo un gol de paloma”; “es tan orgulloso que saca pecho de paloma”, “le gusta ver Netflix comiendo palomitas”, así existen muchos más, pero se me volaron de la imaginación.
Están presentes desde los tiempos bíblicos como la que volvió al Arca de Noé con una rama de olivo en el pico, anunciando que el Todopoderoso había puesto fin al diluvio o una que apareció como presencia del espíritu de Dios en el bautizo de Jesús, en las orillas del río Jordán.
Admitamos que en la antigüedad fueron utilizadas como servicios de mensajería, transportaban información vital tanto en la guerra como en el amor, aunque con el avance, progreso y desarrollo de nuevas formas de comunicación, fueron reemplazadas por el telégrafo, el teléfono, el fax, internet y drones, definitivamente se perdió la fantasía romántica y novelesca en la cual las palomas entregaban declaraciones y cartas apasionadas.
Salvaron miles de vidas en los conflictos bélicos, es más, gracias al gran sentido de orientación que poseen, como auténticos GPS del aire, eran condecoradas con medallas de honor por cumplir con su misión en medio de las balas, sin embargo, lamentablemente fueron abandonadas y pasaron a depender de las migajas y de los desperdicios humanos, hasta negarles el derecho al pan. Fueron importantes para la humanidad y después olvidadas.
Si echamos a volar la imaginación, fueron musa para crear canciones: “Se equivocó la paloma”, es el nombre de un poema escrito por el español Rafael Alberti el año 1941, musicalizado en las voces de artistas como Serrat y Mercedes Sosa. La letra describe con un tono melancólico y sencillo, una serie de confusiones absurdas en las que cae una paloma al desorientarse, confundir el norte con el sur, el trigo con el agua y el mar con el cielo, Paloma Blanca Paloma mía del español Camilo Sesto; Paloma Blanca del franco-español Georgie Dann; “yo fui paloma por querer ser gavilán”, de Pablo Abraira, “cu cu rru cucu Paloma, de Pedro Infante, entre muchas canciones donde las palomas fueron fuentes de inspiración poética para la creación de melodías que perduraron en el tiempo.
Incluso fueron representadas en la historia del arte en lienzos como: Niño con Paloma, (1901) Palomas con Guisantes Verdes, (1911) y La paloma de la Paz (1949) en pinturas de Pablo Picasso y de otros artistas de talla mundial.
Hasta mujeres famosas llevan nombres como: Paloma San Basilio, Paloma Mami y Paloma Picasso; el ex futbolista colombiano el Palomo Usuriaga, que logró su mayor trascendencia deportiva en el club Independiente de Avellaneda, Argentina.
Un importante dato de la causa, al escribir de estas aves, eran los palomares españoles, autorizados por la autoridad militar. Anualmente se realizaba un empadronamiento de palomas y se remitía al Ministerio de Defensa, en caso de conflicto el Ministerio podía requisarlas, para estrategia y táctica militar. El ejército mantenía una red de palomares, las que se soltaban en el frente, en paracaídas desde aviones. Los soldados las recogían, colocaban un mensaje atado a una de sus patas, las soltaban y regresaban a la base, lamentablemente la tecnología les pasó la cuenta y fueron desplazadas por drones. Estados Unidos las utilizó en Irak, y el ejército belga, también contaba con 10 mil palomas, según el documental de Eugenio Moresma en YouTube.
Dentro de la curiosidades y reseñas donde estuvieron presentes y sin ir tan lejos en el tiempo, el año 2022, se hizo viral la noticia de las palomas zombie en la isla de Jersey, Reino Unido. Un paramixovirus aviar, patología altamente contagiosa entre ellas (aunque es de baja mortalidad) dejó secuelas en la parvada, síntomas como el notorio arqueamiento cervical, algunas caminaban en círculos, otras tenían parálisis en las alas junto a la imposibilidad de coordinar movimientos, algunos comentarios embaucadores culpaban a la tecnología 5G, un mito que fue desmentido por la comunidad científica. Pero en fin, vamos nuevamente al grano, digamos las cosas pan pan, vino vino, estos tiempos no están para romanticismos ni poesía ni para hacer historia, es que, en el transcurso de los siglos, las palomas han sido amadas y odiadas, manjares de la alta gastronomía de países como España, Francia, China y el Oriente Medio; cartas en el menú de aves rapaces, símbolos de la esperanza, utilizadas desde la antigua Grecia y Roma para enviar los resultados de los juegos olímpicos y de estrategias militares; la paloma blanca con una rama de olivo como arquetipo universal de la paz, también han sido inspiración en el relato bíblico de Noé, y en el cristianismo simboliza al Espíritu Santo.
Como breve conclusión, creo que los tiempos cambiaron y en la actualidad son consideradas plagas urbanas, miradas con asco, pero con respeto, es decir generan diversos riesgos sanitarios, daños estructurales aparejados con graves problemas de higiene. Su explosiva proliferación afecta tanto a la salud pública por el riesgo en la transmisión de enfermedades como a la integridad de los edificios debido a la corrosión que provocan los excrementos.
Las deposiciones y plumas, pueden contener esporas de hongos que al inhalarse pueden provocar enfermedades como las descritas, también actúan como huéspedes de insectos molestos y peligrosos para el ser humano, piojos y ácaros, que se alimentan de la sangre y de las plumas, en ocasiones estos parásitos pueden ingresar a los hogares desde nidos cercanos y picar a las personas, es decir participan e intervienen como vectores de enfermedades zoonóticas.
Debe quedar bastante claro, que los excrementos son altamente agresivos debido a la presencia de ácido úrico, que deteriora metales y corroe diferentes tipos de superficies; para más añadidura las plumas tapan las cañerías, las bajadas de agua lluvia y los sistemas de ventilación, lo que, consecuentemente, durante el invierno, deriva en inundaciones y daños en techumbres; asimismo la acumulación de fecas en aceras o salidas de emergencia crea superficies resbaladizas y peligrosas para el tránsito peatonal.
Ahora bien, con todo lo anteriormente expuesto, digamos que las palomas, no son de los trigos muy limpios, ni unas blancas palomas, dentro de las agravantes que juegan en su contra, se halla la atracción de plagas secundarias; restos de alimentos, comida lanzada en los espacios públicos como los nidos atraen a otros vectores nocivos como ratas y moscas.
Raya para la suma, con todas las cartas sobre la mesa y con los breves antecedentes mencionados, debo decir que una noticia acontecida en mi ciudad de origen, se viralizó como la palomita de una red social, cuando el municipio de Concepción, capital de la octava región del Biobío, en Chile, encabezado por el edil Héctor Muñoz, tomó una medida nunca antes vista y sin precedentes, dictaminó una ordenanza que infracciona con multas entre $70.000 y $375.000 pesos chilenos, aproximadamente (entre 76 y 410 dólares ) a los transeúntes que alimenten o les arrojen cualquier tipo de comida, desde migas de pan, galletas de los conos de helados, palomitas de maíz, lo que sea, ya que la sobrepoblación ha aumentado exponencialmente durante los últimos años.
De acuerdo a fuentes de los consultorios de salud familiar (CESFAM), se han reportado casos de enfermedades pulmonares por hongos que se acumulan en las heces. Según explicó la encargada del Departamento de Medio Ambiente y Control de Plagas del municipio, la bióloga Ximena Cortés.
La campaña titulada: “No Alimentar Palomas”, busca educar a la comunidad acerca de los efectos que provoca darles comida a estos animales en espacios públicos. En realidad, en términos comparativos, si dirigimos la mirada más allá de nuestras fronteras, esta ordenanza también existe en el ámbito internacional, hay prohibiciones en varios países de Europa, con el fin de proteger el patrimonio arquitectónico de la acidez presente en las heces.
Por ejemplo, en diversas ciudades de España, dar de comer a las palomas está penalizado con multas que pueden alcanzar hasta los 750 euros.
Para muestra un botón, la famosa Plaza de San Marcos en Venecia, históricamente conocida por la gran cantidad de palomas, tuvo que restringir la venta de maíz e impidió alimentarlas para así poder controlar el impacto que provocan en los monumentos, edificios patrimoniales, estatuas mosaicos.
Desde el punto de vista ético, en lugar de sacrificios masivos, urbes como Berlín implementaron programas de hoteles para palomas. En estos refugios se alimenta a las aves y se reemplazan los huevos por réplicas de plástico para controlar la natalidad.
Asimismo, sorprende comprobar que, en Bogotá, capital de Colombia, existe la clínica de las palomas o Centro de Atención a Palomas (CEP), un modelo basado en cuidado veterinario, monitoreo y esterilización, el programa busca evitar su reproducción y que haya en los espacios y plazas públicas una cantidad adecuada que les permita sobrevivir de la mejor forma posible. El municipio de Bogotá asociado y con la Universidad Antonio Nariño, da un ejemplo mundial, ya que permanentemente están siendo tratadas para luego ser liberadas e integradas a grupos poblacionales.
Según el espectador, una fuente en Instagram, desde que se implementó este programa, la plaza de Bolívar en Bogotá, pasó de 2200 palomas en el año 2023 a 450 actualmente. Es importante destacar que el 40% de la población de palomas bogotanas están enfermas por alimentación nociva potenciada por basura y alimentos en descomposición, aunque de acuerdo a esta fuente informativa, la alimentación artificial causa concentración excesiva de aves en ciertos puntos de la ciudad.
A mi modo de ver, la solución adoptada por el municipio de Concepción, podría pasar por métodos más amigables, ya que las palomas forman parte de la biodiversidad urbana, parte de la escenografía natural del espacio ciudadano, tal vez la utilización de un fármaco anticonceptivo no tóxico, que interfiera con la incubación y fertilidad de los huevos, el producto se mezcla con maíz u otro alimento y se les arroja al voleo, un control de natalidad humanitario que reduce progresivamente la capacidad reproductiva y las poblaciones.
Los peligros que existen en las calles --para las personas-- pueden estar presentes en múltiples orígenes, desde perros callejeros, patinetas, árboles y/o postes que caen con temporales y muchos factores más que no son materia de análisis desde mi punto de vista y pluma como controlador de plagas.
Raya para suma, ojalá que la drástica ley tomada por el municipio de Concepción, que las afecta directamente, negándoles el pan, no resulte, por decir lo menos, que el remedio sea peor que la enfermedad, que las aves al verse prácticamente en estado de inanición y desfallecimiento, sin el sustento al que estaban acostumbradas, comer de la mano del hombre, sin morderla, emprendan el vuelo hacia basurales, hacia desperdicios y desechos, y sean objeto de algún paramixovirus que las haga caminar en círculos con el pescuezo doblado, que padezcan alas inmovilizadas y terminen con movimientos descoordinados como zombies.
No se podrá culpar a la tecnología 5G, ni decir que son ratones con alas, ni prohibir alimentarlas, ni tampoco achacar responsabilidades a las aves rapaces, su predador y enemigo natural, ni tampoco escribir acerca de ellas. Porque simplemente: Escribir de las palomas no está prohibido, alimentarlas sí.
Las imágenes de esta nota han sido generadas con inteligencia artificial.